Franklin Rodríguez viaja al pasado

Como parte del ciclo de autores nacionales del elenco municipal, Rodríguez realiza una colaboración inédita, sin el humor de siempre

En los primeros meses de este año, la Comedia Nacional (CN) comenzaba a perfilar lo que luego se convertiría en el sello de su 2016. Luego de reestrenar Las Maravillosas, de Antonio "Taco" Larreta, la temporada de verano dejó de ser espacio para reposiciones y pasó a albergar dos estrenos de autores nacionales, Mar de fondo y Maratón Liscano.

Para el flamante director del elenco, Mario Ferreira, el compromiso por lo local debía perpetuarse. La CN "fue fundada para darle espacio a los autores uruguayos y nutrirse de ellos", comentaba en febrero de este año, asentándose en su cargo por segunda oportunidad con la misión de darle a los dramaturgos locales el lugar que les pertenece. Ahora, a pocas semanas de anunciarse la programación del año, el prolífico Franklin Rodríguez (Debajo de las polleras, Debajo de los pantalones) es el primero en retomar el objetivo de la CN con su obra Los descendientes, estrenada ayer en Sala Verdi.

Ambientada en 1939, la obra tiende puentes entre España y Uruguay, al enfocarse en una familia de inmigrantes ibéricos que debe decidir si acepta en su hogar a la actriz catalana Margarita Xirgu, quien luego de esa visita resultaría ser una de las figuras más definitorias del teatro local.

Anclada entre lo histórico y lo ficcional, Los descendientes presenta un conflicto que ayuda a ilustrar la convulsionada época. "A través de esa disyuntiva aparece toda la problemática de ellos como familia, del país y de la situación en la que están como inmigrantes, ya que si toman una decisión están bien con unos y si toman la otra están bien con otros", comenta la directora de la obra, María Varela. La composición misma de la familia contribuye a la tensión, con padres que, instalados en la clase alta, buscan dejar de lado su pasado mientras que sus hijos lo recuerdan constantemente, debatiéndose entre renegar y valorar sus raíces.

"Creo que los gobiernos son los verdaderos deudores. El teatro es un hermano menor, el etcétera de la cultura"- Franklin Rodríguez

Definido por Varela como una "obra de época", su proceso creativo involucró consultas al historiador Leonardo Borges e intercambios de opiniones y materiales entre los actores. "Queríamos asesorarnos, ubicarnos en el contexto de la época, en el pensamiento político, no para ponerlo, sino para saber por dónde estábamos transitando", comenta Varela.

La comedia que caracteriza a las obras de Rodríguez no dominará en esta oportunidad, en la que la tragedia intrínseca de la historia es la que define el tono. En este caso, la seriedad reside en la negación del pasado, el ocultamiento de la identidad, la esencia del ser uruguayo y del ser español. "Hay muy pocos momentos de humor; hay una chica que limpia en la casa que tiene un poco de humor, pero curiosamente me alejé muchísimo de lo que me sale mejor, el terreno en el que me siento más cómodo".

Los descendientes

Entre los etcéteras

Más allá de la singularidad inherente de una temporada de autores nacionales, Los descendientes también supone un mojón para Rodríguez, al constituir su primera colaboración con la CN. Tras ser convocado por Ferreira, el autor presentó una obra que había creado poco antes para un concurso de Iberescena, inspirado por textos de la historiadora Ana Ribeiro y una biografía de Xirgu.

Sin hesitar, Rodríguez hace patente el espíritu de lucha y perseverancia que define a la dramaturgia uruguaya, que "está ahí sin pedido de muerte, pero siempre presente cuando hay que recurrir a ella". "Creo que los gobiernos han sido los verdaderos deudores de la cultura. Y el teatro obviamente es un hermano menor, el etcétera de la cultura. 'Vamos a trabajar con la música, vamos a hacer estos proyectos culturales en las esquinas', y después 'etcétera', y ahí entra el cine nacional, el teatro, la literatura y la poesía. Nunca ha cambiado"

Asimismo, considera el ciclo como "un debe" de la CN. "No quiere decir que se hagan las obras de autores solo porque son uruguayos", sostiene Rodríguez, pero señala que "muchos directores de la CN incluso le dieron la espalda al autor nacional de manera vergonzosa (...). Me parece que lo de Mario (Ferreira) es más que loable, porque hay que afrontar un ciclo de autor nacional y probar a ver qué sucede con la gente. Ahora sí depende de ellos. Si la gente le da la espalda al ciclo es un problema de que no les interesa lo que hacemos".

Sin embargo, la experiencia augura resultados positivos. Actualmente, Rodríguez tiene otras seis obras en cartelera, Debajo de las polleras, Debajo de los pantalones, Justo en lo mejor de mi vida, La vaca, Las cosas que nunca me contaron y Mamá se va de viaje, algunas de las cuales cumplen varias temporadas de éxito en el repertorio de Espacio Teatro.

Empero, el autor más ubicuo del cartel uruguayo actual tiene claras las luchas por legitimación que debe librar el género que le resulta más familiar. "La comedia siempre ha sido muy vilipendiada. En los últimos años hubo un espacio hasta en los críticos para reconocer a los actores de comedia (...). En el mundo entero ha sido siempre ninguneada la comedia. Si te ponés a pensar cuántos actores de los Oscar han sido comediantes, ves que casi ninguno". Es el público, entonces, el que le abre los espacios: "curiosamente la comedia no es la más reconocida como género, pero es la que más corta boletos".

En esta oportunidad, empero, alejándose parcialmente de la comedia, la historia le permitió entusiasmarse como autor. "El proceso más interesante de la creación fue escribir sobre algo ya escrito, no faltar el respeto a la historia, pero hacer una historia verdadera, una saga familiar donde haya esa disyuntiva, la de aceptar quiénes son y hasta dónde van".


Datos

Cuándo. Viernes y sábados a las 21 horas, y domingos a las 19.

Dónde. Sala Verdi (Soriano 914 esq. Convención).

Quiénes. Los actores son Gabriel Hermano, Isabel Legarra, Luis Martínez, Stefanie Neukirch, Daniel Spinno Lara, Fernando Vannet, Juan Worobiov y Florencia Zabaleta.

Cuánto. Las entradas son de $75 los viernes y $150 los sábados y domingos.




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