Gobierno impulsa la figura del socorrista en fiestas de electrónica

Buscan reducir riesgos ante aumento en el consumo de drogas sintéticas
Por la calles de La Pedrera desfilaron doctores ebrios, hombres y mujeres disfrazados con túnica blanca, barbijo y estetoscopios, pero también médicos y enfermeros en funciones que se sumaban al carnaval para repartir preservativos y reconocer, desde cerca y cuanto antes, a las personas con síntomas de intoxicación. Aquella estrategia de detección temprana de abuso de drogas en festividades cobra fuerza en el gobierno nacional, que impulsa ahora la figura del socorrista dentro de las fiestas de electrónica donde las drogas sintéticas muchas veces marcan el pulso de los cuerpos en movimiento.

El gobierno se aferra cada vez más al paradigma de reducción de riesgos, que se contrapone al prohibicionista, impulsado por Estados Unidos hace un siglo. En ese sentido, la Junta Nacional de Drogas (JND) aprobó en abril un paquete de "medidas a impulsar para la modificación de contextos de consumo", tanto en fiestas tradicionales, como el carnaval de La Pedrera o el desfile de la primavera en Dolores, como en fiestas de electrónica.

Las "carpas de achique", donde médicos y enfermeros atienden a las personas que abusaron del alcohol y otras drogas, y la difusión en las redes sociales previo al evento de los planos de los eventos con los puntos de hidratación ganan terreno. En ese contexto, se afianza también la figura del socorrista.

El pasado fin de semana, los médicos atendieron en la "carpa de achique" de la Fiesta de la Primavera de Dolores a más de 20 personas intoxicadas, la mayoría por policonsumo de drogas, informó ayer en conferencia de prensa la responsable del Departamento de Prevención de la JND, Victoria González.

Más de 90% de los afectados eran menores. "No es suficiente tener un hospital cerca", destacó González. La respuesta estatal está enfocada en atender a los intoxicados antes de que sea demasiado tarde. En Dolores, seis profesionales recorrieron la fiesta.

El gobierno busca impulsar la figura del socorrista también en las fiestas de electrónicas, donde se producen generalmente intoxicaciones por drogas sintéticas. "No (alcanza) solamente (con) poner un médico, sino empezar a incorporar a esta figura que hace la recorrida por el lugar, que no desentona y tampoco es ajena al lugar, personas que logren empatía para ir detectando posibles malos viajes o posibles intoxicaciones. Eso nos permite reducir el tiempo que tenemos entre que una persona consumió por primera vez o repitió la dosis y tuvo un mal viaje y (el tiempo en que) recibe la primera atención", explicó ayer González en la conferencia sobre "Drogas de síntesis: nuevos desafíos para la investigación y estrategias de intervención".

La rapidez con que se detecta y se atiende a intoxicados por drogas sintéticas puede marcar la distancia entre la vida y la muerte. "Les pedimos (a los organizadores de las fiestas electrónicas) que pongan la ambulancia en el lugar. Tenerla en una salida de emergencia con una vía de evacuación rápida hace la diferencia muchas veces en situaciones de mucha gravedad", agregó González, encargada del programa "Eventos cuidados".

Aumento en el consumo

La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y el Observatorio Uruguayo de Drogas prestaron ayer en Torre Ejecutiva el libro "Viajes sintéticos. Estudios sobre usos de drogas de síntesis en el Uruguay contemporáneo". Entre los datos presentados, se destaca que las incautaciones de pastillas se multiplicaron por siete en 2016 con respecto al año anterior.

"Si bien la prevalencia es muy baja todavía en Uruguay, percibimos un aumento del uso de las mismas, sobre todo en la población más joven", informó Héctor Suárez, director del Observatorio.
El libro asegura que "el consumo de éxtasis era consignado por el 0,1% de las personas encuestadas en el año 2001, mientras que en el estudio de 2014 lo declara el 1,4% de la población estudiada".

Las drogas sintéticas son "de las más adaptadas a la modernidad, a la búsqueda del hedonismo, de la eficacia operativa, a la búsqueda de personajes que nacen y mueren en esa misma noche (...) Son absolutamente de uso recreativo. No hay evidencia que demuestre una dependencia de las mismas pero sí su peligrosidad está en la composición de las mismas, en un mercado no regulado y de un trasfondo ilegal importante donde los usuarios no saben lo que están consumiendo", explicó el director del Observatorio.

Cristina Lustemberg, subsecretaria del Ministerio de Salud Pública, informó que "en el primer semestre del año hubo 52 pacientes vinculados a efectos adversos del consumo de drogas de síntesis".

Discrepancias sobre controles

La falta de control sobre lo que se consume es uno de los principales problemas. Para combatirlo, los organizadores de La Terraza, una de las fiestas electrónicas más populares del país, instalaron en julio un laboratorio para analizar el contenido de las pastillas. Para ello, contaron con el apoyo de Proderechos, activistas que desde 2006 trabajan en políticas de drogas, y de Energy Control, un programa de una organización española que controla drogas sintética en Europa desde 1998. Esta experiencia fue criticada por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, quien expresó que "lo que se ha hecho está mal".

"Si bien el consumo no está prohibido, sí su venta y distribución. Por lo tanto, no corresponde que un laboratorio analice la calidad del producto", dijo Bonomi en el Parlamento. La experiencia no se repitió.
Cómo debe ser la intervención policial no es un asunto saldado. "Nos ha pasado de ir a fiestas de electrónica donde vemos personas que venden con total normalidad; es un ritual también", informó la responsable de Prevención de la JND.

A pesar de algunas discrepancias, el gobierno concuerda en que no debe estigmatizarse a los consumidores ni demonizar las fiestas electrónicas.

El perfil de los consumidores

"El perfil del usuario de drogas de síntesis es el de una persona joven-adulta, de nivel socioeconómico medio, medio-alto, hombre o mujer, policonsumidor, que utiliza estas sustancias con fines recreativos durante los momentos de ocio pero logra sostener sin mayores complicaciones (salvo aquellas asociadas a episodios de sobredosis o de intoxicación aguda) su inserción en los múltiples ámbitos en los que participa: trabajo, estudio, grupo de pares, familia, pareja", informa el libro "Viajes sintéticos. Estudios sobre uso de drogas de síntesis en el Uruguay contemporáneo", de la Facultad de Humanidades y Ciencias y el Observatorio Uruguayo de Drogas.

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