Dunas en Uruguay: una costa vulnerable

Mala planificación al momento de edificar sobre el litoral este y la escasa conciencia ambiental son las principales causas de que de las playas nacionales estén hoy en riesgo
Imagine una playa de Maldonado, Canelones o Rocha sin dunas. Puede elegir el balneario que quiera, el que más lo que guste o en el que suele veranear. Imagine que nada separa al mar de las edificaciones en la costa, de las viviendas y los comercios.

Ahora suponga que un fuerte temporal azota la localidad. Una tormenta de esas que ya son conocidas en Uruguay, porque castigaron a diferentes puntos del país en el último año; aquellas que generan alertas en Meteorología y preocupación en la gente. Los vientos comienzan a soplar y el mar se encrespa. Como no existen las dunas, la fuerza de las olas se hace más intensa con cada ráfaga de viento. Lento pero seguro el mar va avanzando sobre la costa hasta alcanzar las primeras casas que se inundan por completo y son arrastradas por la fuerza del agua. Durante las primeras tormentas, el agua baja y la playa sigue existiendo, aunque luego de varios temporales el mar avanza, se traga todo y termina por erosionar la playa, dejándola inaccesible para los seres humanos.

Si bien este panorama es catastrófico, es un futuro posible en Uruguay. La destrucción y desaparición de las dunas en la costa del Río de la Plata y el océano Atlántico se ha vuelto una constante en la última década y esto ha encendido las alarmas, tanto en el gobierno como en la comunidad científica y los vecinos.

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Las intendencias departamentales han implementado planes o piensan tomar medidas con el fin de mejorar la situación en las playas y así revertir los efectos de la erosión, algo para lo que se está a tiempo, según científicos especializados consultados.

Los esfuerzos en la materia son limitados y dispares de acuerdo al departamento, y faltan medidas pensadas a mediano plazo. "Cada intendencia hace lo que puede", dijo a El Observador Bethy Molina, directora de Medio Ambiente de la Intendencia de Maldonado.
Pero no siempre se piensa en su cuidado; Maldonado, de hecho, estuvo en el ojo de la tormenta en las últimas semanas. A comienzos de año, la denuncia por la eliminación de médanos con topadoras en Punta del Este para realizar en una playa la fiesta Corona Sunsets, generó un enfrentamiento entre la comuna y la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama). El evento se hizo con autorización de la intendencia pero sin el aval de la dependencia de alcance nacional. La Dinama multó con US$ 58.800 a la organización por los daños generados, algo que aún no se hizo efectivo. La intendencia considera esa sanción como "desproporcionada" e "improcedente".

¿Por qué las dunas son tan importantes para la conservación de las playas y el ecosistema costero?, ¿cómo es posible que estén desapareciendo?, ¿es factible revertir la situación?, ¿qué está haciendo el Estado para garantizar su mantenimiento?

Las dunas uruguayas nunca estuvieron peor, y los científicos entienden que es hora de actuar.

Un problema heredado

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Las dunas en los sistemas costeros son las únicas defensas naturales que existen ante las crecidas de las mareas generadas durante eventos meteorológicos extremos.

Cuando sopla el viento, la arena es arrastrada al mar para mermar la fuerza de las olas y mantener controlado su impacto sobre la costa. Luego, cuando las corrientes oceánicas se apaciguan, la arena regresa a la orilla y, finalmente, de vuelta a la duna, en donde se deposita hasta que el viento y el agua la vuelvan a desacomodar.

Sin la arena de las dunas, la energía de la ola es más grande porque no logra retroalimentarse –se "subsatura"– y su poder de erosión es mucho mayor.
"El sistema dunero está ahí para mantener al continente protegido y porque es el único con la suficiente elasticidad como para disipar la fuerza del mar", explicó Daniel Panario, profesor grado 5 de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. Otras estructuras más rígidas, como la piedra o los muros, son inútiles al momento de detener el avance del mar o la erosión, ya que la ola, con su impacto, terminaría por devastar cualquiera de esos materiales.

"La destrucción de las dunas es, en parte, un hecho natural, pero tampoco hubo planificación al momento en que se comenzó a ocupar la franja costera hace años", dijo César Goso, geólogo e investigador de la Facultad de Ciencias.
Décadas atrás, cuando se comenzó a edificar en los balnearios, el paradigma dominante establecía que cuanto más cerca de la costa se pudiera construir, mejor. En el camino se arrasó con médanos que hoy deberían estar cumpliendo una función protectora.

"Si pudiéramos sacar todas las edificaciones en la zona de la costa y volver a construir seguramente corregiríamos varias cosas", dijo Leonardo Herou, director general de Gestión Ambiental de la Intendencia de Canelones, un departamento con una situación particularmente compleja por el desmoronamiento de la zona de barrancos en la playa, desde Villa Argentina hasta La Floresta.
Por estos días, la falta de planificación por parte de los gobiernos departamentales está pasando factura.

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"En su momento, cuando empezaron a construir, nadie estaba pensando en conservar dunas ni cuál era su función ecosistémica", dijo Molina. Y agregó que ahora que el rol de los médanos está más claro para la ciencia se han "cambiado los paradigmas de conservación y manejo de la costa". Considera que también es necesario modificar el accionar humano y adaptarlo a los nuevos escenarios. "El desafío para nosotros está en poder compatibilizar las actividades turísticas que se desarrollan en la playa y a su vez tomar medidas para poder asegurar que ese espacio siga existiendo", puntualizó.

