Dilma Rousseff a punto de ser suspendida de la Presidencia

Tras meses de crisis política que tienen en vilo al gigante sudamericano, el plenario de la Cámara Alta debate en una maratónica sesión

El Senado brasileño se prepara para suspender en pocas horas a la presidenta Dilma Rousseff a fin de someterla a un juicio político, bajando el telón a más de 13 años de gobierno del izquierdista Partido de los Trabajadores.

Tras meses de crisis política que tienen en vilo al gigante sudamericano, el plenario de la Cámara Alta debate en una maratónica sesión si la presidenta debe ser juzgada por cometer un "crimen de responsabilidad" al utilizar préstamos de bancos estatales para tapar agujeros del presupuesto durante su campaña a la reelección.

Los conteos muestran que hay votos más que suficientes para apartar del poder a Rousseff por hasta 180 días, mientras dura el proceso. Para ello se requiere una mayoría simple de los presentes, en un pleno que cuenta con 81 senadores.

El temor del gobernante PT es que incluso 54 senadores o más -dos tercios del pleno- apoyen el impeachment. Esta cifra es la que se requiere en la votación final del juicio político para destituir a la presidenta de manera definitiva.

Una vez suspendida, Rousseff, la exguerrillera izquierdista de 68 años que en 2011 asumió como la primera presidenta mujer de Brasil, será reemplazada de manera automática por su vicepresidente Michel Temer, de 75 años, su exaliado del partido de centroderecha PMDB devenido enemigo.

Clima "de velorio"

Rousseff retiraba libros y otros objetos personales de su despacho en la Presidencia, donde el clima "es de velorio", dijo a la AFP una fuente de Planalto que pidió no ser identificada.

La prensa brasileña informó que la mandataria grabó un video que será difundido a la población inmediatamente tras su suspensión.

Otra funcionaria de la Presidencia describió el clima como "muy triste". "Muchos de nosotros estamos buscando nuevos empleos. No queremos trabajar para el vicepresidente", dijo esta mujer que trabajó en el gabinete de Rousseff durante tres años.

Durante el juicio político, la mandataria permanecerá en la residencia oficial, el Palacio da Alvorada, posiblemente recibiendo la mitad de su salario.

La maniobra de último minuto del gobierno para frenar el impeachment fue infructuosa: la el Supremo Tribunal Federal rechazó el recurso para anular el proceso.

La Plaza de los Tres Poderes, el corazón del gobierno brasileño usualmente repleta de transeúntes y tráfico, fue cerrada al público y está desierta.

"Para mí es un golpe asestado por políticos que quieren el poder a toda costa", dijo Alfredo Vieira Resende, un campesino de 59 años que pasaba cerca.

Junto al Congreso, una gran empalizada de metal fue montada para dividir a manifestantes a favor y en contra del impeachment, aunque por ahora solo un puñado han aparecido. Las protestas en Sao Paulo y otras ciudades del país son por el momento muy pequeñas.

Proceso "traumático"

Rousseff fue reelecta en octubre de 2014 por cuatro años, pero su elevada popularidad, impulsada por programas sociales que sacaron a millones de la pobreza, se ha hundido al 10% en medio de una recesión económica que se anticipa como la peor en décadas.

Tampoco le ha ayudado el megafraude descubierto hace dos años en la estatal Petrobras, que tiene en la mira a decenas de políticos de su PT y a aliados, así como a poderosos empresarios.

La mandataria no es blanco de ninguna investigación o acusación por corrupción. Pero tanto aliados como rivales, muchos de ellos legisladores en funciones que se disponen a votar por su impeachment, son investigados o acusados en este inmenso escándalo que robó a Petrobras más de 2.000 millones de dólares.

Si Rousseff es finalmente declarada culpable al cabo de un juicio que puede durar hasta seis meses, Temer quedará al frente del país hasta 2018, cunado culmina su mandato.

El vicepresidente cuenta con el apoyo de los mercados, pero su popularidad es ínfima: solo un 2% de los brasileños votaría por él en elecciones presidenciales.

"Temer tendrá desafíos grandes, no es una tarea fácil. No tendrá la legitimidad de las urnas pero tendrá que buscarla en la Constitución (...) No puede errar", sostuvo el senador opositor Aecio Neves, del partido PSDB, que perdió el balotaje contra Rousseff en 2014 por apenas 3 puntos.

La crisis política alcanza su auge a menos de tres meses de los Juegos Olímpicos en Rio de Janeiro, y en medio de una epidemia de zika, un virus transmitido por mosquitos que provoca microcefalia en bebés, y cientos de miles de casos de dengue, chicunguña y el virus H1N1.

"Golpe moderno"

Rousseff acusa a Temer de orquestar un "golpe moderno" en su contra y aduce que gobernantes de la oposición que la precedieron practicaban las mismas maniobras fiscales de las que se le acusa.

"Voy a luchar (contra la destitución) con todas mis fuerzas, usando todos los medios disponibles", prometió el martes esta exguerrillera, torturada y encarcelada durante la dictadura militar (1964-1985).

El proceso de impeachment pretende "herir de muerte" a una elección legítima, denunció en la sesión la senadora oficialista Angela Portela.

En Roma, el papa Francisco hizo un llamado al diálogo en Brasil: "Mis pensamientos van para esa amada nación (...) que atraviesa momentos de dificultad".

Cuatro presidentes han gobernado Brasil desde el regreso de la democracia en 1985, y Rousseff puede convertirse en la segunda en ser destituida. El expresidente Fernando Collor de Mello (1990-92) renunció justo antes de que el Senado votase su destitución, y paradójicamente, hoy es uno de los senadores que se dispone a votar el impeachment de Rousseff.


Fuente: AFP

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