Uruguay recibió el material genético chino para producir soja no transgénica

El acuerdo incluye la posibilidad de exportar ese producto al país asiático
China es el principal comprador mundial de soja y ahora se abre para Uruguay una nueva oportunidad de intercambio científico a través de un programa de investigación en mejoramiento genético de semillas. Se espera que culmine en un negocio rentable para los productores uruguayos al vender soja no transgénica al país asiático.

El objetivo a mediano plazo es "generar un mercado diferenciado con soja para consumo humano" en el gigante asiático, que permita a los productores incrementar su rentabilidad y al país mejorar sus capacidades de investigación", sintetizó a El Observador Agropecuario Nicolás Gutiérrez, responsable de la Gerencia de Innovación y Comunicación del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

En mayo pasado, en el viaje oficial a China, el proyecto entró en una etapa de concreciones, pues el INIA ya recibió el material genético chino –el germoplasma- y está "en el proceso de autorización y posterior plantación", confirmó a El Observador Agropecuario Sergio Ceretta, director del programa de Cultivos del INIA y líder del Proyecto Mejoramiento Genético en Soja.

El acuerdo con China en soja no transgénica apunta a variedades para consumo humano

Ceretta recordó que el proyecto de mejoramiento genético en soja comenzó en 2011 con el objetivo general de generar variedades que se adapten a las condiciones propias de Uruguay para obtener mejores rendimientos y más productividad. En principio fueron variedades resistentes al estrés por sequía y enfermedades presentes en el cultivo. Lo que se obtuvo fue un material resistente al glifosato y una producción de soja como un commodity.

Más adelante el programa buscó "otras variedades no transgénicas", objetivo "estratégico" que incluyó "explorar otros mercados en Asia y en la Unión Europea", explicó Ceretta, y agregó que el acuerdo con China "va en esa dirección" de calidad del grano "para que futuras variedades cumplan las exigencias chinas para consumo humano. Es una apuesta a largo plazo".

Como se sabe, EEUU, Brasil y Argentina son los principales productores mundiales de soja y toda la oleaginosa que compra China es transgénica y destinada a alimentación animal para la producción de carne de cerdo y de pollo. Sin embargo, la soja que produce China es no transgénica y se destina al consumo humano interno. A partir de ahora se abre la posibilidad de que Uruguay entre a ese mercado diferenciado.

A largo plazo

Uruguay gana con el acuerdo porque China es el centro de la diversidad genética mundial en soja. Victoria Bonnecarrére, investigadora adjunta de la Unidad de Biotecnología de INIA, recordó a El Observador Agropecuario que hay una investigación a largo plazo en marcha en semillas de soja de la Red de Biotecnología Agrícola, en el ámbito la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).


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