Un magnate, un mural y demasiados poetas sueltos

La odisea de Blanca Luz Brum (parte III)

David Alfaro Siqueiros, un reconocido artista plástico mexicano, y su esposa Blanca Luz Brum, poeta y narradora uruguaya de singular belleza física, se habían instalado en Montevideo en febrero de 1933, después de una azarosa gira por América del Norte.

Las diferencias de la pareja –y los celos y golpizas– eran cada vez mayores.

Incluso él la había golpeado en público en el café Tupí Nambá, ubicado en la calle Juncal frente a la plaza Independencia, centro de una peña de artistas e intelectuales.

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Blanca Luz con el muralista mexicano Siqueiros<br>
Blanca Luz con el muralista mexicano Siqueiros

Siqueiros viajó a Buenos Aires el 25 de mayo de 1933 para realizar una exposición y dictar conferencias, invitado por Victoria Ocampo y Oliverio Girondo, dos destacados intelectuales y mecenas porteños. Blanca Luz Brum se quedó en Montevideo, en una casa de camino Castro, en Paso Molino.

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Siqueiros hizo exposiciones y conferencias en Buenos Aires, donde fue sostenido por Natalio Botana, un uruguayo de Sarandí del Yi que en 1904, durante su primera juventud, había acompañado a las guerrillas de Aparicio Saravia. Luego Botana emigró a la capital argentina y se convirtió en magnate gracias al éxito de su diario Crítica, un medio innovador y sensacionalista. El suplemento sabatino de ese periódico, dirigido por Jorge Luis Borges y Ulyses Petit de Murat, difundió la obra de Siqueiros y poemas de Brum.

El mural

Siqueiros se hospedó en la lujosa villa Los Granados, en Don Torcuato, que Botana había comprado en 1928 al ex presidente argentino Marcelo T. de Alvear. El mexicano comenzó a pintar en el sótano, que era la cava y sitio de reuniones exclusivamente masculinas, el famoso mural Ejercicio Plástico, que ocuparía 200 metros cuadrados en el piso, paredes y techo abovedado. También viajaba a Montevideo a visitar a Brum, quien se negaba a regresar con él a Buenos Aires, aunque finalmente aceptó instalarse también en la villa de Botana. Su hijo Eduardo, nacido en 1925 de su matrimonio con el poeta peruano Juan Parra del Riego, quedó en Montevideo con su tía, Violeta Brun, casada con Vicente Lapido, uno de los dueños del diario La Tribuna Popular.

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Parte del mural Ejercicio Plástico, de Siqueiros<br>
Parte del mural Ejercicio Plástico, de Siqueiros

Siqueiros, al frente de un equipo, realizó entre julio y octubre de 1933 el mural en el que Blanca Luz, desnuda, ocupa un lugar central –aunque otras versiones señalan que Siqueiros se basó en una modelo que no fue su esposa.

"Aquí hay dinero, mucho dinero"

Siqueiros provocó escándalos en el mundillo intelectual porteño, en tanto Brum se convirtió en amante de Natalio Botana, lo que provocó el furor de su esposa, Salvadora Medina Onrubia, a quien alguien describió como "anarquista, poetisa y drogadicta" pero que brilló con luz propia y fue factor importante en la vida del magnate.

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Siqueiros, despechado y expulsado por el gobierno argentino, se fue a Nueva York en el buque Pan American el 16 de diciembre de 1933. Varios días antes se había despedido de su esposa con cena, sexo y borrachera, lo que provocó los celos de Botana –según contó ella en una carta a su confidente Luis Eduardo Pombo. Siqueiros y Blanca Luz Brum mantendrían correspondencia durante algunos años pero no se volverían a ver.

Brum publicó notas en un suplemento del diario Crítica y le pidió a Pombo que se instalara con ella en Don Torcuato. "Aquí además hay dinero, mucho dinero", le escribió.

