Un frente con arena y pórtland

Faltan más de tres años para los comicios y ninguna posibilidad a la vista para un dilmazo
Durante la última campaña electoral, cuando las encuestas mostraban una perspectiva adversa a la izquierda, la senadora Lucía Topolansky hizo célebre una frase que hoy vuelve a aplicar: "El susto despertó al mamado".

Aquella cita está íntimamente ligada al título editorial del 13 de setiembre del diario La República, donde la dirigencia frenteamplista suele descargar sus opiniones: "El Frente Amplio en su peor momento, la oposición en el mejor".

Ambas coordenadas quizá permitan zafar de la humareda que dejaron los bombazos, las propuestas irrealizables, y los clásicos insultos referidos a la chapa democrática.

El gobierno y el Frente Amplio venían mal.

Hasta hace bien poco los indicadores económicos eran adversos y los cortocircuitos entre la bancada y el gobierno estaban a la orden del día. Algunas de las figuras de recambio fueron visiblemente dañadas por factores políticos y el ajuste fiscal puso a la clase media en la cornisa del hartazgo.
Los partidos opositores lo percibieron y empezaron a relamerse con la perspectiva de convocar a los desencantados.

También es claro que en ese bando perciben que el gobierno carece de una agenda seductora en materia de gestión. Creen que tiene restricciones presupuestales insalvables para lo esencial, caso de la infraestructura, e ideológicas y "familiares" en la cuestión de la educación.

Y entonces apareció la ansiedad.

Es obvio que para blancos, colorados y compañía lo ideal sería que las elecciones fueran mañana. Pero no. Faltan más de tres años para los comicios y ninguna posibilidad a la vista para un dilmazo.
La posibilidad de elecciones parlamentarias anticipadas es nula. Fue lanzada como desafío hacia el FA, y estuvo ligada a la próxima interpelación al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, a raíz de un despiadado asesinato en la zona de Carrasco que puso el foco, otra vez, en la inseguridad. Para que se convocara a una elección legislativa debería votarse una censura al ministro y otros procedimientos legislativos con los votos del propio FA, algo imposible.

Y la reacción fue tópica, llena de cuestionamientos al carácter democrático de los antagonistas. Sin embargo, el tono del presidente de la coalición, Javier Miranda, fue moderado. Y tanto como su respuesta, lo realmente significativo fue la forma en que se emitió: sorprendentemente breve, difundida en vivo ante los medios y junto a la bancada en pleno.

En medio del hostigamiento, las velas de la economía se agitaron con una suave pero reparadora brisa. Cayeron el desempleo y la inflación y aumentó el consumo de la mano de una reactivación de los vecinos y un dólar que se mantiene en caída. Ese curso puede revertirse si en diciembre la Reserva Federal de Estados Unidos sube la tasa de interés de referencia.

En el ámbito político hubo un significativo parate en la pelea entre los legisladores del FA y el gobierno. En ese sentido, el MPP apoyó el Tratado de Libre Comercio con Chile, una orientación de política exterior hacia la apertura que está bien orientada. También se olvidaron rápido las diferencias en otro proyecto de ley para eliminar las salidas transitorias para reincidentes. Miranda parece dispuesto a cumplir su papel unificador y se nota un poco de arena y cemento en las fisuras de la coalición.

Hay susto, hay golpes; motivos hay para que el FA se despierte.

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