Una tienda que restaura y produce mobiliario con estilo escandinavo

El emprendimiento de Ana Garmendia y Andrea Goires busca diferenciarse de otras empresas dedicadas a la recuperación de muebles enfocándose en un diseño más minimalista, depurado y sencillo

Por Aníbal Falco

En la esquina de Ejido y Cebollatí, en pleno Palermo, se puede divisar desde diciembre pasado un nuevo local de inspiración minimalista que hace honor al estilo escandinavo. Puertas para adentro, muebles que datan de la década del 50´ buscan entregar vía diseños sencillos y de apariencia confortables, la funcionalidad que caracteriza a los mobiliarios originarios de esa parte del mundo, pero en este caso, al servicio de los hogares contemporáneos y uruguayos.

Ana Garmendia y Andrea Goires son cuñadas y arquitectas. Después de diez años de trabajar juntas como profesionales en su propio estudio –Movimiento Arquitectura – decidieron hace tres años emprender un taller de restauración y reciclado en que también se produzcan nuevos objetos y muebles para el hogar.

Así funciona Lisää, que significa "más" en finlandés. "Queríamos que el mueble pueda contar una historia más", dijo Goires.

En su estudio les tocaba a menudo diseñar muebles desde cero para cocina, baños o livings, y eso llevó a que cada una por su lado empezara a desarrollar un gusto por una línea especifica de diseño, de característica clásica, un poco histórica, volcada al estilo escandinavo y americano.
Es así que el estudio de arquitectas convive ahora con una mueblería que pretende ofrecer productos exclusivos.

Tanto los muebles de origen escandinavo como norteamericano tienen muchos puntos de contacto en su desarrollo histórico. Según contaron las propietarias de Lisää, a partir de la revolución industrial –como ocurre con cualquier contagio cultural–, se nutrieron unos a otros, sobre todo en este caso en la depuración de las líneas: sencillas y prácticas.

"Están muy atados. La producción en la arquitectura es ardua, el proceso largo y a veces la parte de recursos humanos tienen sus complicaciones, agregado a una parte administrativa que desgasta. En el diseño nos pasa que, cuando terminamos una pieza o en el proceso mismo, nos enamoramos, más allá de si después logramos vender la pieza o no. Hay satisfacción en los dos casos, pero en el segundo está más cerca", confesó Garmendia en referencia a su más reciente opción profesional.
Al día de hoy, la mayor parte de sus clientes son colegas; "un público que sabe específicamente lo que está buscando".

La búsqueda de los insumos

Gran parte del trabajo que hacen en Lisää tanto en restauración como en la creación de un nuevo producto es realizado de forma manual y por sus propietarias –básicamente usan hierro pintado al horno y madera maciza– excepto en caso de que se trate de una reparación que se deriva a una carpintería.

La idea es aumentar la producción de piezas propias, con fusión de técnicas manuales tradicionales de otras regiones que doten de identidad propia al producto.

Según afirmaron las emprendedoras, encontrar los muebles del estilo que ellas pregonan es un trabajo intenso y complejo, debido a que a nivel mundial el mobiliario escandinavo y estadounidense se ha vuelto un objeto muy deseado, y Uruguay no es ajeno a ello.

Esto las ha llevado a tener en la actualidad un stock que ocupa aproximadamente 100 metros cuadrados, ya que cuando una oportunidad surge "hay que comprar porque después no vuelve a aparecer".

Demanda y precio al alza

En los últimos dos años los precios del mercado en los muebles que van de los años 50´ hasta los 70´ se dispararon, lo que ha complicado ofrecer este tipo de productos a un precio accesible y acorde al mercado. A pesar de que el resto de los pasos de producción no han variado demasiado, en la medida que el precio de adquisición sube, los costos también.

"Hay una competencia importante; una moda que podría decirse fue impuesta. Cuando recorres Montevideo se puede ver cantidad de muebles importados y nuevos con las mismas características en el diseño, pero la nobleza del material no es la misma, o tiene los tornillos a la vista que lo convierte en un producto de otra calidad", aseguró Garmendia.

Goires apuntó que es difícil competir contra eso, pero el objetivo de su tienda es ofrecer muebles únicos. "La silla que tenemos nunca va a ser igual a la que se produce ahora, hay detalles que brindan unicidad", detalló.

Los precios son variados, pueden ir desde un aparador americano por $ 18.000 a una butaca danesa por $ 10.300, mientras que se puede encontrar un sillón de mimbre por $5.900 o una butaca chica reciclada por $ 13.000.

Con respecto a una tendencia creciente en el país en el negocio de la restauración de muebles, Garmendia sostuvo que el reciclado de muebles está más enfocado al estilo francés y español (tienen un sesgo más lujoso, refinado y detallado), aunque puede haber algún caso que también se trabaje con muebles escandinavos.

"Esto en realidad nos genera una ventaja y una desventaja, porque no podemos ofrecer cierto tipo de producto, pero la realidad es que nos gusta un estilo; lo otro simplemente no nos interesa", finalizó.

Envoltorio textil 100 % reutilizable

Otra de los productos que comercializa Lisää son envoltorios trabajados con papeles reciclados, teñidos de manera artesanal mediante una técnica japonesa denominada Shibori. Este tipo de envoltorio textil se transporta con comodidad y además se puede disponer de diversos dobleces maximizando su versatilidad.

Puede ser utilizado por su forma y dimensión como pañuelo, mantel, saco de transporte u otros usos. "El estampado furoshiki lo convierte en una pieza de diseño exclusivo", indicó Andrea Goires.


Populares de la sección