Un nuevo escollo para Trump: Sessions declara por trama rusa

Además, un tribunal de apelaciones mantuvo veto sobre decreto migratorio
Cuando todavía no cesaron las repercusiones de la comparecencia en el Congreso estadounidense del exjefe del FBI, James Comey, cuyo testimonio dejó en situación comprometedora al presidente Donald Trump en relación con la denominada trama rusa, este martes hará lo propio el fiscal general y secretario de Justicia, Jeff Sessions.

El fiscal general se presentará ante el comité del Senado para asuntos de inteligencia, el mismo ante el que se presentó Comey la semana pasada.

Ese comité tiene a su cargo una de las tantas investigaciones en curso sobre el rol de Rusia en las elecciones presidenciales de noviembre pasado.

Sessions se excusó de participar en la investigación realizada por el Departamento de Justicia, para lo cual fue designado como fiscal especial e independiente, Robert Mueller, un exdirector del FBI. Durante la campaña electoral, Sessions había tenido contactos con funcionarios del gobierno ruso, pero el detalle nada menor es que ocultó el tenor de esos encuentros a los senadores en las audiencias para la confirmación de su cargo. Cuando trascendieron esos contactos fue que se excusó.

Tanto la publicitada audiencia con Comey como la prevista para este martes con Sessions son dos capítulos cruciales de la controversia pública sobre el vínculo entre miembros de la campaña electoral de Trump y funcionarios rusos.

La controversia se había iniciado en plena campaña a partir del hackeo informático al comité nacional del Partido Demócrata.

Posteriormente, miles de correos electrónicos de la exsecretaria de Estado y candidata demócrata, Hillary Clinton, fueron divulgados a través del sitio web WikiLeaks.

A finales del año pasado, varias agencias de inteligencia estadounidense habían afirmado tajantemente que detrás de ese hackeo estaba Rusia, cuyo propósito no era otro que ayudar a Trump a ganar las elecciones.

Esa presunción fue ganando terreno a medida que iban surgiendo indicios que daban cuenta de los diversos contactos mantenidos con personas del entorno de Trump con altos funcionarios del gobierno de Vladímir Putin.

Antes de su cese, dispuesto por el presidente hace algunas semanas, Comey estaba a cargo de una investigación sobre la trama rusa, con el foco puesto en el exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn.

Flynn había mantenido contactos con un importante diplomático ruso antes de asumir en enero y también omitió mencionar esa información a sus superiores. Según indicó el propio Comey, el presidente le sugirió dejar sin efecto la investigación sobre Flynn, lo que replantea la posibilidad de que haya incurrido en un delito de obstrucción a la justicia. Ese extremo es objeto de investigación y hasta el momento no pudo ser comprobado.

Veto a decreto migratorio

Antes que se integrara formalmente al gobierno de Trump, Sessions había sido senador durante dos décadas por el estado de Alabama.

Fue uno de los primeros legisladores en apoyar la candidatura de Trump y, además, ferviente defensor de aplicar mano dura contra los inmigrantes ilegales, uno de los buques insignia de la campaña de Trump.

Precisamente, este lunes un tribunal de apelaciones mantuvo en vigencia el bloqueo a la prohibición migratoria presentada por Trump contra viajeros de seis países de mayoría musulmana, el último en una serie de reveses judiciales contra la controvertida medida.

La corte federal de apelaciones del 9º circuito mantuvo en gran parte el bloqueo impuesto a la medida por un tribunal de menor jerarquía, aunque expresó que el gobierno tiene el derecho de revisar el proceso para impedir la entrada de viajeros al país.

"La inmigración, incluso para el presidente, no es resorte de una sola persona", señala la decisión. "El presidente, al emitir una orden ejecutiva, excedió el alcance de la autoridad delegada en él por el Congreso".

"Confirmamos la decisión" que bloquea un decreto presidencial prohibiendo la entrada a Estados Unidos de "ciudadanos de seis países por 90 días", escribió la corte de apelaciones de San Francisco, California.

Fuente: El Observador y agencias

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