El sabor de la cocina rebelde

Mesabrava mantiene la tendencia de las atípicas experiencias en lugares de Montevideo poco comunes
Rebelde, joven, arriesgada. Mesabrava, las cenas a puertas cerradas que cada mes se montan en lugares insólitos con chefs invitados para decenas de personas, saca a los protagonistas de su zona de confort y busca provocar sensaciones más allá de los aromas y sabores de la comida. El sábado 24 se realizó la edición 17 de este proyecto que tiene al frente a cuatro jóvenes que no necesariamente tiene su origen en la gastronomía: Gustavo Zerbino, Catalina López, Sofía Hughes y Martín Capó.

Mesabrava es un restaurante sin local y sin chef residente. Es una muestra itinerante, un juego gastronómico, un montaje exótico y delicioso para quienes buscan nuevas sensaciones.

La escena que se plantea en estas cenas parece tener mucha influencia del estilo Francis Mallman, el afamado cocinero argentino que lleva su cocina y su mesa a lugares impensados, y que disfruta y hace disfrutar a sus comensales de entornos únicos, acompañado de platos simples y honestos.

"El proyecto tiene algo de rebelde y joven, y buscamos cocineros que vayan en esa línea. Estar en un Mesabrava implica tomar riesgos, animarse a cocinar en lugares que no son aptos para eso, salir de la zona de confort", relató Zerbino a El Observador.

Algunos de los chef invitados en las ediciones anteriores fueron: Lucía Soria, Martin Lavecchia, Aurelien Bondoux, Federico Desseno, Juan Pablo Clerici, Elsa Manelphe, Fons de Muynck y Gastón Yelicich.
Hasta ahora han llevado la cocina a lugares como una casa de remates, viñedos, estación de tren, museo y un vivero, por ejemplo. Los comensales no saben de la nueva edición hasta dos semanas antes, y se enteran de la nueva locación tres días previo al evento, lo que agrega también una pizca de intriga y sorpresa. "Montevideo y Uruguay tiene lugares increíbles y cocineros muy talentosos; nos gusta poder combinar esas dos cosas", agregó Zerbino.

El sábado 24 de setiembre Mesabrava se montó en un galpón gigante sobre la calle Eduardo Víctor Haedo, donde hace años funcionaba Vidrierías del Uruguay, y donde se instalará un nuevo espacio de Sinergia, el proyecto que agrupa locales y oficinas de emprendedores locales. Los cocineros de la noche fueron Florencia Curcio y Tato Bonilla. Entre montañas de arena, pedregullo y bolsas de portland, se instaló una larguísima mesa en forma de ele para los comensales. Al fondo, una parrilla sobre un medio tanque, cocinas y las mesas para emplatar de los chef.

La ambientación planteó un escenario a media luz, con música a medio volumen y puestos de bebidas en los alrededores, donde los asistentes podían servirse vino, cerveza, whiskis o tragos.
"Hacemos mucho hincapié en la calidad de nuestros eventos, por lo que intentamos tener productos de mucha calidad", comentó López a El Observador.

Los asistentes son en su mayoría nuevos clientes, aunque se ha formado un núcleo de personas fieles que asisten a todas, porque cada edición es única.

Para contactarse con Mesabrava o pedir información se puede enviar un mail a reservas@mesabrava.com, o bien buscar su perfil en Facebook o Instagram.

El precio varía según la propuesta y la locación.

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