Una obra de universos que colisionan

La Comedia Nacional presenta El gato de Schrödinger: fútbol, física cuántica y anarquía

Personajes duplicados. Multiversos. Zombis. Gatos gigantes de peluche. Todo podría ser absurdo, pero el actor, dramaturgo y director Santiago Sanguinetti prefiere definirlo como "realismo extendido". Como parte del ciclo de autores uruguayos de la Comedia Nacional (CN), Sanguinetti presentará mañana El gato de Schrödinger, una obra que se toma el desafío de juntar todos esos elementos y, además, poner el fútbol, la anarquía y la física cuántica en una misma caja.

"El teatro del absurdo, creo, es un género demasiado ceñido a su tiempo (...). Las formas que toma el teatro en la posguerra son muy claras: la comunicación no es posible. Aquí la comunicación es posible, pero simplemente es delirante. Es un realismo como el de (Antón) Chéjov, pero un poco más extendido, con un nivel mayor de soltura, de torsiones", señala el autor y director a El Observador.

Ambientada en el vestuario de un estadio, la obra comienza con un futbolista que sale de la cancha en pleno partido y es seguido por su director técnico. La razón del abandono permite la entrada de uno de los conceptos neurálgicos de la obra: la física cuántica. "El jugador piensa que si no ve el partido, entonces está ganado y perdido al mismo tiempo", afirma Sanguinetti, explicando al mismo tiempo la paradoja del gato de Schrödinger, que, dentro de una caja con una partícula radiactiva, está vivo y muerto de forma concomitante, hasta que la caja se abra y se revele su estado real.

Un salto cuántico generado por anarquistas acompaña la acción, haciendo que los universos paralelos, con sus distintas posibilidades, se materialicen en escena al tiempo que el estadio es invadido por fanáticos zombificados, muertos y vivos al mismo tiempo.

"No había nada que me dijera que podían coordinarse estos universos. Me fue tremendamente difícil escribir esta obra. Empecé en junio de 2014 y terminé en marzo de 2016", comenta el autor, que dirigirá al elenco de la CN por primera vez luego de que la compañía representara su obra Ararat en 2009, con la dirección de Alberto "Coco" Rivero.

Desde el lado del actor

Gestada en Santiago de Chile hace ya dos años, la obra que se estrenará mañana en el Teatro Solís fue influida por el fervor chileno ante el Mundial de 2014 y por los movimientos estudiantiles que tomaban las calles del país, que, en la mente de Sanguinetti, terminaron derivando en la anarquía. La física cuántica, en tanto, era un interés propio.

Pese a las dificultades de comprensión que desató el "contenido contraintuitivo" en los actores, "ellos fueron muy velozmente a la comprensión física e intelectual de lo que sucedía, atendiendo siempre a las dificultades de la obra que hacen que un mismo actor tenga que hacer dos personajes distintos. Había una cierta intención de que la física cuántica permeara no solamente la estructura narrativa de la pieza, sino también el universo de actuación. Entonces la actuación terminó convirtiéndose en algo cuántico", agrega Sanguinetti.

Para el autor, también actor, la interpretación es la clave. "La obra es una excusa para lograr actuaciones al límite. Siempre escribo desde ahí. En mis últimas obras (Nuremberg, Breve apología..., Argumento contra la existencia... y Sobre la teoría del eterno retorno...) siempre está colocada la idea de que algo terrible y final va a suceder. Eso hace que las actuaciones, como la época, sean histéricas. Hay algo muy infantil, primario e irracional en estos personajes, porque son puestos en su nivel más animal, de necesidad de supervivencia".

Pese a la peculariedad de su obra, Sanguinetti no considera que exista novedad en "tema y forma", sino que en ella, quizá, se encuentre en la conjunción de los elementos. El mayor "riesgo", o "gesto político", en cambio, lo encuentra en la apuesta misma de la CN de realizar una temporada de autores nacionales.

"Hay una cierta revitalización de la dramaturgia uruguaya a través de creadores entre los 20 y los 35 años. Lo interesante de todo esto es que estamos hablando de nosotros mismos a través de nosotros mismos. Uno puede hablar de uno a través de un clásico. Shakespeare tiene valores que trascienden a su época y a su lugar, y como él tantos otros. Pero ellos también tuvieron la oportunidad de aprender a medida que iban siendo representados (...). Es imposible competir con la intensidad poética, simbólica y conceptual de Shakespeare. Pero somos jóvenes, tenemos tiempo todavía, y necesitamos vernos en escena para acercarnos un poco, aunque sea, a esos monstruos milenarios.


Datos

Cuándo. La obra irá del 21 de mayo al 31 de julio, viernes, sábados y domingos.

Dónde. Sala Zavala Muniz, Teatro Solís.

Cuánto. Las entradas van de $75 a $150.

Quiénes. Dirigida y escrita por Santiago Sanguinetti. Con actuaciones de Diego Arbelo, Fernando Dianesi, Levón, Leandro Íbero Núñez, Andrés Papaleo, Juan Antonio Saraví y Enzo Vogrinci.



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