La vida temprana: casi cuatro de cada diez jóvenes embarazadas abandonan sus estudios

Para muchas adolescentes la maternidad es un proyecto excluyente; ANEP quiere cambiar esa realidad
Martín Viggiano y Magdalena Cabrera

"Cuando quedé embarazada, lo primero que hice fue ir a hablar con mis profesores y les dije que no quería dejar de estudiar. Me preguntaba cómo iba a hacer, pero sabía que quería terminar ciclo básico", dijo a El Observador Mikaela, una joven de 19 años, que quedó embarazada con 17.

Hoy su hijo Benjamín tiene un año y nueve meses y ella cursa quinto año de bachillerato audiovisual en la UTU del Cerro.

El año que nació su hijo salvó tercero de ciclo básico con un promedio de ocho en un máximo de 12. Esto a pesar de que a las 34 semanas de embarazo debió dejar de asistir a clases. Para eso fue fundamental el apoyo de los profesores y compañeros, que se arreglaron para hacerle llegar los trabajos por internet. También el de su familia, que siempre estuvo disponible para cuidar al niño cuando ella necesitaba ir a la UTU a evacuar dudas. Incluso cuando retomó las clases a los seis meses del bebé, su madre se hacía cargo de él.

"Ahora quiero terminar bachillerato y pienso anotarme en la tecnicatura audiovisual del LATU", señaló Mikaela. A casi dos años de esa experiencia, la joven envió un mensaje a aquellas jóvenes que puedan encontrase en la misma situación: "No dejen de estudiar. El estudio te da futuro para trabajar en algo. Pero además de ser un mejor futuro para vos, también es un mejor futuro para tu hijo", dijo.

"Hay que trabajar en la proyección que hacen de su vida para que incluya finalizar los estudios y no solo la maternidad", señaló Laura Motta, consejera del Codicen

El caso de Mikaela no es único. En liceos y centros de UTU es habitual. Lo destacable es su voluntad de continuar sus estudios y sobreponerse a las dificultades que puede traer tener un hijo tan joven. De hecho, según datos oficiales del Ministerio de Salud Pública (MSP), tres de cada cuatro jóvenes que tienen un hijo se desvinculan del sistema educativo.

Adolescentes embarazadas

En 2016 fueron 433 las estudiantes de Secundaria que atravesaron un embarazo mientras asistían a clase. De ese total, 160 abandonaron el liceo (37%). La mayoría de los embarazos se registraron en departamentos del interior del país (299), donde además el porcentaje de abandono de los estudios fue mayor (42%). En la capital, en cambio, de los 134 embarazos en 35 casos (26%) las alumnas dejaron de ir al liceo.

Los datos oficiales surgen de la respuesta a un pedido de acceso a la información pública tramitado por El Observador al Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP. En la información proporcionada se incluyen datos de los liceos de 15 de los 19 departamentos del país (faltan Treinta y Tres, Maldonado, Rocha y Lavalleja).

En estos 15 departamentos hay 293 liceos, de los cuales 228 (78%) tuvieron durante el año pasado algún caso de estudiante embarazada.

"El embarazo adolescente es la punta del iceberg de muchas inequidades", dijo Cristina Lustemberg, subsecretaria de Salud

En el interior hay departamentos donde el porcentaje de abandono fue muy superior aún. Un ejemplo fue Tacuarembó, donde en 2016 se registraron 31 embarazos. De ese total, 24 jóvenes abandonaron. De los 13 liceos de ese departamento se destaca el
N° 2, donde hubo 11 embarazos y en todos los casos abandonaron las clases. En contrapartida aparecen departamentos como Soriano, donde se reportaron 23 embarazos de liceales en 2016 y dos de las embarazadas abandonaron (7%).

En Europa la tasa de embarazo adolescente es del 2%. En Uruguay el índice se eleva a 9,5%. Esta realidad preocupa a las autoridades nacionales, tanto que disminuir los embarazos no intencionales de las mujeres entre 10 y 19 años es uno de los 15 objetivos sanitarios que se fijó el MSP para este quinquenio. Del total de embarazos en Uruguay, el 16% corresponde a adolescentes. En 2016, 123 niñas y adolescentes de entre 10 y 14 años fueron madres. En 2015 habían sido 122 y en 2014, 169. Los datos presentados esta semana por el MSP dan cuenta de que el año pasado hubo 6.575 embarazos de jóvenes de entre 15 y 19 años.

