El último conflicto con Argentina pone en aprietos a nueva aerolínea

La futura compañía depende del gobierno kirchnerista para conseguir horarios de vuelo rentables

La nueva crisis diplomática con Argentina, provocada tras la decisión del gobierno uruguayo de habilitar a la fábrica de pasta de celulosa UPM (ex Botnia) un incremento del tope anual de su producción, salpica otras cuestiones que integran la agenda bilateral. En la bolsa están temas como el dragado del canal Martín García y la ampliación de la terminal portuaria en Nueva Palmira (Colonia), por ejemplo.

La bronca del gobierno kirchnerista pone en aprietos el proyecto de la nueva aerolínea de bandera, gestionada por los extrabajadores de Pluna, que antes de levantar vuelo ya tiene varios machucones.

Alas-U, como se llama la compañía en construcción, depende de la voluntad del vecino país para obtener horarios de vuelo (slot) rentables para la ruta Carrasco (Montevideo)-Aeroparque (Buenos Aires). El negocio cambia si la aerolínea puede ofrecer frecuencias cuando los clientes más lo necesitan.

El ministro de Transporte y Obras Públicas (MTOP), Enrique Pintado, había informado al Parlamento de la existencia de un acuerdo no firmado con Argentina para que la futura aerolínea de bandera uruguaya pueda acceder a los slot que operaba Pluna, y que ahora acapara Aerolíneas Argentinas. Sin embargo, según dijeron a El Observador fuentes de la cartera, esa gestión fue hecha hace más de un año, por lo que carece de efectos.

Ya se sabe que Alas-U no comenzará a volar antes de marzo. El Poder Ejecutivo tendrá que ir de nuevo a negociar a Buenos Aires, si la compañía gestionada por trabajadores pretende tener rentabilidad en esa ruta.

El denominado “puente aéreo” era la actividad más rentable para Pluna y fue desde siempre codiciado por toda la competencia.

Mientras la exaerolínea de bandera estuvo en pie, operaba sus frecuencias hacia Aeroparque con un nivel de ocupación promedio de 71%, lo cual es muy elevado para los estándares aeronáuticos. Con 44,9% de ocupación alcanza para que la ruta sea rentable, según explica en uno de sus planes de negocio los trabajadores que ahora van a gestionar Alas-U.

En enero de este año, el sindicato de extrabajadores de Pluna inició contactos con organizaciones gremiales colegas de Argentina, para intentar eludir el efecto de la política aeronáutica que aplica el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en sintonía con el proteccionismo comercial a su industria. Dirigentes del gremio asumieron desde un principio como reales los palos en la rueda que puedan venir desde Argentina, y por ello contactaron a sindicatos argentinos, como la APA (Asociación de Personal Aeronáutico), para tener certeza de acceder luego, cuando estén operando, a los permisos y horarios de vuelo correspondientes.

Las ganancias de operar el puente aéreo son muy significativas para la aerolínea de bandera. Según dice uno de los primeros planes de negocio de Alas-U, proyectan facturar en los primeros dos años unos

US$ 43.875.000, por las 60 frecuencias semanales de la ruta, lo que implica 32,7% de la facturación del total por venta de pasajes.

El sindicato de extrabajadores de Pluna acordó con el Fondes (Fondo de Desarrollo) acceder a un préstamos de US$ 15 millones. En la primera semana de setiembre firmaron con Presidencia un contrato de compra de tres aviones Bombardier CRJ 900, por un monto de

US$ 47 millones, que pagarán a partir del tercer año de operaciones de la empresa. En los dos primeros años no pagarían nada por las aeronaves.

La nueva aerolínea necesita el permiso de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) para comenzar a volar. El viernes una fuente del MTOP dijo a El Observador que el proceso de certificación se podrá culminar cuando el sindicato tenga el dinero del Fondes.


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