Uruguay, el país de las comisiones

Vázquez empezó a cambiar el rol de los grupos de trabajo como lugares donde los temas duermen en lugar de ser resueltos
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Cuando antes de asumir Tabaré Vázquez anunció en febrero la conformación de una comisión de siete representantes de distintos ámbitos para buscar información sobre los desaparecidos en dictadura (1973-1985), el PIT-CNT y la organización de ex presos políticos Crysol reclamaron por su exclusión. El presidente respondió que la conformación del grupo fue limitada para priorizar la ejecutividad y evitar que las reuniones se conviertan en una asamblea.

"El criterio primero que tuvimos en cuenta para generar este grupo de trabajo fue el de la ejecutividad. Si nombráramos a un representante de todos los grupos, seguramente nos transformaríamos en una gran asamblea que haría perder la ejecutividad", dijo Vázquez el 13 de febrero de 2015.

Una vez que asumió Vázquez repitió el procedimiento sobre varios temas. El mandatario creó distintos grupos de estudio para temas de primera prioridad en su agenda, como el combate al consumo abusivo de alcohol, el medio ambiente, el contrabando de tabaco y las relaciones laborales.

Pero también formó otras comisiones para temas que detonaron en medio del primer año de su gestión. La crisis financiera de ANCAP, la obra del ANTEL Arena o el desembarco en Uruguay de la empresa estadounidense Uber fueron temas para los que Vázquez también resolvió encomendar a un conjunto de funcionarios delinear una salida interdisciplinaria.

En 2016, el gobierno tiene como una de sus prioridades la implementación del Diálogo Nacional: Uruguay al futuro, una iniciativa prevista para delinear políticas de estado en distintos temas.

Vázquez explicó en noviembre, durante el lanzamiento del diálogo social, que se trata de una "herramienta" para generar "insumos" que permitan planificar políticas a futuro. El presidente marcó una serie de puntos que guiarán el trabajo sobre distintas áreas como educación, trabajo, políticas sociales, protección social y salario, entre otras.

"El diálogo social requiere respeto y confianza entre las partes actuantes, de lo contrario no es diálogo y está condenado al fracaso. No se trata de negar matices, diferencias y hasta conflictos, se trata de asumirlos y gestionarlos democráticamente", dijo el mandatario. Luego se supo que posteriormente se convocará a un diálogo similar, pero con partidos políticos.


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