Un seminario para cambiar la historia

Cientos de productores y técnicos lanzaron una ofensiva para recuperar al sector ovejero
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Como sacudiendo los vellones con rebeldía, el sector ovejero de Uruguay da pelea por recuperar el protagonismo que tuvo durante décadas en la economía uruguaya. Un síntoma de esa actitud que todavía es incipiente fue la extraordinaria concurrencia que tuvo el seminario internacional ovino llevado adelante en el Radisson Victoria Plaza.

Fue un seminario pero también un múltiple ataque a las limitaciones existentes. Las diferentes presentaciones abordaron desde aspectos técnicos a los de mercados y al análisis de casos. Evidentemente estar ya en el mes en el que finalizan los comentarios del público estadounidense y en la cercanía a la concreción de las exportaciones a un mercado clave –y que puede abrir las puertas a otros mercados como Canadá, México y la ahora independiente Gran Bretaña–, es un aliciente. La inminencia de la salida de los ovinos desde la zona de excelencia sanitaria que el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) para ser exportados a través del Frigorífico San Jacinto es visto como un anticipo de una corriente comercial inédita en Uruguay y por su diseño sanitario, única en el mundo.

Y la expectativa trasciende lo referente al ovino. Crear zonas de exclusión y estricto control puede significar un mecanismo de valorización también para la carne vacuna. Lo que antes se llamaba compartimento y que ahora se llama sistema de producción de carne de alta calidad, con especiales garantías sanitarias. En la práctica el mecanismo a través del cual Uruguay estará en condiciones de exportar carne ovina con hueso y tal vez valorizar también segmentos de carne vacuna.

A diferencia de la carne vacuna que tiene una creciente competencia regional, en el caso de la carne ovina solo Australia y Nueva Zelanda abastecen al mundo. Pero también debe enfrentar a un mercado internacional de escaso crecimiento fuera de China. Uruguay coloca la carne además con fluidez en Brasil y tiene cupo en la Unión Europea (UE), a lo que se agrega, según apuntó el ministro Tabaré Aguerre, una situación de oportunidad potencial en Gran Bretaña.

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La batalla por conquistar mercados arranca por la genética. Desde los marcadores moleculares a las nuevas razas sintéticas en las que cabañas uruguayas están trabajando. Al mejoramiento de largo plazo tradicional, por ejemplo en resistencia a parásitos, se suma el esfuerzo por mejorar la composición de las grasas a través de la genética molecular y el avance en dos nuevas razas sintéticas, el Corriedale Pro y el Merilín Plus, que se suman a las tradicionales y a las específicamente carniceras, como Texel y Poll Dorset, que tienen altas expectativas puestas en el mercado estadounidense . A pesar de la baja en el stock, la cantidad de cabañas que hacen análisis de Diferencia Esperada de Progenie (DEP) aumenta en forma continua.

Uno de los factores comunes en las estrategias que se visualizan es el de aumentar la prolificidad. Ya que no se espera un aumento desmesurado en la población ovina, la apuesta pasa a ser a aumentar la producción sin aumentar tanto la población. Que la tasa de señalada se ubique cerca o por encima del 100% de los vientres.

El Corriedale Pro surge de cruzar la raza tradicional con una combinación de Frisona Milchschaf y Finnish, razas que dan mayor prolificidad, entre las ovejas adultas entre 148% y 188% de señalada. Un proyecto que entre otros lleva adelante Rafael Gallinal Artagaveytia. En esta línea de trabajo ya haya 2.000 vientres Corriedale encarnerados.

En el Merilín se trabaja con la versión Plus. En este caso además de prolificidad se busca mejorar la calidad de lanas. En este caso el Merilín se cruza con Finnish y con Merino para lograr tanto el afinado de la lana como el aumento en el desempeño reproductivo, y el emprendimiento tiene al frente a Amaro Nadal.

En un emprendimiento ovino, con cruzamientos, se alcanza un 188% de señalada.

Pero claro, no hay posibilidad de lograrlo sin dar un salto en la alimentación. Pero nuevamente la ventaja de los ovinos para utilizar puentes verdes o semilleros de forrajeras aparece como un territorio cuyo potencial está muy lejos de ser captado.

La diferenciación de la carne y la lana uruguaya serán determinantes. Todos los analistas apuntan al bienestar animal, el impacto ambiental y el balance de carbono. Y hay que conquistar una demanda difícil. Porque, como explicó el analista de la empresa suiza Gira, Nils Beaumond, el público europeo para carne ovina es cada vez de mayor edad y consume cada vez menos. Un problema que para la carne ovina es difícil de resolver.

