Un fondo para construir una conexión real con la academia

Cuatro empresas presentaron desafíos en el Fondo Sectorial de Innovación Industrial Enrique Bia, de la ANII y el LATU, que busca fomentar la llamada "innovación abierta" en las empresas uruguayas
Las empresas proponen un desafío; la academia y otras compañías lo resuelven. Así funciona el Fondo Sectorial de Innovación Industrial Enrique Bia, de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el LATU, que fue creado para contactar a las compañías que necesitan una innovación con quienes están capacitados para generarla.

"Cuando una compañía tiene un problema a veces es difícil canalizar las posibles soluciones, porque debería conocer a todos los investigadores, a todas las start ups, y a todas las otras empresas; el Fondo Bia busca facilitar ese proceso", explicó a Café & Negocios, el presidente de ANII, Fernando Brum.

Desde su creación, a fines de 2015, se presentaron cuatro desafíos, de los cuales dos todavía están recibiendo propuestas, y dos se encuentran evaluando las posibles soluciones presentadas. Entre estos dos últimos se encuentra Alur, que busca una evaluación de la viabilidad de extraer proteínas del sorgo para uso farmacéutico, y Unilever, que pretende reducir a cero el envío de residuos alimenticios a un relleno sanitario.

En tanto, entre las empresas que todavía están recibiendo propuestas, están Montes del Plata, UPM y Forestal Atlántico Sur (FAS), que buscan generar un modelo que sea capaz de medir el impacto en los recursos hídricos de la explotación forestal en Uruguay.

Una vez que el período de presentación de posibles soluciones para este desafío culmine, un comité integrado por las tres empresas y la ANII definirá la mejor de las propuestas y hasta dónde se financiará su puesta en marcha (con un techo de 70% del valor de la innovación). "Con este fondo ayudamos a resolver problemas del sector productivo, con lo que estamos contribuyendo en mejorar la performance de las empresas nacionales. Además contribuimos a que grupos de investigadores o pequeñas empresas se pongan en contacto con el demandante de soluciones", explicó Brum.

En definitiva, las empresas reciben una solución, los investigadores reciben un pago por su investigación (que es financiado por la empresa demandante y por la ANII) y luego entre ellos definen la propiedad intelectual sobre esa innovación.

Nuevo mercado

Alur comercializa en Uruguay 30 mil toneladas de sorgo en forma de harina con alto contenido de proteínas para alimentación ganadera (DDGS), lo que representa un mercado de US$ 7 millones al año. A través del Fondo Bia, la empresa busca analizar la posibilidad técnica y la viabilidad del negocio de extraer proteína del sorgo para uso farmacéutico.

Según el asesor técnico de dirección de Alur, Darío Rodríguez, el mercado farmacéutico se haría con las mismas 30 mil toneladas de sorgo por US$ 50 millones anuales como mínimo. Este desafío recibió tres propuestas, y Alur las pre-aprobó a todas . Para Rodríguez, el Fondo Bia permitió que la academia y la empresa puedan "hablar el mismo idioma", ya que se ven obligadas a responder a los tiempos del llamado y a formular una solución a medida.

Plan internacional

Unilever busca eliminar la cantidad de alimentos no aptos para su venta –entre jugos, aderezos, té, margarina, mouse y productos deshidratados, entre otros– que van a parar a un centro de disposición de residuos, como parte de una estrategia global de la multinacional.
"Unilever mantiene esta política con la convicción de que el enterramiento (de los residuos) solo puede causar perjuicios en las zonas donde se ubique el sitio de disposición final, afectando a los vecinos y su entorno como parte del impacto a la comunidad", dijo la jefa de Seguridad y Medio Ambiente de Unilever, Gabriela Bonino.
La empresa recibió seis propuestas, de las cuales tres fueron pre-aprobadas. Según indicó Bonino, la intención de la compañía será compartir la innovación con otras industrias del rubro alimenticio.

Unión forestal

Montes del Plata, UPM y Forestal Atlántico Sur (FAS) se presentaron en busca de un modelo que sea capaz de predecir el impacto de las plantaciones de eucaliptus en los recursos hídricos. Según explicó la gerente de Asuntos Regulatorios y Mejora Continua de Montes del Plata, María Noel Fadel, con esta herramienta las tres empresas podrán elegir en qué lugares plantar la madera con la que se produce la celulosa, con las "mejores prácticas", al tiempo que ofrecerán este modelo a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) para que pueda utilizarlo a la hora de otorgar certificaciones.
Según Fadel, también buscan desmitificar el tema de que los eucaliptos se toma el agua, ofreciendo datos científicos.

Resolver problemas también en el Estado

El presidente de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), Fernando Brum, se refirió al Fondo Sectorial de Innovación Industrial Enrique Bia, como un ejemplo de "innovación abierta". Este concepto, creado por el profesor Henry Chesbrough, de la Haas School de la Universidad de California, es una estrategia por la cual las empresas incorporan en sus procesos de innovación a profesionales de fuera de la propia organización.

"Somos muy optimistas sobre esta experiencia, porque ya tenemos varias empresas que están interesadas en el tema", dijo Brum, y apuntó que ya se ha planteado como opción para fomentar la innovación en el sector público. "Pensamos que sería posible presentar desafíos de innovación para resolver problemas que no sean de una empresa sino de una institución pública", explicó Brum, y agregó que "quizás" el próximo año ya haya un caso de este tipo.

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