Un presidente vitalicio en Angola

Lleva más de tres décadas en el cargo, no volverá a postularse pero seguirá en política
Por Norimitsu Onishi, New York Times Service

Un espectacular cartel en el corazón de Luanda, la capital de Angola, parece una advertencia a cualquier contendiente y les recuerda a todos la tremenda cantidad de votos que consiguió (al menos según el recuento oficial) el presidente José Eduardo dos Santos en la contienda por la dirigencia de su partido el año pasado: 99.6%.

El segundo jefe de Estado africano con más años en el poder, casi 38, Dos Santos parecía ser miembro del club de líderes vitalicios del continente. Parecía que su control solo se fortalecía con la edad y que este legendario sobreviviente moriría en el cargo.

Su familia y aliados cercanos amasaron vastas fortunas, y controlan un país que es el mayor productor de petróleo de África. Ceder la presidencia podría poner en riesgo todo eso.

Sin embargo, cuando hace poco comenzó la campaña electoral en Angola, pasó algo sorprendente: trascendió que Dos Santos, de 74 años, cuyo rostro aparece en la moneda y en cada identificación nacional de los ciudadanos, esta vez no participaría. En su lugar irá Joao Lourenco, ministro de defensa y el sucesor al que escogió.

Dos Santos puede ser la "fuerza del presente", dijo en un acto. No obstante, "veo a un ciudadano que usa corbata roja", dijo Lourenco sobre sí mismo, "quien con su apoyo será la fuerza del futuro".

Tales palabras habrían sido impronunciables hace unos meses en Angola. Sin embargo, ahora, en un extraño momento para África, el hombre fuerte cuya imagen es inseparable de la de su país y cuya gestión se prolongó por generaciones, dice que cederá el cargo. Para muchos angoleños, es difícil imaginar a Angola sin Dos Santos en el poder.

"Nuestro presidente es omnipresente", dijo Luaty Beirao, de 35 años, rapero y crítico del gobierno quien nació después de que Dos Santos se hizo presidente. "Está en nuestro dinero. En nuestras credenciales. En nuestra cabeza. Está en todas partes".

Dos Santos, conocido tanto por ser inescrutable como por su longevidad política, no explicó por qué abandona el poder. Sin embargo, dejará detrás una cohorte de dirigentes, como los presidentes Robert Mugabe de Zimbabue, con 93 años, quien ha estado en el poder 37 años, y Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, de Guinea Ecuatorial, con 74 años, que gobernó cerca de 38 años, y le gana a Dos Santos por unas semanas.

Su salud

Sin embargo, muchos en Angola especulan con posibles problemas de salud, sobre todo luego que el presidente se fuera hace un mes a Barcelona en viaje privado, del que casi nada se supo.

El responsable de comunicación del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA), Anastacio de Brito dijo la semana pasada: "El presidente Dos Santos está de vacaciones en España, es un viaje privado. Goza de buena salud", declaró a AFP.

Horas antes, el ministro de Exteriores, Georges Chikoti, había indicado a la radio RFI que el presidente estaba en España, pero sin confirmar si había sido víctima de un accidente cerebrovascular, como lo afirman numerosos rumores en Angola. "A todos nos ocurre alguna vez que no nos sentimos muy bien. Pero él está bien. Está en España pero, cuando se encuentre mejor, volverá", aseguró.

Transición

Más allá de los rumores, Lopo do Nascimento, exprimer ministro y secretario general del MPLA, el partido del presidente, dijo que con más de una década de paz en el país, el momento es bueno para una transición y que se daría con "fluidez".

Sin embargo, a medida que se avecina el fin de la era de Dos Santos, muchos se preguntan qué tan completa será esa transición. ¿Por qué Dos Santos, cuyo control sobre todas las palancas del gobierno se considera casi absoluto, decidió dejar de ser presidente, pero no dirigente del partido?

"¿Aceptará irse y cabalgar hacia el ocaso?", preguntó Ricardo Soares de Oliveira, experto en Angola en la Universidad de Oxford.

Dos Santos llegó al cargo en 1979, y fue el segundo presidente de Angola después de la independencia de Portugal en 1975. Al finalizar la guerra civil de casi tres décadas en Angola, en 2002, convirtió al país en una de las economías de crecimiento más rápido en Africa. Pero en el mismo período, buscó consolidar su base de poder presente, y quizá futura.

Por ejemplo, a José Filomeno de Sousa dos Santos, el hijo mayor, con 39 años, lo nombraron jefe del fondo soberano de capital de Angola en 2013. El año pasado, por un decreto presidencial, fue nombrada directora ejecutiva de Sonangol, la poderosa compañía petrolera paraestatal, su hija mayor, Isabel dos Santos, de 44 años.

Inicialmente, Dos Santos presionó para que su hijo mayor lo sucediera como presidente, dijeron funcionarios del MPLA.

Lourenco, un veterano del partido, con fuertes vínculos en el ejército, fue el candidato de compromiso. Se espera que sea el próximo presidente, por el dominio de su partido.

Aunque Dos Santos no enfrenta ninguna amenaza contra su régimen desde el final de la guerra civil, su gobierno no mostró tolerancia a las protestas públicas.

Mientras tanto, podrían surgir tensiones entre Dos Santos y Lourenco, dijeron expertos. El destino de Dos Santos podría dar uno de los primeros indicios.

La petrolera estatal funciona como un estado paralelo bajo control del presidente. Si Isabel dos Santos sigue al frente cuando se retire su padre, Angola tendrá dos poderes centrales.

Por ahora, Dos Santos y Lourenco buscan la unidad. Se colocaron espectaculares carteles en los que aparecen, juntos o separados, por toda Luanda.

Hace más de una década, Dos Santos anunció que se retiraría de la política. Rápidamente cambió de opinión después de que midió la reacción al anuncio de eliminar a los rivales potenciales.

Esta vez, con las campañas en marcha para las elecciones del 23 de agosto, es poco probable que se arrepienta.

Al pedírsele que evaluara las casi cuatro décadas de Dos Santos en el poder, Nascimento, sonrió y dijo: "Yo creo que habría que hablar de ello cuando se vaya".

Presidente

José Eduardo dos Santos decidió no postularse nuevamente. los rumores apuntan a razones de salud.

Poder

Algunos dirigentes apuntan a una transición con "fluidez", pero otros afirman que consolidó su base de poder presente y futura.

Elección

El mandatario accedió al cargo en el año 1979.

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