En los mercados de más valor baja el consumo por habitante, las preocupaciones ambientales y éticas suben imparables y pueden ser una ventaja para Uruguay. En las zonas con menor ingreso por habitante la competencia con la carne de ave, mucho más barata, se vuelve difícil. En el medio de ambos extremos, la irrupción de China, junto a la habilitación de EEUU son la esperanza de Uruguay para complementar a mercados tradicionales e históricos como Brasil, la UE o los países de Medio Oriente y el norte de África.

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Pero entre proyectos de investigación y análisis de mercados, el seminario también permitió los aspectos prácticos que enfrenta el comprador de una industria o el productor a campo.

Facundo Ruvira, responsable de compras de Tops Fray Marcos, destacó las limitaciones del indicador de mercados australiano como referencia del mercado internacional y apuntó a la necesidad de salirse de la lana indiferenciada. De un mercado mundial de 2.000 millones, la lana grifa verde pasa a operar en un mercado de 400 a 500 millones diferenciado por calidad de presentación. Lo que no es certificada es meramente un subproducto. Y, por encima de la grifa verde, en forma incipiente se va formando un mercado más sofisticado aún, un mercado que certifica procesos y que premia todo lo que tenga que ver con sustentabilidad.

De los 2.000 millones de kilos de demanda anual de lana, seguramente este mercado terminará abarcando a aproximadamente 200 millones de kilos. Para participar de estos mercados hay que lograr algunas certificaciones como el Global Organic Textile Standards.

Optimizando la diferenciación se pueden lograr sobreprecios de US$ 0,80/kg para Merino e Ideal y de unos US$ 0,30 por Corriedale.

Las intensas discusiones sobre lo que se debe hacer tuvieron una presentación contundente en la de Nicolás Uriarte, que presentó dos casos que él sigue directamente: el de la producción ovina sobre praderas –mayoritariamente semilleros– y la realizada sobre campos de menor potencial en convivencia entre vacunos y ovinos.

La producción intensiva de Uriarte genera unos US$ 300 por hectárea netos, no muy diferentes a los 1.000 kilos por soja que se pagan en el litoral, mientras que en el establecimiento de menor potencial que se maneja bajo campo natural genera un ingreso que paga todos los sueldos y las cargas de BPS en un establecimiento en el que no fue necesario incurrir en gastos adicionales y en el que los ovinos previnieron nítidamente el enmalezamiento de las pasturas.

La producción ovina recorrió teoría y práctica. Listo sus dificultades: el abigeato y los depredadores, la escasez de mano de obra y la falta de acondicionamiento grifa verde. Podría agregarse la falta de acuerdos comerciales que equiparen a Uruguay con Oceanía. Pero el seminario fue mucho más que eso. Estuvo signado por una sensación de expectativa que otros rubros no tienen. Eso se notó en la concurrencia, que superó largamente las 400 personas.

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Para la carne de calidad


Aunque la palabra compartimento ya arraigó en Uruguay, no es de uso en EEUU. Pero se trata de carne de alta calidad para el exterior porque ofrece garantías sanitarias adicionales de aislamiento. Con normas de alta bioseguridad y vigilancia: es un predio sin bovinos, con doble alambrado, donde se realiza una prueba serológica individual. El Secretariado Uruguay de la Lana (SUL) hace la serología y la individualización de cada animal. Es la etapa de la trazabilidad. Se hace una lectura de cada animal, luego cuando llega el resultado del laboratorio, y si todos los animales dan negativo, se leen y van en camiones precintados.

Se registra todo, luego se identifica con trazabalidad –caravanas–, se hace la extracción de sangre, se aplica un endoparasiticida para prevenir miasis (bichera) en el caravaneo, se vacuna contra la clostridiosis y al ingresar se aplica un pouron para ectoparasitarios, se embarca y se precinta el SUL.

En el compartimento el ingreso es restringido. Tiene doble alambrado, un perimetral y un eléctrico especialmente para prevenir la entrada de depredadores como el jabalí. Dentro del compartimento se trata de aprovechar todas las tecnologías, perros para manejo, perro guardián, cuatriciclo, bienestar animal y amigables con el medio ambiente. Zonas de excelencia que pueden ser el salto siguiente a la trazabilidad de los vacunos para posicionar a Uruguay en el mundo.

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