Una piedra en el zapato

La "trama rusa" es una carga para el gobierno de Trump, que no consigue detener el constante goteo de filtraciones que lo involucran
La "trama rusa" se ciñe como una nube constante sobre la administración Trump, que no logra parar el constante goteo de filtraciones que acusan a él y a su entorno de connivencia con Vladímir Putin. ¿Qué puede pasar si se comprobara algo y cómo esto influye hoy en el gobierno?

El pasado martes, el New York Times publicó la primera noticia sobre la detención de un ciudadano estadounidense por filtración de información desde la asunción de Donald Trump como presidente estadounidense número 45. Reality Leigh Winner, una contratista de servicios de inteligencia de 25 años, está acusada de haber entregado a un medio de prensa un documento clasificado perteneciente a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

El documento en cuestión, publicado por el sitio web The Intercept, detalla supuestos esfuerzos de organismos de inteligencia rusos por hackear sistemas electrónicos de votación en Estados Unidos antes de la elección de 2016, lo que daría cuenta de un esfuerzo todavía mayor por intentar distorsionar el proceso electoral estadounidense.

Winner enfrenta ahora cargos basados en el Acta de Espionaje, una que también otros gobiernos han utilizado para combatir la filtración de información, particularmente hacia medios de comunicación.

La administración de Trump no es la primera en realizar este tipo de detenciones, pero buena parte de la prensa estadounidense ha hecho énfasis en cómo su detención representa un símbolo de la insistencia en este preciso momento por detener de forma más activa las filtraciones a la prensa de informaciones que minen la imagen del gobierno. "Es un asunto de seguridad", dijo esta semana el vicefiscal general, Rod Rosenstein, tras conocerse la detención de Winner, apenas un día después de la publicación de esta información.

Y es que la administración Trump ha sido objeto de una enorme cantidad de revelaciones periodísticas que, aún combatidas, la han dejado repetidas veces en evidencia ante la opinión pública. En concreto, la "trama rusa" es una de las fuerzas más potentes contra una administración que tiene sobre sí esa nube negra constantemente.

Las informaciones sobre los intentos de influencia rusa en la política de su más grande rival geopolítico de todos los tiempos vienen incluso desde la época de la campaña electoral.

En ese entonces, las filtraciones de WikiLeaks sobre los correos electrónicos de la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton, estuvieron casi que desde el inicio completamente atribuidas por parte de la candidata, su equipo, sus correligionarios y sus medios de prensa afines, a hackers rusos.

Hace un par de semanas, Putin se refirió como pocas veces a esas acusaciones diciendo que, en cualquier caso, la posible injerencia rusa no habría sido una maniobra estatal sino quizá algo producto de posibles "piratas con sentido patriótico" que actuaron por su cuenta.

Putin también dijo durante una conferencia en San Petersburgo que hay una "rusofobia" en el panorama internacional que también juega a favor de estas acusaciones.

El goteo de filtraciones sobre la injerencia rusa en la campaña continúa siendo constante.

Apenas llevadas unas semanas del inicio de la presidencia de Trump, una revelación a propósito de encuentros del asesor de seguridad Michael Flynn con contrapartes rusas en los que se discutió una posible oferta de levantamiento de sanciones diplomáticas aplicadas a Rusia por la administración Obama, por asuntos como el conflicto de Crimea, terminó con su renuncia.

Flynn, un exfuncionario de la agencia de seguridad en Defensa dentro de la administración Obama años atrás, era el principal asesor en seguridad nacional dentro de la administración Trump y había sido un ferviente defensor de Trump en la campaña electoral.

Debió renunciar por su propia cuenta tras que se supiera públicamente que no solo se había reunido con oficiales rusos sino que, además, no había dado cuenta del suceso al vicepresidente, Michael Pence, que quedó en evidencia al defenderlo. Fue apenas el primer temblor.

Hoy, las sospechas de la injerencia rusa han ido mucho más allá de la salida de un funcionario: en las últimas semanas, Trump ha reconocido haber despedido al director del FBI, James Comey, por cuestiones vinculadas a la investigación sobre los lazos rusos con su campaña y actual gestión de gobierno. La comparecencia de Comey ante el Congreso el jueves (ver página 4) le agregó aun más presión a Trump.

A esto se añade que un día después de echar a Comey, Trump recibió a puertas cerradas al ministro de asuntos exteriores ruso, Sergei Lavrov, y a Sergei Kislyak, embajador ruso en Estados Unidos.

Por otro lado, las investigaciones han alcanzado a su yerno y principal asesor, Jared Kushner, a quien extraoficialmente se lo ha acusado de intentar generar un canal paralelo secreto de comunicaciones con Rusia para el intercambio de inteligencia, algo que ha negado por completo.

Lo que Trump asegura es que todas estas filtraciones solo son intentos a la desesperada de los demócratas por encontrar una excusa por haber perdido la elección. "Esta cosa de Rusia es una historia inventada. Es una excusa de los demócratas por haber perdido una elección que deberían haber ganado", aseguró el presidente.

