Varios bombardeos dejaron al menos 45 muertos en Alepo

La ciudad, antigua capital económica y segunda mayor ciudad del país, se convirtió en el principal botín de la guerra en Siria

Al menos 45 civiles murieron este sábado en los barrios rebeldes de Alepo, devastados por una lluvia de bombas lanzada por las fuerzas del gobierno sirio y su aliado ruso, tras otro fracaso en las negociaciones entre Washington y Moscú sobre una tregua.

Entre las víctimas figuran al menos siete civiles -entre las personas que se aventuran al exterior para buscar comida- que hacían cola para comprar yogur en un supermercado del barrio de Bustan Al Qasr, según la organización Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Un corresponsal de la AFP describió un escenario trágico, con restos de cadáveres esparcidos en el suelo, en medio de un baño de sangre. Mientras, las clínicas estaban desbordadas con la llegada de nuevos heridos.

Bustan al Qasr se halla en la línea que divide la zona gubernamental de la ciudad, en el oeste, de los barrios controlados por los rebeldes, en el este.

Para mayor sufrimiento, los casi dos millones de habitantes de Alepo carecían este sábado de agua debido a los bombardeos de la noche anterior. La Unicef teme una "catastrófica aparición de enfermedades" a causa de la falta de agua potable, en particular entre los niños.

Alepo, antigua capital económica y segunda mayor ciudad del país, se ha convertido en el principal botín de la guerra en Siria, y por ello es una de las localidades más azotadas por un conflicto que en cinco años ha causado más de 300.000 muertos.

De la floreciente ciudad y su centro histórico, reputado en todo el mundo por haber sido habitado de manera ininterrumpida desde al menos 4.000 años AC, apenas queda hoy un campo de ruinas y desolación.

Desde el lunes arrecian los bombardeos gubernamentales y rusos. El jueves, el ejército sirio anunció el comienzo de una vasta ofensiva, con operativos de "reconocimiento y bombardeos", previos a una "operación terrestre".

"Lágrimas de cocodrilo"

Durante una conferencia de prensa en Estambul, la coalición de la oposición siria en el exilio fustigó nuevamente este sábado el "silencio de la comunidad internacional", y la instó a actuar para "hacer cesar las matanzas".

En la tribuna de la ONU en Nueva York, el ministro de Relaciones Exteriores sirio, Walid Muallem, lamentó que "ciertos países sigan derramando lágrimas de cocodrilo sobre la situación de los sirios en algunas zonas", como Alepo, en tanto "continúan apoyando y armando a los terroristas (...) que impiden la entrega de ayuda humanitaria". Damasco califica así a todo grupo o persona levantados en armas en su contra.

A pesar de una reunión en Nueva York de los jefes de la diplomacia estadounidense, John Kerry, y ruso, Serguei Lavrov, cuyos países apoyan a bandos opuestos, la comunidad internacional parece incapaz de frenar este conflicto.

Un alto el fuego de una semana, impulsado por Moscú y Washington, terminó el lunes pasado sin que la ayuda humanitaria hubiese llegado a la parte de Alepo asediada por el régimen. Ambas potencias se acusan mutuamente de haberlo violado.

Los habitantes de los barrios rebeldes de Alepo estaban encerrados en sus casas este sábado por la mañana cuando ocurrieron los nuevos bombardeos.

El OSDH informó que hubo bombardeos de la aviación rusa y que los helicópteros del régimen lanzaron barriles con explosivos por segunda noche consecutiva. "El régimen golpea duramente esta zona porque quiere impulsar a la gente a irse hacia los sectores de Alepo controlados por el gobierno, y así retomar" las zonas rebeldes, afirmó Rami Abdel Rahman, director del OSDH.

El ejército pidió esta semana a los habitantes que se alejaran de las posiciones de los grupos rebeldes y aseguró que los civiles que quisieran abandonar estas zonas en dirección al sector progubernamental no serían detenidos.

El viernes, al menos 47 civiles--entre ellos siete niños-- perdieron la vida en los bombardeos, según balance del OSDH.


Fuente: AFP

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