El dilema de seducir inversores sin alentar una lluvia de pedidos

El oficialismo destaca avances económicos pero pide cautela presupuestal
Cuando la región y el mundo están en problemas, Uruguay mejora su calificación de deuda confirmando la confianza con y sin viento de cola", escribió este martes en su cuenta de la red social Twitter el diputado Alfredo Asti (Asamblea Uruguay) uno de los más fervientes defensores del ministro de Economía, Danilo Astori.

El festejo de Asti llegó tras conocerse que la calificadora Standard & Poors mejoró la perspectiva de la deuda local, que pasó de "negativa" a "estable", y además mantuvo el grado inversor.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Economía y Finanzas proyecta para el año 2017 un crecimiento económico de 2% y bajar el déficit fiscal a 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB), según informó el diario El País.

Asimismo, el déficit fiscal se ubicó en 3,4% del PIB en los últimos 12 meses cerrados a abril, según datos divulgados este miércoles por el Ministerio de Economía. El mes pasado estaba en 3,7% del PIB.
En tiempos en que se apronta un nuevo debate presupuestal, con la Rendición de Cuentas a la vuelta de la esquina, los integrantes del gobierno por un lado celebran como logros la mejora de las perspectivas sobre la economía pero, por otro, asumen el ahorro como una necesidad ante la lluvia de reclamos.

Los augurios de prosperidad para la economía uruguaya llegan mientras el gobierno se prepara para discutir una Rendición de Cuentas con alcance presupuestal donde, entre otros reclamos, distintos actores exigen más presupuesto para la educación, la salud y la seguridad, entre otros temas.

Las perspectivas de estabilidad y crecimiento van de la mano con el mensaje que suele dar el gobierno cuando busca inversores. A fines de marzo, el ministro Astori destacó el trabajo de su equipo durante una charla ante empresarios organizada por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM). "El gobierno no se sentó a esperar que mejoraran los resultados internos", dijo. "Nunca hemos creído, ni creemos ahora, que lo que pasa en un país es fruto, para bien o para mal, de lo que pasa en el exterior, así como tampoco es fruto de lo que pasa aquí adentro", agregó.

En tanto, el presidente Tabaré Vázquez repitió una y otra vez en febrero durante su gira por Alemania, Finlandia y Rusia que la economía uruguaya es sólida y estable.

Pero los mensajes esperanzadores chocan, de cierto modo, con los reiterados pedidos de cautela que suelen enviar desde el Poder Ejecutivo cuando se acercan las instancias presupuestales.

En tiempos en que se apronta un nuevo debate presupuestal, con la Rendición de Cuentas a la vuelta de la esquina, los integrantes del gobierno por un lado celebran como logros la mejora de las perspectivas sobre la economía pero, por otro, asumen el ahorro como una necesidad ante la lluvia de reclamos.

Después del Consejo de Ministros del 23 de mayo, donde el Poder Ejecutivo analizó en conjunto la Rendición de Cuentas, el prosecretario de la Presidencia, Juan Andrés Roballo, afirmó que el gobierno mantendrá la "prudencia" en el gasto durante la instancia de alcance presupuestal. "Hay elementos que se analizaron y que son positivos, y hacen ser al gobierno optimista en el futuro inmediato. Y hay otros que plantean la necesidad de actuar con prudencia, mesura, pero con una perspectiva de la economía y de su crecimiento que hace que podamos pensar en caminos que sigan mejorando las condiciones de vida de todos los uruguayos", dijo Roballo.

El núcleo central del problema es el déficit fiscal y el gobierno reconoce que es todavía elevado y que la meta es ubicarlo en 2,5% del Producto Interno Bruto al finalizar el quinquenio (ver página 9).

Antecedentes

La línea discursiva centrada en la prudencia también fue elegida por el Poder Ejecutivo en 2015 cuando preparaba el Presupuesto ante un escenario que por ese entonces calificó como de incertidumbre.

Al inicio del período de gobierno en lugar de hacer una proyección quinquenal el equipo económico resolvió definir los números para los primeros dos años bajo la promesa de que ahora, en 2017, eso volvería a analizarse.

En el plano de las restricciones y lo simbólico, el ministro Astori puso freno a la obra del ANTEL Arena. Luego, tras presiones de sectores del Frente Amplio, fue negociado seguir adelante con el emprendimiento, aunque más lento de lo previsto que cuando se inició la obra y mediante un fideicomiso de US$ 58 millones.

Esa decisión y la pelea por las pautas salariales le valieron a Astori las críticas del PIT-CNT. Los dirigentes sindicales advertían que se trataba de señales negativas que enfriarían la economía uruguaya.

Hasta los analistas cuestionaron, con el paso del tiempo, aquellos mensajes del gobierno en el entendido de que colaboraron para generar incertidumbre en la población y contraer el consumo.

Pese a que la economía uruguaya nunca dejó de crecer en los últimos 14 años y las principales consultoras prevén una recuperación para 2017, un estudio de la consultora Equipos determinó que los uruguayos atraviesan desde 2015 un "cambio de humor" muy "vertiginoso", y que el nivel de pesimismo es similar al de la crisis de 2002. Según la encuesta de Equipos, el 16% de los uruguayos cree que la situación económica es "buena", 40% que es "más o menos", y 44% que es "mala".

"La gestión de la comunicación económica del gobierno en algunos casos ha aumentado estas sensaciones de temor e incertidumbre", dijo el director de Equipos, Ignacio Zuasnabar, durante una conferencia organizada en mayo por el Centro de Estudios para el Desarrollo.

"En un público temeroso sobre todo en materia de empleo, y ante dos o tres eventos que alteren la certeza absoluta, los uruguayos reaccionan de esa manera que uno podría considerar en algún sentido desproporcionada pero que forman parte de la realidad", agregó Zuasnabar sobre el pesimismo de los uruguayos.


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