Dilma se defendió en el Senado: "No esperen de mí el silencio de los cobardes"

La presidenta suspendida hablará ante el Senado, que luego resolverá si la releva del poder. Vea la transmisión en vivo

Dilma Rousseff se encuentra cara a cara este lunes ante los senadores que deciden su destitución en el que será, si se cumplen las previsiones, su último y más dramático acto como presidenta de Brasil.

La exguerrillera, de 68 años, ingresó al Senado sonriente, acompañada por Lula y aupada por decenas de simpatizantes que gritaban: "¡Dilma, guerrera, de la patria brasileña!".

"Ella está firme, preparada para la batalla", dijo a periodistas el diputado Silvio Costa del PTdoB (aliado a Dilma) en el recinto del Senado.

Lula con Dilma

La presidenta brasileña denunció lunes en el Senado que la juzga que su destitución constituiría un "golpe de Estado" que daría paso a "un gobierno usurpador".

Rousseff, comenzó a presentar sus alegatos finales en el juicio político que enfrenta en el Senado y afirmó que siente "el gusto amargo y áspero de la injusticia".

Rercordó su pasado en la guerrilla y la tortura de la que fue objeto durante la última dictadura militar en Brasil. "Siempre resistí", dijo. La mandataria rechazó las acusaciones que se hacen en su contra y habló de la "violencia moral" que se ejerce en su contra para sacarla del poder.

"Las acusaciones en mi contra son pretextos. No cometí los crímenes de los que soy injustamente acusada (...) No esperen de mí el silencio de los cobardes", disparó la mandataria ante los senadores que deberán resolver su futuro.

En caso de que se concrete la destitución de la presidenta, será también el fin en el poder del Partido de los Trabajadores (PT), la fuerza de izquierda que gobierna desde hace más de 13 años la mayor potencia latinoamericana.

Aislada políticamente, agobiada por la peor recesión económica desde los años 30 y con su partido ametrallado por denuncias de corrupción, Rousseff fue suspendida de su cargo en mayo, acusada de maquillar las cuentas públicas.

La votación será el punto final de un proceso que remece al país desde hace nueve meses, junto con una economía maltrecha y el descrédito en una clase política embarrada por escándalos la corrupción.

El proceso


Casi 24 años después de despojar de su mandato al entonces presidente Fernando Collor y de condenarle a ocho años de inhabilitación política, el Senado brasileño vuelve a tener en sus manos la suerte de un jefe de Estado, en esta ocasión la de Dilma Rousseff.

Suspendida de sus funciones desde el pasado mayo, Rousseff comparecerá hoy en el Senado por primera vez desde que comenzó el trámite del juicio político en su contra, el pasado diciembre, para refutar los cargos de los que se le acusa: adulterar las cuentas públicas para asegurar su reelección en 2014, una práctica vedada por la constitución de ese país.

La suerte de la primera presidenta de Brasil está en manos de 81 senadores y si 54 de ellos, dos tercios de la Cámara Alta, votan a favor de su destitución, perderá el cargo, que pasaría a manos del que era su vicepresidente, Michel Temer, y quien ejerce la jefatura del Estado de forma interina desde el 12 de mayo.

La mayoría de los 81 senadores ya ha manifestado su convicción de que Rousseff incurrió en las irregularidades que se le imputan y, de hecho, en las dos votaciones anteriores que se realizaron en la Cámara Alta en fases anteriores del proceso, se superaron los dos tercios, con 55 votos en la primera y 59 en la segunda.

Ahora, el gobierno de Temer, espera obtener unos 60 votos en la rueda final que tendrá lugar este martes o miércoles.

Los senadores contrarios a Rousseff mantuvieron reuniones preparatorias este domingo y aseguraron que pretenden hacer preguntas técnicas, restringidas a las maniobras por las que se le acusa, pero avisaron que serán beligerantes si la presidenta les "provoca".

Estos entenderían como una provocación cualquier alusión a que el proceso se trata de un "golpe de Estado", tesis que ha defendido Rousseff de forma insistente, o si saca a relucir el escándalo de corrupción en Petrobras, por el que es investigada buena parte de los senadores y diputados de todo el arco parlamentario.

La mandataria suspendida pretende acudir al Senado acompañada de su padrino político y antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, y arropada por los movimientos sociales que se concentrarán a las puertas de la sede legislativa.

El domingo estos grupos de izquierdas realizaron una concentración en el estacionamiento del pabellón deportivo Nilson Nelson, en el centro de Brasilia, en la que participaron unas 400 personas, cifra muy reducida en comparación a las manifestaciones ocurridas en meses anteriores.
Los manifestantes llevaban pancartas como "Fuera Temer", "el golpe es contra ti" y "no pierdas tus derechos" y además habían colocado otro cartel con la leyenda "no al golpe de Estado" en el Eixo Monumental, la principal avenida de Brasilia.

Fuente: AFP, EFE

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