Economistas realizan un balance de la primera mitad de 2016

Identifican cuáles serán las prioridades de política económica y posibles oportunidades en el corto plazo
Los primeros seis meses del año se fueron con un balance negativo respecto al comportamiento de las distintas variables macroeconómicas, en línea con un contexto marcado por el estancamiento de la actividad. Distintos analistas consultados por El Observador dieron su punto de vista sobre lo sucedido en la primera mitad del año, las perspectivas de corto plazo y lo que consideran deberían ser las prioridades de la política económica de cara a la segunda mitad de 2016.

El economista de CPA Ferrere, Germán de Agosto, expresó que los últimos datos de Cuentas Nacionales confirmaron que Uruguay ingresó en la etapa baja del ciclo económico, con una economía que hace un año que no crece y una demanda interna "muy afectada" por el nuevo escenario.

Si bien todavía no se conocen los datos del segundo trimestre, el economista indicó que no hay indicios que sugieran una reversión de la situación de estancamiento. En ese marco, recordó que el mercado laboral continúa en retroceso, aunque a un ritmo menor al observado en 2015. Esto se debe, en parte, a la desaceleración de los salarios que amortigua el ajuste por cantidades –recorte de empleos– en el mercado laboral.

En relación a lo que resta del año, recordó que si bien hasta el año pasado la prioridad de la política económica era mantener la inflación por debajo del 10%, este año el balance de prioridades cambió y se inclinó hacia la recomposición de las cuentas públicas.

"De este modo, la política económica intentará recuperar el ancla fiscal, por lo que no habrá espacio para ayudar a la política monetaria en el combate inflacionario. En este sentido, la política monetaria mantendrá el sesgo contractivo para anclar las expectativas de inflación, pero permitiendo el deslizamiento del tipo de cambio como amortiguador de los shocks externos y sus impactos sobre la transición hacia una fase más baja del ciclo económico", señaló.

En tanto, Nicolás Fornasari, economista del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), destacó que la economía se ha consolidado en una nueva fase del ciclo, donde se deben esperar tasas de crecimiento "muy moderadas" y "sensiblemente menores" a la década pasada. Para Fornasari, encauzar el rumbo de las cuentas públicas en el marco de un crecimiento "muy anémico" para 2016, que tal vez se extienda a 2017, sobresale como el principal desafío para el gobierno.

Respecto a posibles oportunidades, el economista indicó que el escenario global se muestra "muy incierto". En primera instancia, no se descartan nuevas turbulencias a nivel global asociadas al Brexit, lo que podría incentivar una mayor aversión al riesgo en los inversores que los llevaría a deshacer posiciones en mercados emergentes como ya se ha observado, exacerbando presiones sobre dichas monedas", afirmó.

Por otra parte, este mismo contexto plantea como probable un escenario de tasas bajas a nivel de las economías avanzadas, abaratando el acceso al crédito para economías como la uruguaya, explicó. Sobre la llegada de inversión extranjera directa, consideró que dada la importancia de Argentina y Brasil como inversores, su posible recuperación hacia 2017 puede ser vista como un elemento positivo, a la vez que nuevos proyectos de envergadura como lo fueran las plantas de celulosa serían claves a la hora de reactivar la economía.

En tanto, el economista Guzmán Etcheverry del Centro de Economía, Sociedad y Empresa (IEEM, Universidad de Montevideo), recordó que el nivel de actividad en el primer semestre estuvo por debajo de lo que se hubiera previsto un año atrás. Eso provocó que los ingresos fiscales fueran menores a lo esperado, lo que sumado a gastos que son poco flexibles, complicó el manejo del déficit fiscal, el cual el gobierno ya asumió será mayor al proyectado en el Presupuesto.

También recordó que debido a la incertidumbre causada por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la probabilidad de que la Reserva Federal aumente la tasa de interés en los próximos meses es prácticamente nula. Esto se suma a que la tasa de largo plazo está en niveles históricamente bajos y por lo tanto, la rentabilidad relativa de las inversiones en Uruguay aumenta.

"La prioridad debería estar por el lado de estimular la producción; es incrementando la producción como se puede defender el empleo y el ingreso" Pablo Moya, economista de Oikos

"Dado esto, las prioridades para el segundo semestre pasan por generar la confianza y las condiciones para que esas inversiones se hagan efectivas y nos permitan retomar una senda de mayor crecimiento, lo que también gana relevancia dado que el crecimiento del PIB es una de las determinantes estadísticamente significativas para las calificadoras de riesgo", dijo Etcheverry.

Por otra parte, el economista Pablo Moya, de Oikos, sostuvo que el primer semestre fue "negativo". En ese contexto subrayó la caída de la actividad económica en el primer trimestre, la inflación estable por arriba de 10% y la caída de las exportaciones. Moya sostuvo que hasta el momento "las respuestas del gobierno no mitigarían estos resultados negativos".

