Un testimonio para borrar el estigma de la bipolaridad

Su madre lo comparó con el asesino de niños de Sandy Hook. Luego de años de tratamiento, Eric Walton explica cómo fue vivir y tratar su trastorno mental

"Mi nombre Eric Walton", dijo el adolescente, parado en el escenario de TEDx Boise. "A los 13 años de edad fui diagnosticado con desorden bipolar luego de que mi madre escribió un post supuestamente sin importancia en un blog que se volvió viral... Ella decía que era la madre de un niño con una enfermedad mental. Unos días después recibí el diagnóstico".

Fue durante la cuarta hospitalización de Eric, resultado de los ataques de ira y berrinches que definieron su niñez, que un hombre al otro lado del país mató a su madre y asesinó a niños de primer grado en una escuela de Connecticut. La tragedia conmovió a Liza Long, quien inmediatamente pensó en su propio hijo, sedado en una sala psiquiátrica. Pudo haber sido él. Pudo haber sido ella. Esa noche ella escribió el polémico post "Yo soy la madre de Adam Lanza". "Vivo con un hijo con una enfermedad mental. Lo amo. Pero me aterroriza", escribió.

Cuando visitó a su hijo en el hospital, un día después de que el post fuera publicado, ellos lo discutieron. Él le preguntó porqué lo comparaba a un asesino en serie. Estaba dolido y confundido. Ella le explicó que sus infortunios eran similares a los de Lanza, y que tenía miedo. Usó un nombre falso para proteger a su hijo, "Michael", pero compartió el suyo.

Cuando el post se volvió viral, Long intensificó su mensaje por una mayor concientización sobre la salud mental, pero su hijo se mantuvo en un relativo anonimato, rechazando entrevistas de televisión mientras se concentraba en recuperarse. Un psiquiatra de Connecticut vio el post de Long y rápidamente identificó los síntomas que ella descubría como señales de un desorden bipolar. Ella y Eric viajaron y él fue sometido a un tratamiento con litio, la droga más efectiva para el tratamiento de la bipolaridad.

Ahora, tras una década de diagnósticos errados, medicación fallida, noches en hospitales y cárceles juveniles, su hijo está en control de su propia mente. Y, luego de más de tres años sin incidentes, está pronto para controlar su propia historia.

En la charla de TEDx, Eric, de 16 años, describe una infancia acosada por ira inexplicable y ataques incontrolables. Cuando era niño, los doctores le dijeron a sus padres que se le pasaría. En jardinera, atravesaba el salón con rabietas de tal magnitud que sus maestros tenían que sacar al resto de los niños de la habitación por su propia seguridad, como si fuera un simulacro de incendio. Su familia tenía una operativa similar: sus hermanos se encerraban en el auto cada vez que Eric tenía uno de sus episodios. Los doctores lo diagnosticaron como autismo, después como déficit atencional y después con algo llamado "desorden explosivo intermitente".

Cada enfermedad nueva llegaba con su propia tanda de drogas, cuyos efectos secundarios eran vastos: aumento de peso, letargo, visión borrosa. Pero no calmaban su inclinación violenta.

Fue hospitalizado por primera vez cuando tenía nueve años. Su primer pasaje por la cárcel fue en su onceavo cumpleaños, cuando sus padres llamaron a la Policía luego de que Eric atacara a su padre. Él recuerda temblar bajo dos finas mantas en una celda pequeña. No tenía frío, dijo. Temblaba de miedo.

Cerca de un 70% de las personas que pasan por los sistemas judiciales juveniles de Estados Unidos tienen algún tipo de condición mental, afirma la Asociación Nacional de Enfermedades Mentales. Cerca de la mitad de los niños con condiciones mentales no recibieron ningún tipo de tratamiento el año anterior.

Mapa de ruta

La última vez que Eric fue hospitalizado fue en diciembre de 2012. Él tenía 13 años y era lo suficientemente fuerte como para herir a alguien. Esa fue la misma semana que Lanza atacó el colegio Sandy Hook, matando a 20 estudiantes y seis adultos. Long pensó en las tendencias violentas de Eric y sus amenazas de lastimarse a sí mismo y a otros.

"La razón por la cual decidí escribir el post fue porque la gente estaba juzgando a Nancy Lanza y yo quería ponerle un rostro al asunto. Así que adelante, júzguenme porque también estoy atravesando esto y estoy intentando", dijo en una entrevista. Hubo otras consecuencias. Servicios gubernamentales dictaminaron que sus otros dos hijos vivieran con su padre y Long fue cuestionada por ventilar los problemas de su hijo de manera pública.

Sin embargo, esto llevó a un diagnóstico acertado de Eric y la convirtió en parte de una comunidad de defensores de la salud mental. Eric ahora ha logrado volver a una escuela convencional después de pasar dos años en una institución para niños con problemas de ira. Tiene amigos reales luego de una infancia de aislamiento y planea estudiar psicología o física.

En una entrevista, Eric dijo que fue en su segunda semana en la nueva escuela sin ningún tipo de episodios cuando se dio cuenta de que la medicación funcionaba. Pero la recuperación no implica complacencia, y Eric sabe que su estabilidad es algo por lo que tendrá que luchar por el resto de su vida. Siempre tendrá que estar medicado. Medita todas las noches y está consciente de su entorno.

"No fue solo el litio, también fue el diagnóstico. Una vez que lo tuvimos, lo seguimos. Eso es lo que quiero que la gente sepa. Que la gente que busca recuperarse es realmente inspiradora, y llena de compasión".

Eric también quiere que la gente sepa que su enfermedad no lo define. Solo es algo que tiene que monitorear, como la presión sanguínea. "Una lección que saqué de esta historia fue ésta: 'sí, tengo una condición mental. No, no soy inferior a otros seres humanos. No, no soy alguien que debe ser temido", dijo en su charla de TEDx. "Las patologías mentales deberían ser tratadas con respeto y amabilidad, no con miedo y estigma. Porque soy un ser humano. Todas las personas con enfermedades mentales son seres humanos".
Fuente: Colby Itkowitz, The Washington Post

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