Advierten que cambio tecnológico en empleo puede ampliar la desigualdad

Estudio del Banco Mundial sugiere replantear la formación de trabajadores y modelo educativo

El cambio tecnológico que provocó agudas transformaciones en el mundo del empleo en Uruguay en las últimas dos décadas trajo aparejado mejoras en los niveles de productividad que se reflejaron en una de las etapas de mayor dinamismo de la economía reciente.

Sin embargo, un reciente estudio del Banco Mundial (BM) advierte que deben repensarse las políticas públicas en materia de empleo y educación para que el mercado laboral del futuro evite la polarización entre dos grandes bloques que encabezan tareas cognitivas y aquellas meramente rutinarias donde el nivel de ingreso será sensiblemente inferior, algo que implicará ampliar las brechas de desigualdad, uno de los bastiones donde el país sale salido bien parado en la comparación internacional.

El estudio "Cambio tecnológico y el mercado de trabajo en Argentina y Uruguay" será presentado este miércoles en el Auditorio Nacional del Sodre en el marco de la agenda que aborda el envejecimiento de la población uruguaya. La actividad permitirá conocer algunas experiencias uruguayas, y también reflexionar sobre cómo se puede hacer frente a este fenómeno: ¿Qué tareas están siendo automatizadas? ¿Qué habilidades requerirán los futuros trabajadores uruguayos? ¿Cómo se adaptarán a estos cambios quienes desempeñan tareas que desaparecerán? ¿Cómo responder a estas necesidades desde el sistema educativo y de formación continua?

Cambio tecnologico

"La innovación tecnológica, tal como el avance de las tecnologías digitales, las comunicaciones y la robótica puede implicar una mejora en el bienestar general de la población y reducir la pobreza a partir del incremento de la productividad global de la economía. Sin embargo, si este proceso no es acompañado por inversiones complementarias, es decir reformas institucionales y políticas públicas dirigidas a aprovechar sus ventajas, el avance tecnológico también podría profundizar una situación de desigualdad", dice un pasaje de las reflexiones del trabajo académico del BM.

La tendencia

El estudio analizó la tendencia del perfil del empleo en los últimos 20 años. El mismo arrojó un "incremento significativo" de la importancia relativa de las tareas cognitivas en empleo en detrimento de las manuales. Por ejemplo, a mediado de la década de 1990, un 22% del empleo total se lo llevaba la industria, porcentaje que bajó al 11,2% al cierre de 2015, mientras que el sector servicios que concentraba el 32% del empleo dos décadas atrás, hoy alcanza casi el 40%.

De todas formas, el boom tecnológico no solo acaparó a la industria, ya que muchos servicios como los bancarios, transporte público, y comercio minorista también están reduciendo sus necesidad de contratar personal. Precisamente, hoy una de las principales preocupaciones del gobierno es que la mejora reciente de la economía no se ha traducido en mayores niveles de ocupación. El desempleo subió en marzo a 9% de la población económicamente activa y cerró un nuevo trimestre de deterioro en los principales indicadores del mercado laboral.

El trabajo del BM es un eslabón de otro estudio de hace dos años del organismo que abordó la problemática del envejecimiento de la población uruguaya. Una estimación del organismo establece que la edad promedio de Uruguay subiría de 34 en 2010 a 47 años en 2100, y que sin reformas o cambios de comportamiento, el porcentaje del PIB destinado a jubilaciones trepará del 10% de 2010 a un 18,6% en 2100.

Desafíos y revisiones

El Observador dialogó este martes con uno de los autores del trabajo. El economista Ignacio Apella del BM dijo que uno de los principales desafíos que enfrenta Uruguay es "cómo sostener" una tasa de crecimiento económico en el mediano y largo plazo cuando se reduce la población en edad de trabajar.

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Para el experto, ello lleva a que se deben alcanzar mejoras en los niveles de productividad tanto laboral como de todos los factores para mantener la expansión de la actividad. Empero, esto se da en paralelo con "otra megatendencia" como el cambio tecnológico, que eleva los estándares de la producción y optimiza el tiempo. "El punto es que toda buena noticia trae sus desafíos que tienen impacto en el mercado de trabajo", alertó Apella.

El economista indicó que se proceso lleva a que naturalmente se vayan sustituyendo empleos rutinarios por tecnología. Por ese motivo, se vuelve imperativo para las políticas públicas de empleo y educación repensar sus modelos para formar a los trabajadores del futuro.

"Lo que observamos es que el perfil del empleo en Uruguay cambió de manera significativa durante los últimos 20 años. Mientras que en la década de 1990 el trabajador promedio realizaba tareas manuales, rutinarias, que requieren del esfuerzo físico, hoy el trabajador desarrolla con mayor intensidad tareas cognitivas y, en particular, tareas no rutinarias", explicó. Este tipo de tareas está vinculada al pensamiento crítico y las relaciones interpersonales, resolución de problemas.

"En un contexto donde un robot o maquinita puede reemplazar el 90% de la tarea que hace un trabajador (el trabajo cita el caso de un guarda de un ómnibus) el desafío es cómo hacer para readaptar y reinsertar ese trabajador en el mercado laboral nuevamente", dijo Apella.

Agregó que la velocidad con la que están transcurriendo los cambios obliga a estar "atentos" a los trabajadores que quedan "excluídos "porque es un "desafío de muy corto plazo" pero que perdurará en el tiempo.

La formación del futuro

Por otro lado, como segundo desafío está planteado qué hay que hacer con las generaciones futuras para cuando ingresen al mercado laboral en un contexto donde las tareas del empleo pueden ser desconocidas respecto a lo común de hoy, producto de nuevas ocupaciones. "Esto también requiere acciones de corto plazo", aseguró. El BM comenzará a trabajar en breve junto a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y el Ministerio de Trabajo y el sector privado en identificar en algunos sectores claves cuáles son las habilidades que se requieren en un proceso de avance tecnológico para ver cómo se puede atender esa demanda.

En ese contexto, Abella dijo que Uruguay tiene condiciones para mejorar el rol que hoy desempeña el Instituto Nacional de Formación Profesional y Empleo (Inefop) que "debe ser mejorado. Una posibilidad que podría ser muy valiosa sería una mejor interacción y cooperación entre el sector público y privado para la generación de ideas porque al final del día lo que importa es que se formen trabajadores para que puedan brindar determinadas tareas".

Por otro parte, Abella consideró que debería replantearse el "sistema educativo como un todo y no como tres eslabones independientes. Más importante aún, hay que poner sobre la mesa la forma en cómo se transmite el conocimiento a los niños. Estamos muy acostumbrados a que los chicos estudien de memoria para una prueba y un examen. No me queda tan claro si fortalecer la memoria de un niño es tan importante si vos tenés un disco rígido de un Terabyte que tiene mayor capacidad de memoria que vos. Por el contrario, hay que fortalecer el pensamiento crítico, analítico, de contexto; ayudar a pensar", culminó.

Perfil Economista Ignacio Apella

Es licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires y Magister en Economía de la misma casa de estudio. Es economista para Protección Social para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. Desde su posición, trabaja tópicos asociados con protección social, mercado de trabajo y pensiones en varios países de la región. Anteriormente fue investigador del Centro de Estudios de Estado y Sociedad donde desarrollaba temas asociados con la microeconomía aplicada: organización industrial, economía laboral, economía de la salud, pensiones y microeconometria. Fue subdirector del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.


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