¿Varietal o vino de corte?

Muchas veces surgen dudas sobre la calidad de unos y otros vinos, pero el asunto va por otro lado

POR VALENTÍN TRUJILLO

Desde su nacimiento Sacacorchos no pretende ser  (y no puede serlo) una vara rectora para determinar qué está bien y qué está mal en el mundo del vino, en Uruguay o en el mundo. Pero sí puede hacer un pequeño aporte tanto desde el punto de vista lingüístico como técnico a los lectores.  

A sugerencia de una compañera de redacción que pedía una aclaración sobre los tipos de vino, volvemos a cuestiones básicas. Para el bebedor ya curtido este post le parecerá un tanto obvio, pero seguramente una buena cantidad de nuevos aficionados al vino obtengan un dato de interés y que además quite prejuicios.

A grandes rasgos, existen en el mundo dos tipos de vinos. Están los llamados vinos “de corte”, que son mezclas entre por lo menos dos cepas (los hay de hasta casi veinte) y los llamados vinos “varietales”, que se componen de una sola cepa o variedad (de allí la denominación).

La pregunta de la periodista era la siguiente: ¿son mejores unos que otros? Ella creía que los varietales eran mucho más refinados, mientras que los de corte eran vinos que pertencen en una categoría inferior, descendidos por su propia condición de híbridos.

La respuesta general al dilema es la siguiente: hay excelentes vinos varietales y excelentes vinos de corte. Y los hay malos de ambos tipos.

Hecha la aclaración, creo útil una mínima perspectiva histórica. Desde los inicios del desarrollo de la cultura del vino, en la cuenca del Mediterráneo y en Cercano Oriente, los primeros que fabricaron vino lo hacían con una sola cepa. Pero con el paso del tiempo, los viajes y las mejoras en las comunicaciones y en las técnicas,  los vineros comenzaron a experimentar con las diferentes cepas para mejorar la calidad de lo que fabricaban. Allí comenzaron las fórmulas y las creaciones de cada región. Entonces, la mayor parte de los vinos europeos se volvieron de corte. De hecho, hasta hoy los vinos más refinados y caros de Burdeos y Borgoña son cortes, y en muchos casos la etiqueta no dice cuáles son las cepas que se utilizaron.         

Con la conquista de América, las vides se expandieron hacia nuevos territorios y las costumbres cambiaron. Los vinos americanos, por ejemplo, para explicar en la etiqueta su gusto comenzaron a nombrar las regiones de Francia como referencia. Los franceses crearon la llamada “denominación de origen”, patentando la forma y el nombre de los vinos según región.

Los vinos del llamado “nuevo mundo” (América, Australia, Sudáfrica, Nueva Zelanda, China) por cuestiones de mercado para diferenciarse (obligados o no) comenzaron a producir vinos de una sola cepa, aunque como sabemos se producen también vinos de corte de una diversidad y complejidad muy grande.   

Según las normas de cada país, un varietal es un vino que posee entre 75% y 85% de una misma cepa (en Uruguay, según INAVI, debe ser de 85% o más).  

Por suerte, decidir cuáles son los mejores siempre depende del paladar del que toma. 


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