¿Dónde guardar la comida en la heladera?

Consejos para almacenar alimentos de distintos tipos en el refrigerador para evitar bacterias y extender su vida útil

Al momento de guardar un alimento en la heladera, el lugar donde se lo guarda puede parecer algo poco importante. Sin embargo, es un aspecto crucial para la preservación de cada líquido o comida almacenado.

Los estantes más altos, así como los ubicados en la puerta de este electrodoméstico son los más "calurosos", por lo que es un lugar poco recomendado para almacenar alimentos delicados, como puede ser la carne cruda, el pescado o la leche.

Estos alimentos son delicados porque son sensibles a los cambios de temperatura, y requieren una alta cantidad de frío para su preservación, además de que son más factibles de generar bacterias peligrosas o infecciosas, como es el caso de la salmonella en los huevos crudos.

Según la Administración de Drogas y Alimentos estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés), entre esta clasificación de alimentos "peligrosos", también se encuentran todos aquellos que proceden de animales y están tanto en estado crudo como cocido, verduras (igualmente, tanto crudas como cocidas) y los melones cortados.

El chef Daniel Norton explicó al sitio Tech Insider que estos alimentos, junto a las pastas frescas, los pasteles de carne o los mariscos, se mantienen mejor cuanto más abajo o más atrás están ubicados en el refrigerador.

Norton establece que cuando se ubican correctamente los alimentos, la vida útil se puede extender, incluso más allá de su fecha de vencimiento.

En el caso de la leche, por ejemplo, puede llegar a soportar una semana más de lo estipulado, mientras que el pollo crudo puede llegar a resistir dos días más allá de la fecha recomendada de cocción luego de su venta.

El sitio también recomienda una lista de alimentos que pueden encontrarse dentro de las heladeras, pero que en realidad no es recomendable almacenar allí, como los tomates (que pierden su sabor al estar dentro del refrigerador), la albahaca (que absorbe el olor de otros alimentos guardados) o las cebollas, que pierden su consistencia y quedan mohosas.