Denuncian presunto caso de abuso en cárcel de Las Rosas

Un médico de esa unidad otorgaba "beneficios" a una reclusa a cambio de mantener relaciones sexuales, según revela informe del organismo

Un informe de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH) revela una situación de presunto "abuso sexual" a una reclusa de la cárcel de Las Rosas (Unidad 13), por parte de un funcionario médico de esa penitenciaría. Según detalla la INDDHH, el hombre fue denunciado por una de las operadoras penitenciarias del lugar, razón por la que fue trasladado, aunque continúa realizando guardias y atención médica en la unidad en presencia de una funcionaria de esa cárcel.

La INDDHH tomó conocimiento del caso en junio de 2016, mientras realizaba una visita a esta cárcel ubicada en Maldonado. Fue así que a partir de "diversas fuentes" surgió que "la mujer habría 'accedido' a mantener relaciones sexuales a cambio de beneficios".

La cárcel de Las Rosas (Unidad Nº 13) aloja a 822 presos, entre hombres y mujeres

El informe destaca que "el presunto consentimiento o el argumento de aquiescencia, o la alusión a cualquier tipo de provocación o facilitación por parte de una mujer privada de libertad, no puede ser considerado válido en ningún caso, dada la asimetría de poder y responsabilidad que existe en esas situaciones entre la persona privada de libertad y los/as funcionarios/as".

Según indicó a El Observador la directora de la INDDHH, Mirtha Guianze, el médico es investigado por el Instituto Nacional de Rehabilitación, aunque continúa trabajando en esa unidad.

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Por este caso, la Institución de Derechos Humanos recomendó "investigar la posible existencia de una sanción encubierta a las presas, a partir de las acciones tomadas sobre el profesional" que está sujeto a investigación, y, "reevaluar la permanencia de técnicos sobre quienes pese sospecha de trato abusivo".

Cárcel de Las Rosas
Foto tomada por el equipo del INDDHH durante las visitas realizadas a la cárcel de Las Rosas
Foto tomada por el equipo del INDDHH durante las visitas realizadas a la cárcel de Las Rosas


Además, la INDDHH entrevistó a varias de las reclusas, quienes manifestaron su malestar por las condiciones asistenciales de la policlínica de la cárcel, que consideraron "una consecuencia de la denuncia" de la situación de abuso y el posterior traslado del médico presuntamente involucrado.

Según expresa el informe, "la infraestructura de la policlínica es muy precaria y con muy malas condiciones para asistir a la población" carcelaria y constata "carencias en evaluaciones, seguimientos de tratamientos y controles médicos, lo que redunda en omisiones asistenciales importantes".

Una cárcel peligrosa y sin control

Según señala el informe de la INDDHH, la cárcel de Las Rosas "es uno de los establecimientos penitenciarios, fuera del área metropolitana, donde se han verificado con mayor frecuencia situaciones de violencia". Algunas de ellas han tenido consecuencias fatales para los internos, como el motín ocurrido en octubre de 2009, en el que dos reclusos murieron, y en enero de 2013, otro fue asesinado por "agentes del Estado" que dispararon armas de fuego.

A pesar de los antecedentes de violencia, el escáner y el detector de metales destinados para el control de ingreso no se utilizan debido a los "inconvenientes que se producen al retardarse el ingreso de familiares". Esto "podría favorecer el ingreso de diferentes elementos que ponen en riesgo a la población carcelaria", agrega el documento.

Cárcel de Las Rosas
Foto tomada por el equipo del INDDHH durante las visitas realizadas a la cárcel de Las Rosas
Foto tomada por el equipo del INDDHH durante las visitas realizadas a la cárcel de Las Rosas

Asimismo, si bien la cárcel cuenta con una unidad destinada a preservar la integridad de los presos amenazados o que sufran lesiones graves, este lugar también se utiliza como forma de castigo para reclusos con problema de conducta, lo que "provoca un riesgo inminente para aquellas personas que han solicitado seguridad".

Este sector, "además de no brindar una seguridad aceptable para los internos, presenta unas condiciones de vida inadecuadas que afectan el principio de la dignidad". "El encierro es absoluto en celdas extremadamente deterioradas; se constata la precariedad en las conexiones eléctricas, (...) escasa luz natural y el hacinamiento", lo que "constituye un grave riesgo de incendio o electrocución", según el relevamiento de la INDDHH.

Además, en este sector, "los presos no tienen salidas a patio, algunos no tienen visita familiar, permaneciendo durante semanas sin salir de la celda, no existen elementos recreativos o informativos (no hay radios, ni televisión) y no se cuenta con ropa de cama de abrigo, en su mayoría tampoco con colchones y los pocos que hay se encuentran en condiciones de total deterioro", revela el informe.

Falta de comida

Según constató la INDDHH, la comida servida en la cárcel de Los Rosas es "poca" y de "mala calidad". Se señala que el centro no cuenta con nutricionista para planificar una dieta adecuada para los reclusos que padecen de enfermedades crónicas.

El menú consiste en "rancho" (un tipo de guiso que se sirve en cárceles y cuarteles), el cual es "aguado, y la carne en la preparación es notoriamente escasa, con exceso de grasa y huesos".


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