Uruguayos que están dispuestos a matar o morir por la causa kurda

Quieren unirse a los Leones de Rojava que luchan contra Bachar al- Asad

El frustrado periplo de Gonzalo Alpuin hacia Siria para unirse a los leones de Rojava, una brigada de combatientes extranjeros que lucha por la causa de los kurdos sirios (YPG), afianzó el interés de otros uruguayos que también planean aterrizar en ese país para luchar contra el gobierno de Bachar al-Asad y el Estado Islámico.

Alpuin había narrado en El Observador el lunes 11 como intentó viajar hacia Siria para aportar su "granito de arena" al colectivo kurdo que en países como Siria, Irak y Turquía buscan independencia y autonomía y, que en cada uno de esos países, son objeto de agresiones por parte de los gobierno de turno.

Sin embargo, lo que nunca previó Alpuin es que hubiera uruguayos que compartieran sus ideas y motivaciones. A partir de la nota que publicó El Observador, este joven uruguayo estudiante de relaciones Internacionales comenzó a recibir mensajes en Facebook de otras personas que están dispuestos a viajar para enrolarse con los Leones de Rojava.

Uno de ellos es Jonnathan Polak, un uruguayo de 26 años de ascendencia judía que decidió convertirse al Islam durante los cinco meses en los que vivió en Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos. Polak dijo a El Observador que ya se comunicó con las autoridades del YPG a través de un correo electrónico encriptado y que está a la espera de una respuesta para iniciar su viaje a Siria. También se puso en contacto con otros extranjeros que comparten su anhelo de unirse a la legión extranjera en Rojava.

"Estoy dispuesto a todo: a morir y a matar", dijo el uruguayo. Polak está consustanciado con la causa kurda y siente rabia por las injusticias que, a su juicio, se cometen en esa parte del mundo. Entiende que con su aporte puede ayudar a "salvar vidas". Por eso quiere cruzar medio mundo para aterrizar en territorio hostíl y poco le importa si esa acción tiene un desenlace fatal. Compartió lo que piensa hacer con su madre y con un amigo y aunque ellos no logran entender su anhelo de irse a combatir por los kurdos, tampoco intentaron disuadirlo para que no lo haga.

Polak es alto y fornido. En su muñeca lleva con orgullo una pulsera de goma que, según dice, representa la bandera del Ejército Libre Sirio, la oposición que lucha contra el gobierno de Asad.

En Uruguay hizo un curso de hotelería, turismo y diseño, y trabajó como seguridad en una empresa de guardaespaldas vip. Tiene instrucción de defensa personal manejo de armas cortas y largas. En su Facebook compartió fotos en la que se lo ve con armas de guerra durante una práctica de tiro en Abu Dabi.

Polak se define como un "espíritu aventurero" y por eso viaja de manera incesante desde el 2012. Estuvo viviendo en España, Alemania e Inglaterra y su último destino fue Abu Dabi en donde pasó los últimos cinco meses de su vida. "Siempre me interesó la cultura de los países árabes y del Islam", respondió cuando se le consultó por qué había decidido vivir en los Emiratos Árabes Unidos.

Allí fue donde tomó la decisión de ser musulmán. "Me pareció una religión más creíble. Nadie me impulsó a hacerlo", afirmó. El uruguayo no comparte ni acata todos los postulados de la religión, sobre todo los que implican el renunciamiento a ciertas cosas que él no ve mal. Pero abrazó el credo musulmán y ahora recorre los caminos de Alá.

De Rivera a los Peshmerga

En su página de Facebook se ve la noticia de un padre y una hija que se levantaron en armas contra el Estado Islámico para defender "la futura Kurdistán". Ese es apenas un ejemplo de los múltiples contenidos vinculados a los kurdos y a la guerra Siria que el riverense de iniciales E.S. comparte en su espacio de Facebook.

E.S. es un funcionario público de 41 años. En conversación con El Observador dijo que tiene la ilusión de ayudar a los Peshmerga (grupo kurdo-irakí) aunque duda que pueda cumplir con su cometido.
Se llegó a comunicar con los kurdos iraquíes un año atrás. Primero lo hizo a través de Facebook y después siguieron hablando por correo electrónico.

"Al principio me dijeron que era bienvenido y que toda ayuda es bienvenida. Pero la cosa no es tan fácil. Ellos son muy exigentes y estrictos", señaló.

El riverense, quien pidió conservar su anonimato, explicó que está conmovido por las "masacres" que suceden en esa parte del mundo y que, por eso, un año atrás se puso en contacto con los Peshmerga. Cree que en Uruguay falta mucha información sobre el tema y está seguro que si la causa kurda se diera a conocer, más gente tomaría la decisión de ayudar.

"La gente acá ni sabe la situación de ese pueblo. Pero creo que mucha gente querría ir si supiera más", afirmó el uruguayo.

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