El temporal que azotó Maldonado en noviembre se llevó 2,5 millones de metros cúbicos de arena; para compensar habría que invertir más de US$ 7 millones, informó El País.
Desde mediados del siglo XIX el agua avanzó regularmente sobre la tierra como resultado del cambio climático instigado por el hombre, según datos de la Facultad de Ciencias. En los últimos 100 años el nivel del mar se elevó entre 15 y 20 centímetros.

Para Panario, que ha liderado tareas de conservación en conjunto con la Dinama, "el estado de las dunas en Uruguay es bastante malo porque son muy pocos los lugares en los que se ha hecho algo para mejorarlas o para mitigar los impactos contraproducentes; no se gasta un peso en conservación más allá de proyectos concretos". El docente denunció en reiteradas ocasiones que las bajadas a la playa construidas con materiales duros y mal colocadas, la falta de conciencia de los usuarios que reclaman servicios en la costa, los estacionamientos, las fiestas y los desagües pluviales generan rupturas en la vegetación, que provocan un fuerte desgaste de la duna. "Hay un desmanejo absoluto", sentenció.

Iniciativas departamentales

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La Intendencia de Maldonado retiró todas las estructuras de hormigón que facilitaban el acceso a la playa y las remplazó por rampas de madera que se desmontan después de cada temporada. El cemento lo que hace es estancar la arena y evitar que ingrese al agua para que cumpla su función amortiguadora; por eso la madera es una mejor opción.

"Si bien luego del último temporal la intendencia trabajó para paliar la situación y llegar a la temporada de verano de la mejor manera posible, hay que tomar medidas a mediano plazo", explicitó Molina.

Estas incluyen la instalación de estructuras más flexibles para bajar a la playa y una serie de tubos que se alojan debajo de la arena para moderar la fuerza de las olas. El proyecto de los geotubos fue presentado por un grupo de vecinos del departamento ante la Dinama, como alternativa a construir muros que frenen el agua y afecten los terrenos privados; en promedio cada intervención de una playa con geotubos supondría un costo de US$ 48.750. En caso de que la Intendencia de Maldonado absorba el gasto, se sumaría a los US$ 2.172.000 millones (a la cotización de esta semana) que ya invirtió luego del último temporal y que no forman parte de ningún presupuesto.

En Solanas se instaló también un sistema de drenaje de agua que ayuda a mantener la arena de la playa seca. Esta temporada la zona se mojó debido a la falta de dunas, lo que aleja turistas. Molina contó que el sistema se replicará en La Paloma.

En Montevideo y Canelones los gobiernos departamentales están trabajando en diferentes convenios con la Facultad de Ciencias. Según Goso, uno de los más relevantes tiene que ver con un monitoreo de las playas para hacer perfiles topográficos que les permitan a las comunas contar con mayores insumos técnicos y garantías científicas al momento de tomar decisiones.

En Montevideo no había dunas, y en 2005 se comenzó a planificar su reconstrucción. La municipalidad invirtió US$ 20 mil en la reposición de más de 34 mil metros cúbicos de arena en playas como la de Buceo, Los Ingleses y la del Cerro, informó el director de Desarrollo Ambiental de la IMM, Óscar Curutchet; también se instalaron mallas de vegetación y solsombra (un tejido de bajo costo que se sostiene con postes y alambres) que acumulan la arena y evitan que se vuele hacia la calle, desde donde no regresa jamás.

Los casos de playas internacionales

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En Uruguay, el turismo es la principal actividad económica del país y el mayor producto de exportación, por lo que las playas son un activo fundamental en esa ecuación, y cuidarlas es parte del negocio nacional. Otros países se han enfrentado, al igual que Uruguay, a un desgaste y erosión de sus playas. Lugares como Río de Janeiro en Brasil, o Cancún en México, están lidiando con un deterioro casi irreversible de todo su ecosistema costero. Esto está generando pérdidas incalculables. Según el diario mexicano Excelsior, turistas y habitantes han reportado una pérdida de arena que se estima en 800 metros lineales de tierra en comparación con el verano del año pasado en las playas de su principal balneario.

En estado crítico

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Playa del Cerro
Es una de las prioridades para la División de Medio Ambiente de la IMM debido a su escasez de arena.

Cabo Polonio
En este balneario rochense los médanos fueron invadidos por la vegetación. Autoridades de la Intendencia dijeron que están reduciendo el área forestada para dar espacio a las dunas.

Solanas
Esta playa, debido a la napa de agua que tiene por debajo, suele inundarse. La intendencia instaló un sistema de drenaje para evitarlo.

La Tuna
La Facultad de Ciencias está haciendo un seguimiento de esta playa, analizando su topografía según la época del año.

La Floresta
Esta playa se encuentra delimitada por barrancos que desde hace años son un problema para los vecinos. Han instalado mallas contenedoras para evitar el avance de la erosión.

Aguas Dulces
Es una de las localidades más afectadas en el último temporal, ya que perdió mucha arena. Aquí, los campos dunares que naturalmente protegen la costa del mar están ocupados por viviendas.

Las cifras

US$2 millones gastó la Intendencia de Maldonado en la reparación de las playas luego de que un fuerte temporal azotara la costa este en noviembre del año pasado.

US$50 mil costará un proyecto de la Intendencia de Montevideo con la consultora Incostas, para continuar con la preservación y generación de dunas. No tiene fecha de inicio fijada pero prevé comenzar por el Cerro.

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