Argentinos agudizan el ingenio ante inflación y ola de despidos

Comprar comida con suba de precios del 40% pasó a ser una penuria
La comida no se tira. En Argentina se toman a pecho la máxima de las abuelas y montan "heladeras sociales" donde unos dejan y otros toman la comida del día; una idea solidaria en tiempos de despidos y alta inflación."Cansado de tirar comida a la basura y ver cómo al ratito la gente la hurgaba, me pregunté ¿por qué no dársela en condiciones dignas?", dijo a la AFP Luis Pondal, empresario gastronómico de Tucumán (norte) y pionero de estas neveras.

Con una inflación que ronda el 40% anual y el precio de los alimentos por las nubes, comprar comida pasó a ser una penuria para miles de argentinos, con y sin trabajo. "No solo revuelven la basura por un trozo de pan o algo de verduras los indigentes, también ves gente vestida decentemente, que aparenta tener trabajo. Comer se ha vuelto demasiado caro" en Argentina, sostuvo Pondal.

Impulsada por su cadena de restaurantes en febrero y bajo la consigna "la comida no se tira", en solo tres meses creció como una ola por todo el país y ya suma medio centenar de heladeras de donde la gente puede tomar los platos preparados que no se vendieron en el día. La iniciativa se inspiró en las neveras solidarias que existen en Alemania, Suiza y España.

Dignificar

En Buenos Aires otra nevera social invita a "tomar lo que necesites" en plena Plaza de Mayo, frente a la Catedral de Buenos Aires, donde oficiaba misa el papa Francisco cuando era arzobispo de la ciudad. La sostiene a diario la ONG Red Solidaria con el aporte de restaurantes de la zona, aunque se refuerza con olla solidaria cada viernes. A su lado también dispusieron de un "perchero social" que ofrece abrigo a quien quiera servirse.

"Aumentó mucho la cantidad de gente. Hoy es un día alegre y triste porque no alcanzó la comida y cuando sentís que alguien vino y no le pudiste dar de comer, no te vas del todo contento", indicó Felicitas Solano, voluntaria.

Según explicó Gabriel Shneider, coordinador, "la idea es que no se vea que la gente está mendigando, que vaya y tome sin que nadie se lo dé, un concepto más solidario pensado para dignificar la necesidad".

Un estudio de la Universidad Católica alertó sobre el crecimiento de la pobreza que alcanza al 34,5% de los más de 40 millones de argentinos. De esa cifra, 1,4 millones son nuevos pobres sumados en los primeros tres meses del gobierno de centroderecha de Mauricio Macri, asumido el 10 de diciembre bajo la promesa de lograr "pobreza cero". Desde entonces más de 140 mil personas perdieron su empleo, según sindicatos.

Sentido común

En este contexto, promover las neveras sociales "fue algo de sentido común, y de culpa, la indignación de que en un país con tanta abundancia haya tanta carencia", explicó Pondal, mentor en Argentina. María Belén Aragón es empresaria gastronómica de Salta, donde también impulsó varias heladeras sociales."En Salta hay gente que toma el colectivo para llegar hasta las heladeras y retirar comida, hay mucha necesidad", relata.

Pero en su restaurante en el característico barrio porteño de Palermo prefirió sustituirla por la entrega en mano de viandas, intimidada tras una inspección de la alcaldía. Una ley que regula la donación de alimentos, la llamada ley del Buen Samaritano, está dormida en el Congreso desde 2005. Sin marco legal muchas iniciativas de donación alimentaria se ven frenadas. En Córdoba, donde funcionan varias neveras solidarias, legisladores proponen reducir impuestos a los comerciantes que las instalen y buscan establecer normas de presentación y control de la comida que ofrecen. (AFP)

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