Vamos “madurando”...

El presidente venezolano viene mal acostumbrado a que nadie osara pedirle pruebas de sus dislates ni de sus pajaritos

Tanto dentro como fuera de Venezuela las cosas van madurando. Es decir, se van cumpliendo los procesos necesarios para que las cosas se vayan ordenando y ocupando el lugar que naturalmente les corresponde. Esta semana hemos tenido al menos tres hechos importantes. Por un lado, la insólita declaración de Obama de que Venezuela afecta la seguridad nacional de Estados Unidos y la consiguiente imposición de sanciones a los siete miembros del gobierno venezolano. Por otro, el inaceptable exabrupto del presidente Nicolás Maduro contra nuestro vicepresidente, Raúl Sendic, por haber dicho que por el momento “no tenía elementos para asegurar que hubiera injerencia norteamericana en la política venezolana” como dice Maduro cada vez que necesita aplicar medidas duras en lo económico o en lo político. Y en tercer lugar, la muerte del político opositor Rodolfo González en su celda. Apareció ahorcado y su abogado confirmó que se suicidó cuando le ratificaron que sería trasladado a una cárcel común, de esas que en Venezuela más vale no estar ya que son las más violentas y superpobladas de América Latina. 

La decisión de Obama es, cuando menos, desafortunada. Parece ridículo pensar que Venezuela pueda afectar la seguridad nacional de EEUU y, en todo caso, hay otras maneras más efectivas de protegerse. El camino que tomó Obama solo será útil para que Maduro pueda doblar su apuesta en la lucha contra “el imperio”. De hecho, uno de los oficiales sancionados fue nombrado ministro del Interior al día siguiente y Maduro consideró un timbre de honor la sanción impuesta por EEUU. 

Como bien dice el New York Times en un reciente editorial, mejor sería poner esfuerzos en persuadir a otras naciones latinoamericanas a defender los principios democráticos en Venezuela, talón de Aquiles del régimen de Maduro.

La muerte de Rodolfo González en su celda es algo que a Maduro seguramente ni le va ni le viene, como tampoco le va ni le viene la muerte de un estudiante de 14 años a manos de la policía en una manifestación. Pero esas muertes, y los detenidos políticos como Leopoldo López y el alcalde Ledezma, sí deberían “irle y venirle” a los países latinoamericanos que tienen regímenes auténticamente democráticos. Hasta ahora muy poco han dicho y menos han hecho. Se han lavado las manos olímpicamente. Pero la acumulación de muertos, de presos, de represiones van haciendo mella. Y el exabrupto de Maduro contra nuestro vicepresidente puede haber sido la gota de agua que termine por derramar el vaso. 

Un exabrupto tan innecesario como revelador de lo que es el régimen de Maduro. Innecesario porque Sendic no dijo nada fuera de lugar. Simplemente dijo que esperaba las pruebas que Maduro debería proporcionar de un “golpe” que viene anunciando hace varios años y que más anuncia cuanto más difícil está la situación económica, sumida en una grave recesión y en una alta inflación del orden del 60% y creciendo mes a mes. Seguramente si Maduro algún día presenta pruebas incluirá entre los golpistas a la OIT pues Venezuela acaba de recibir un severo apercibimiento de dicha organización por el encarcelamiento de 13 empresarios del rubro de la alimentación. 

Y un exabrupto revelador de carácter autoritario de Maduro y de su régimen. ¡Qué necesidad de meterse en público con un país amigo! Solo lo hace quien se cree el dueño de la verdad absoluta, quien está desquiciado, quien no respeta el disenso. Pero el exabrupto ha sido beneficioso para revelar quién es Maduro y hasta qué punto es capaz de llegar. Capaz de inventar apariciones de Chávez en forma de pajarito y capaz de tachar de cobarde a alguien que simplemente le pide pruebas. Claro, Maduro viene mal acostumbrado a que nadie osara pedirle pruebas de sus dislates ni de sus pajaritos. Mujica nos reveló esta semana que no necesita pruebas de la injerencia estadounidense en Venezuela: la da por supuesta. Se ve que Mujica tiene el don de una especial clarividencia para detectar injerencias. Quizá podría haberla usado para anticipar los problemas que nos generaría la presencia en Uruguay de los detenidos de Guantánamo y podría haber construido una mezquita… o podría no haberlos traído.

Pero las cosas van madurando y más madurarán. Se van descubriendo telones, se van viendo quienes están del lado de las repúblicas y de los derechos individuales y quienes prefieren guiarse por afinidades ideológicas, negando hasta los hechos más contundentes y evidentes, y no dando importancia a los derechos y libertades individuales. Quizá, para ellos, al fin y al cabo, solo sean libertades burguesas que no merecen defenderse.


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