Afiche película El Mural
Afiche de la película El Mural, de Héctor Olivera<br>
Afiche de la película El Mural, de Héctor Olivera

García Lorca y Neruda

A fines de 1933, en una fiesta en la finca de Botana, Blanca Luz Brum conoció a dos poeta legendarios: el español Federico García Lorca y el chileno Pablo Neruda.

Pablo Neruda, entonces un joven de 29 años que desde agosto de 1933 era cónsul de Chile en Buenos Aires, la describió sin nombrarla en sus memorias, Confieso que he vivido, y dijo haber mantenido con ella una "aventura erótico-cósmica" en la finca de "un millonario de esos que sólo la Argentina o los Estados Unidos podía producir". Se refería a Botana que, después de unos años titubeantes, había convertido a su diario Crítica en un fenómeno de ventas.

Neruda y García Lorca
García Lorca y Pablo Neruda<br>
García Lorca y Pablo Neruda

En sus memorias, tan maravillosamente escritas como presumidas, Neruda se extendió sobre el presunto encuentro sexual en una torre con "una poetisa alta, rubia y vaporosa" en el que García Lorca habría oficiado de "campana". En sus memorias Brum desmintió a Neruda en varios detalles y negó haber mantenido relaciones sexuales con él. Contó que tras la cena, mientras bajaban en grupos al sótano para ver el mural de Siqueiros, Neruda, que estaba borracho, le pellizcó las nalgas. Ella habría exclamado:

–Natalio, cuidá la casa que hay demasiados poetas sueltos.

Luego salieron al jardín, Neruda quiso abrazar a Brum, ésta pidió ayuda a Lorca, y Lorca –mucho más pequeño que Neruda– lo abrazó y rodaron juntos por una escalinata. Por entonces Blanca Luz Brum ni siquiera se había teñido de rubio, su color característico desde la década de 1940 en adelante, sino que conservaba el pelo oscuro y las trenzas "al estilo Frida Kahlo".

Helvio Botana, hijo mayor de Natalio, cuenta en sus memorias: "A mi padre lo cargábamos un poco porque Blanca Luz en uno de sus libros refiriéndose a él decía: 'Para unos es un santo, para otros Al Capone, pero para mí será siempre mi emperador'".

Sin embargo la relación duró poco. Ella se fue de Don Torcuato en el otoño de 1934. El famoso mural Ejercicio Plástico tuvo toda suerte de peripecias y dio lugar a mucha literatura y algunos films, entre ellos El Mural, de Héctor Olivera (2010).

La aventura chilena

Brum regresó a Montevideo y alternó con intelectuales que la homenajearon por la publicación de su libro Un documento humano (Penitenciaría ...) y Atmósfera arriba – 20 poemas.

A mediados de ese año Blanca Luz viajó a Chile con su hijo Eduardo llamada por el poeta Vicente Huidobro, un militante del Partido Comunista, quien la invitó mediante una carta-poema. Volodia Teitelboim, amigo de Huidobro y dirigente comunista, escribió en su biografía de Huidobro que Brum "era un belleza destinada a trastornar al sexo masculino".

Huidobro la invitó a vivir en su casa. La esposa de Huidobro, Ximena Amunátegui, poco después la echó, por lo que pasó a hospedarse con el pintor Álvaro "Pilo" Yánez (Juan Emar) y su esposa, la pintora Gabriela Rivandeneira. También acabó expulsada de ese hogar por Gabriela, celosa de su marido. Se instaló entonces en un departamento en el centro de Santiago.

La mujer de Justiniano Sotomayor, artífice del Frente Popular chileno, la definió como "una criollita buscona, desesperada por casarse con alguien que la hiciera figurar".

Blanca Luz Brum militó a favor de la República Española durante la guerra civil (1936-1939) y en un Frente Antiimperialista. Publicó dos libros: su primera autobiografía, Blanca Luz contra la corriente (1936), y Cantos de la América del Sur (1939), y dirigió un diario peculiar que se editó entre 1936 y 1938. Mantuvo una larga lista de amantes y tomó como confidente a Carlos Vattier, quien la llamaría "la viuda alegre de la revolución".

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