Lo último que se sabe ahora mismo es que Robert S. Mueller, exdirector del FBI durante 10 años y nombrado por el expresidente George W. Bush, acaba de ser designado al frente de una investigación que examinará si se actuó fuera de la ley en algún caso, toda vez que la mayoría de las acusaciones contra Trump y su entorno son de momento solo rumores, más allá de la gravedad que representan.

Influencia rusa, un problema

De todas las preguntas que han surgido sobre una posible influencia rusa dentro de la política estadounidense, una de las más obvias y a la vez importantes es el por qué.

Una de las primeras oportunidades en que surgió la pregunta fue en diciembre del año pasado, cuando un grupo interpartidario de senadores llamó a realizar una investigación, aún en curso y en paralelo a los esfuerzos del FBI, para determinar si efectivamente Rusia tuvo influencia en el entorno de Trump, el argumento era de que, de comprobarse, la revelación "debería alarmar a cualquier ciudadano
estadounidense".

El objetivo, según agencias como la CIA aseguraron el año pasado, fue el de sembrar el caos en la campaña electoral al establecer dudas sobre Hillary Clinton y sobre el proceso electoral en general. Las informaciones de The Intercept, de comprobarse, revelarían un esfuerzo mucho más importante del que se supone en un principio.

"Los riesgos son profundos... debería ser un motivo de preocupación para todos aquellos que comparten valores democráticos", señaló en su momento al Financial Times Alex Younger, quien encabeza el servicio de Inteligencia secreta del Reino Unido, conocido como MI6.

La posible injerencia rusa podría haber corrompido la integridad del proceso electoral en sí, y Trump o los integrantes de su entorno podrían haber sido facilitadores para que eso sucediera.

Una de las principales referencias al complejo escenario que se cierne sobre Trump y su entorno de gobierno es la de Watergate, el escándalo político desatado en 1973 a raíz de un robo de documentos en la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata.

Sin embargo, Bob Woodward, uno de los periodistas del Washington Post que descubrió e informó sobre el suceso, aconseja no hacer comparaciones aún y esperar a que la investigación siga su curso.

"Claramente es una investigación legítima, y a Trump no le gusta. Veremos. Hay gente que cree que hay un encubrimiento. Otros, que no hay evidencia, pero veremos. Para un periodista interesado en conseguir hechos esto está demasiado polarizado; es demasiado emocional. Esto está siendo dirigido por tuits y aseveraciones de gente que realmente no sabe qué sucedió. Es malo que vivamos en esta cultura de la impaciencia y la velocidad de internet, que no nos pone en camino de conseguir los hechos", dijo.

Quién es quién en la trama rusa

Donald Trump

En su etapa como candidato elogió al presidente ruso Vladímir Putin y se mostró abierto a un acercamiento entre ambos países. Asegura que las acusaciones sobre contactos ilegales con Moscú son un invento del Partido Demócrata.

Jared Kushner

Jared Kushner

Es el yerno de Trump y una de las "personas de interés" en las investigaciones del FBI. Versiones de prensa dicen que intentó establecer un canal privado de comunicación con Rusia, antes de que Trump asumiera como presidente.

Paul Manafort

Paul Manafort

Fue uno de los primeros jefes de campaña de Trump. Ha sido vinculado en reiteradas oportunidades a los primeros esfuerzos rusos por inclinar la elección hacia Trump. Trabajó para varios magnates rusos vinculados a Trump.

Michael Flynn

Michael Flynn

El primer oficial del gobierno de Trump en caer debido a las sospechas sobre la injerencia rusa. Dejó su cargo como asesor en Seguridad Nacional al poco tiempo de la asunción de Trump en el mandato, luego de mentir sobre sus encuentros con el embajador ruso.

Sigue siendo investigado, y se atuvo a la quinta enmienda de la Constitución de EEUU, para no tener que declarar algo que lo perjudique legalmente.

Sergey Kislyak

Sergey Kislyak

El embajador ruso en Estados Unidos es un personaje que se repite en las reuniones que, según se sostiene, varios oficiales de la campaña y la actual administración Trump han mantenido con oficiales del gobierno ruso.

James Comey

James Comey

El ahora exdirector del FBI testificó este jueves de forma pública: aseguró que Trump mintió sobre los encuentros que mantuvieron, y dejó entrever que lo presionó para que no investigara a Flynn. Será un personaje clave en el caso.

Vladimir Putin

Vladimir Putin

El presidente ruso se ha mantenido distante e irónico a propósito de las acusaciones desde Estados Unidos de injerencia en el proceso electoral.

Recientemente aseguró que cualquier intento de hackeo no ha sido una iniciativa estatal sino, en cualquier caso, individual por parte de "piratas patrióticos" que nada tienen que ver con su administración.



















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