Director del INJU: muerte de Nicolás Cuña requiere "investigación seria y rigurosa"

El jerarca dijo que el Instituto conocía al joven asesinado en la puerta del boliche Coyote
El director del Instituto Nacional de la Juventud (INJU), Santiago Soto, se refirió a la muerte de Nicolás Cuña, que fue asesinado de un disparo en la puerta del boliche Coyote en la madrugada de este lunes.

En una carta que publicó en el portal del INJU, Soto dijo que la muerte del joven de 19 años requiere una "investigación seria y rigurosa" para determinar las responsabilidades que correspondan.

"Hoy nos inunda una inmensa tristeza e indignación. Desde el equipo de Jóvenes en Red conocimos a Nicolás, con quien compartimos momentos típicos de la adolescencia y la juventud, en la orientación educativa, laboral y también recreativa. También conocimos a sus familiares y amigos. A todos ellos nuestras más profundas condolencias", comienza diciendo la carta.

"Los hechos sucedidos requieren investigación seria y rigurosa para determinar responsabilidades y actuar en consecuencia", agrega.

Soto hace referencia a la manifestación "Ser joven no es delito" que organiza el INJU desde hace seis años para "contrarrestar la estigmatización hacia los jóvenes" y para apostar a una "instancia de integración intergeneracional".

"Este tipo de situaciones deben interpelarnos fuertemente como sociedad, reafirmando nuestros valores en la construcción permanente de la convivencia democrática", concluye el texto.

Cuña era un joven que estaba involucrado con las organizaciones sociales del barrio. Asistía a Los Pinos y también estaba por presentar un disco de rap en el complejo municipal Sacude.

El juez Nelson Dos Santos procesó con prisión a tres efectivos de la Guardia Republicana por estar implicados en el caso. A uno de ellos, el magistrado lo procesó por el delito de homicidio y riña y a los otros dos por "riña con resultado de muerte".

El policía al que se le imputó el homicidio hacía cuatro años que prestaba servicio en la Republicana, mientras que los otros trabajaban desde hacía 15, informaron a El Observador fuentes del caso. Los tres estaban trabajando como seguridad en Coyote para una fiesta denominada "Candy", a la que podían asistir adolescentes desde los 14 años y habían sido contratados por el boliche, algo que es considerado una irregularidad.

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