El economista consideró que la prioridad debería apuntar a "estimular la producción" para "defender el empleo y el ingreso, algo contrario al efecto recesivo que impone el ajuste fiscal", señaló.
Por otro lado, consideró que las turbulencias financieras generadas por el Brexit configuran un "fly to quality" (desplazamiento de los capitales especulativos desde los activos financieros de mayor riesgo a los más seguros), lo que disminuye las posibilidades de inversiones reales en general y para Uruguay en particular.

En tanto, semanas atrás en una conferencia organizada por la Liga de Defensa Comercial (Lideco), la economista Tamara Schandy, de Deloitte, resaltó que la economía seguirá en un escenario de estanflación (bajo crecimiento y alta inflación) en lo que resta del año.

Además, puntualizó que hoy existe el riesgo de que el "modo ajuste" en que ha ingresado la economía uruguaya sea "insuficiente" y se extienda en el tiempo, dado el desempeño negativo que está teniendo la actividad. En ese sentido, destacó que aunque el gobierno rebajó las proyecciones económicas, son pronósticos que pueden terminar siendo "optimistas".

"Hay una convicción para trabajar más que nunca para recuperar los niveles de crecimiento anteriores y hay un capital social importante llamado confianza en este país", Danilo Astori, ministro de Economía y Finanzas

Eso supone el riesgo de que los ingresos sean inferiores a lo esperado y que el gasto crezca por encima de lo planteado. Para Schandy esa situación puede contribuir a que el ajuste se complete próximamente con subas de tarifas públicas.

Schandy insistió en que buena parte de la perspectiva futura de la economía uruguaya está atada a una mejora de la competitividad del sector exportador. "Un escenario en que el dólar no suba de manera significativa es un escenario en que Uruguay queda caro en dólares y, más tarde o más temprano, tendrá implicancias", aseguró.

Se mantiene sesgo contractivo

La inflación se descolgó en junio del 11% , pero se mantuvo en el terreno de los dos dígitos. En los últimos 12 meses se ubicó en 10,94%, según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El Banco Central (BCU) anunció el jueves pasado que mantendrá la instancia contractiva de la política monetaria y fijó un rango de referencia indicativo del crecimiento promedio de los medios de pago (la emisión de dinero en poder del público, los depósitos a la vista y las cajas de ahorro del público en el sistema bancario) de 1% a 3% interanual para el trimestre julio-setiembre. La anterior referencia había sido de entre 4% y 6% en abril.

"Esta evolución de los agregados, así como una menor presión por el lado de la demanda debido al enlentecimiento de la economía, deberían llevar a la economía a una senda gradual de convergencia hacia el rango meta de inflación (entre 3% y 7%) en el horizonte de política, sin generar efectos indeseados sobre el nivel de actividad y el empleo", se indicó.

"El mercado laboral está procesando un ajuste razonable, tanto de empleo como de salarios, si consideramos la desaceleración de la economía". Nicolás Fornasari, economista de Cinve

Con una moderación del "núcleo duro" de los precios en curso –asociado a un menor ritmo de apreciación del tipo de cambio, menor dinamismo del consumo privado y menor crecimiento de los salarios–, el consenso de los analistas privados proyectan una inflación de 10,4% para el cierre del año, según la mediana de respuestas en junio de la Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador.
En materia de actividad, la proyección es que la economía no crezca ni se contraiga este año.

Déficit fiscal y grado inversor

El déficit fiscal acumulado en los 12 meses finalizados en mayo se ubicó en 3,7% del PIB. Eso implicó una moderación de dos décimas respecto al registro cerrado a abril. La mediana de los analistas encuestados por El Observador en junio prevén que el déficit fiscal se ubique en 4,1% del PIB para el cierre del año.

En este sentido, De Agosto consideró que si bien la corrección fiscal propuesta para 2017 es suficiente para evitar un deterioro adicional del resultado fiscal, no logra estabilizar el ratio deuda/PIB y podría comprometer el grado inversor en el mediano plazo. En el texto que argumenta el proyecto de ley de Rendición de Cuentas, el gobierno prevé que este año el déficit se ubique en 4,3% y el próximo en 3,3%.

En cambio, para Fornasari si bien resta ver la "suficiencia" de las medidas, bajo el supuesto de que la economía comience a recuperar vigor a partir del próximo año, acercándose a su crecimiento de largo plazo hacia 2018-2019 el ajuste alcanzaría para estabilizar el ratio deuda/PIB hacia el fin del período de gobierno.

"En caso de que la economía no retornara a esta senda de crecimiento, no se descartan futuros ajustes en materia fiscal", indicó.

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