El nuevo periodismo crítico cubano

Más allá de Yoani Sánchez, una prensa crítica aflora en Cuba con las nuevas generaciones
La primera, sí, fue Yoani Sánchez. Ella es el símbolo del advenimiento de una nueva etapa de los medios de comunicación en Cuba, una llamada quizá no a suceder a íconos de la prensa escrita de ese país como el oficialista Granma, sino a complementar su oferta con un perfil crítico e inédito desde que los Castro comenzaron a controlar el poder en ese país. Pero ahora, ni Yoani Sánchez ni su portal crítico 14 y medio son los únicos encarando la improbable tarea de hacer periodismo en Cuba.

"El 23 de marzo Cuba seguirá siendo Cuba y la fastidiosa cotidianidad obligará a quienes permanecen embelesados por su condición de testigos de 'un momento histórico' a volver a fijar la vista en la realidad. A esa tormentosa cotidianidad, marcada por la ruta de los desechos sólidos en La Habana, dedica Periodismo de Barrio su quinto número". Así reza la editorial llamada "El 23 de marzo" del medio fundado por Elaine Díaz, una exbecaria de Harvard entre 2014 y 2015 que ahora, a los 30 años, edita Periodismo de Barrio desde donde el wifi la acompaña. "Mi oficina es el primer banco libre", contó al diario El País de Madrid al ser entrevistada en una plaza donde iba a trabajar.

Periodismo de Barrio (www.periodismodebarrio.org) es una publicación web que va por su quinto número. "No aspiramos a ser la solución de los múltiples problemas que enfrenta el periodismo cubano, ni a construir un discurso hegemónico sobre Cuba, ni a convertirnos en un paradigma de praxis periodística. Abogamos por la diversificación de las agendas mediáticas, políticas editoriales, enfoques, subjetividades, estilos, discursos y voces en los espacios públicos de comunicación", señala su código ético. Actualmente cuenta con cinco redactores a tiempo completo y seis colaboradores.

Por ese camino transita también El Estornudo (www.elestornudo.org), una publicación dedicada al periodismo narrativo "hecha desde dentro de Cuba, desde fuera de Cuba y, de paso, sobre Cuba", según explica su página principal. Su fundador, Abraham Jiménez Enoa, explicó a El País de Madrid que "lo que queremos es contar Cuba, narrarla sin ningún tipo de militancia, y si a un señor rojo o azul o verde no le gusta, eso creo que ya no será culpa nuestra".

En palabras de Jiménez Enoa, la coyuntura que hizo que un presidente de Estados Unidos visite Cuba después de 88 años es la que también posibilita que estos medios críticos con la administración surjan y puedan vivir en el día a día cubano interpelando a su ciudadanía, aunque esto último todavía es relativo, ya que el portal 14 y medio de Yoani Sánchez está prohibido en la isla.

No por críticos estos periodistas tienen un perfil proestadoounidense. Al ser consultada por medios extranjeros sobre qué pedirían los cubanos a Estados Unidos, la propia Elaine Díaz tuiteó, entre otras cosas, que ese país deje de llamarse "América" y que no intente "exportar democracia" a la isla.

En línea con la tendencia, el periodismo que propone Díaz no es generalista y de cobertura de sucesos a diario sino que se centra en el desarrollo local y la cobertura de complicaciones ambientales que afectan a la isla, y su propósito está más centrado en la ayuda a municipios mediante la información y la denuncia de situaciones vinculadas al manejo ambiental. La lealtad con la ciudadanía es el leitmotiv de ambos medios, algo que de algún modo Raúl Castro ya ha reconocido como una necesidad para Cuba de cara al futuro.

"Si estornudamos es porque algo está cambiando en Cuba", dice el perfil de Twitter de El Estornudo en un posteo publicado ayer. La revista tiene apenas una semana, pero Jiménez Enoa ya ha trabajado en OnCuba, un portal que tiene oficinas en la isla y también en Estados Unidos.

En El Estornudo, un texto firmado por Carlos Manuel Álvarez Rodríguez relativo a la visita de Obama y la reacción de los cubanos pone lo siguiente: "Con este gobierno, con sus contrincantes, y con el escaso béisbol que nos queda, resulta comprensible que hayamos estado dispuestos a prodigarle a Obama un poco de calidez, ávidos como estamos de prodigársela al primero que converse con nosotros. El desamparo, la tristeza, la sensación de orfandad con que a estas horas cargamos los cubanos, no importa si expresada a través del sarcasmo, del espíritu combativo o del exacerbado entusiasmo, solo es superada por el nulo interés que el pasado domingo despertó el encuentro que Fidel Castro y Nicolás Maduro sostuvieron".

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