Un golpe a la crónica roja

La Policía encriptó las comunicaciones complicando la labor de los periodistas y, sobre todo, de los delincuentes

Interceptar y escuchar las comunicaciones policiales solía ser un juego de niños. Bastaba con comprar un sencillo aparato y sintonizar la frecuencia correcta para estar al tanto de lo que reportaban los diferentes patrulleros que recorrían la ciudad.

Esa facilidad tecnológica para escuchar conversaciones que deberían ser privadas, fue durante décadas un gran aliado para los periodistas. En las redacciones, era usual que el cronista policial tuviera constantemente prendida su radio con la cual podía enterarse de una rapiña o un asesinato al mismo tiempo que los uniformados que debían actuar.

Era común que, tentados por conseguir la primicia, los medios de comunicación llegaran incluso antes que la propia Policía al lugar. De ese modo, no sólo se ponía en riesgo la vida de periodistas y fotógrafos, sino que también se obstaculizaba el procedimiento policial.

Era común que los medios de comunicación llegaran antes que la Policía.

Hubo casos en los cuales los medios de comunicación participaron de persecuciones o balaceras con cámara en mano en busca de captar las imágenes más impactantes para sus noticieros, algo que obviamente no simpatizaba a los uniformados.

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Pero que los periodistas estuvieran al tanto de lo que hablaban los policías no era lo que más inquietaba a las autoridades. Si cualquier diario, radio o canal de televisión accedía a la frecuencia policial, sería iluso pensar que los delincuentes no tuvieran también esa posibilidad.

Desde su casa, el delincuente podía prender su radio y tener un rápido panorama de la ciudad. La principal ventaja para la delincuencia era la posibilidad de medir los tiempos de respuesta de los patrulleros, una información valiosa para planificar cualquier delito.

Pero a su vez, el rapiñero podía fácilmente identificar cuáles eran las zonas más descubiertas de la ciudad. Por ejemplo, si un rapiñero se enteraba que estaba ocurriendo un copamiento en determinado barrio de Montevideo, sabía qué zonas quedarían desprotegidas de patrullaje policial, gracias a que conocía por experiencia cuántos móviles estaban actuando en el copamiento. El delincuente tenía demasiada información y la Policía quería dejar de otorgar tanta ventaja.

Cambio

Por eso, a fines de 2010 el Ministerio del Interior incorporó la tecnología necesaria para solucionar el problema. El sistema de comunicación que utiliza la Policía pasó de ser analógico y abierto a digital y encriptado, lo cual ahora garantiza que las conversaciones las escuchen únicamente los policías y nadie más.

La tecnología lleva como nombre "comunicaciones tetra" y la incorporada por la Policía uruguaya fue fabricada en Holanda, lo que demandó una inversión inicial de 37 millones de pesos.

El sistema de comunicación que utiliza la Policía pasó de ser analógico y abierto a digital y encriptado.

Este sistema de comunicación otorga muchas garantías a la Policía, ya que los fabricantes estiman que vulnerar el encriptado demandaría 100 trillones de años al intruso, según explicó a El Observador el ingeniero Claro Tarocco, asesor en Tecnologías de la Información y la Comunicación del Ministerio del Interior.

Las ventajas son muchas. Cada terminal de radio que utiliza un uniformado reporta su ubicación cada dos minutos o cada doscientos metros. Eso permite, por ejemplo, tener la locación exacta de un policía y asistirlo en caso de que haya sido herido.

El sistema también permite tener eficientes controles internos, ya que desde un mapa online las autoridades pueden saber a ciencia cierta dónde está cada móvil y detectar posibles desacatos a las órdenes impartidas por los superiores.

Antes, cuando ocurría un robo, todos los patrulleros escuchaban la noticia y solían concurrir móviles que no deberían ir. Eso desprotegía otras zonas de la ciudad. Ahora, la nueva tecnología permite hacer llamadas individuales, lo que eliminó el problema de concurrencias grupales de policías cuando no era necesario.

Las terminales de radios que utiliza la Policía son de origen británico. Cada una cuesta unos 600 euros y actualmente hay unas 4.500. Cada una tiene pantalla a color y un teclado completo similar al que tenían los viejos celulares, lo que permite a los uniformados enviar mensajes de texto.

Cuando una radio es reportada como extraviada, los encargados del sistema tienen la posibilidad de activar la función "kill", lo cual la deja inutilizable. Su única función será enviar su ubicación y poder escuchar las conversaciones del ambiente, lo cual es atractivo para la Policía ante la posibilidad de que pueda estar en manos de delincuentes.

Actualmente, el sistema de comunicaciones tetra está vigente en Montevideo, Las Piedras, Pando y Canelones. El próximo paso es instalarlo en San José y la intención es seguir apostando a reforzar la zona litoral y sur. En el resto del interior, aún sobrevive el viejo sistema analógico y abierto.


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