Un freno al deshielo

Fiel a sus promesas de campaña, Trump deja sin efecto avances logrados por Obama en su relación con Cuba
Cincuenta años llevó la concreción del deshielo en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba.

Eso fue posible en buena medida gracias a los esfuerzos del expresidente demócrata Barack Obama, que había llegado a un acuerdo con su homólogo cubano, Raúl Castro, en La Habana en 2015.

Fue uno de los principales hitos de la gestión de Obama, que este viernes su sucesor, el republicano Donald Trump tiró por la borda al anunciar que quedaron sin efecto algunos de los puntos contemplados en ese acuerdo. el magnate republicano ya había anunciado en su campaña electoral que revisaría los términos del acuerdo con Cuba.

Trump declaró el fin del acuerdo "unilateral" impulsado por Obama con Cuba, prohibió hacer negocios con los militares en la isla y prometió apoyar al pueblo cubano en su lucha contra su "brutal" gobierno.

El anuncio de los cambios en la política de Washington hacia La Habana fue realizado en el pequeño teatro Manuel Artime en la Pequeña Habana de Miami, frente al exilio cubano.

"No queremos que los dólares estadounidenses vayan a parar a un monopolio militar que explota y abusa a los ciudadanos de Cuba. Y no levantaremos las sanciones hasta que se liberen los presos políticos", prometió, mientras era ovacionado por un millar de personas de pie.

En el auditorio, había disidentes y activistas célebres como Rosa María Payá y José "Antúnez" García Pérez, además de políticos locales y veteranos de la fallida invasión de Bahía de Cochinos en 1961.

La nueva política impide cualquier transacción financiera con el Grupo de Administración de Empresas, un holding estatal cubano que de acuerdo con Washington beneficia a jefes militares.

Trump también fijó medidas más estrictas para controlar que los estadounidenses que viajen a la isla lo hagan, en el marco de las 12 categorías ya implementadas por Obama, ninguna de las cuales incluye el turismo.

Pero las relaciones diplomáticas se mantienen y los cubanos conservan su derecho de viajar y enviar remesas.

Esta nueva política no revierte en los hechos el acercamiento iniciado por Washington y La Habana en diciembre de 2014, pero endurece sus términos.

Fuente: El Observador y agencias

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