Educar en el proyecto de vida

El impacto que el embarazo produce en las trayectorias educativas de las jóvenes es otra inquietud de las autoridades. Para la subsecretaria de Salud, Cristina Lustemberg, el embarazo a edad temprana es "la punta del iceberg de muchísimas inequidades" porque las recluye al ámbito doméstico.

Con el objetivo de aplacar este impacto y ayudar a las jóvenes madres a culminar sus estudios, desde 1999 ANEP cuenta con la circular 2380/99 que establece un régimen especial de asistencias y de apoyo para las estudiantes embarazadas y puérperas en los centros de educación media. La circular ordena mantener la condición de reglamentadas a aquellas estudiantes que, por razón de embarazo o postparto, superen el nivel de inasistencias previsto en la reglamentación vigente. Además, señala que en caso de irse a examen, lo harán en carácter de reglamentadas.

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A su vez, desde el año pasado en el marco de una política educativa de género para la promoción de los Derechos Humanos, la ANEP comenzó a trabajar en otras acciones. Por ejemplo, en el liceo Nº 13 (Maroñas) se inauguró una sala de lactancia para profesoras y alumnas pensada básicamente para que las estudiantes no dejen sus clases al tener un hijo. Durante 2016 ese liceo tuvo cuatro casos de jóvenes embarazadas, de las cuales solo una abandonó.

La información aportada a El Observador establece que la mayoría de los liceos del país carecen de una sala de lactancia para las alumnas madres. Si bien ocho liceos del interior manifestaron tener sala de lactancia, Motta dijo que se trata de espacios acondicionados parta tales fines. El único liceo que tiene una sala de lactancia propiamente dicha es el Nº 13 de Maroñas. Por otro lado, la ANEP trabaja en el lanzamiento de un plan piloto para instalar en algunos liceos salas para el cuidado de los hijos de los estudiantes. Se trata de un proyecto de la Asamblea Técnica Docente (ATD) de Secundaria, que se quiere iniciar en tres liceos: Nº 11 (Cerro), el de Young y el Nº 2 de Canelones.

Motta expresó que si bien la iniciativa se pensó para liceos nocturnos, donde los estudiantes son mayores, no se descarta que otros liceos puedan participar del plan. Señaló que la intención es ir atendiendo cada situación según la demanda. Por esa razón, estos espacios no son fijos y pueden variar de año a año.

"El estudio te da futuro para trabajar en algo. Además de ser un mejor futuro para vos, es un mejor futuro para tu hijo", expresó Mikaela, estudiante y madre de 19 años

Indicó que la puesta en marcha se atrasó debido a que es difícil conseguir espacios adecuados para recibir a los niños. Deben estar cerca del liceo y en buenas condiciones. "Tenemos que preservar el derecho al estudio de las madres, pero también que los niños estén en una situación de cuidado que sea de calidad", dijo.

El plan piloto contará con el apoyo del Sistema de Cuidados, que a través del Plan CAIF brindará a esos espacios los técnicos necesarios para el cuidado de los niños.

Mas allá de esas iniciativas, la consejera manifestó que en los centros educativos se trabajan esos temas no solo desde la educación sexual, sino de forma transversal, ayudando a las estudiantes a pensar su proyecto de vida para que no pase solo por la maternidad. Indicó que las investigaciones indican que muchas jóvenes no dejan los estudios por estar embarazadas, sino porque su proyecto de vida es formar una familia y eso excluye cualquier otra cosa. En ese sentido, alertó sobre los mensajes que da la sociedad y el rol que asigna a la mujer y al hombre.



Experiencias

Un bebé en clase en el liceo 75

El liceo 75 (Prado) es para adultos y sus alumnos más chicos tienen 16 años. El año pasado tuvo 10 estudiantes embarazadas y todas ellas lograron terminar el curso. Un docente del liceo dijo a El Observador que la cultura institucional del centro es "contemplar" ese tipo de situaciones. "Los compañeros y los profesores son muy solidarios", expresó. Señaló que actualmente hay una alumna que va a clase con su bebé. Explicó que los planes de un liceo de adultos tienen una carga horaria menor y eso también ayuda a culminar los estudios.

Liceo 9 y la donación de pañales

El año pasado, en el liceo 9 (Colón) se registraron seis casos de alumnas embarazadas. Yamil, la subdirectora, contó a El Observador que el centro educativo apoya en todo lo posible a las alumnas para que no abandonen. Además de aplicar la circular 2380/99, se estimula a sus compañeros para que ayuden a las embarazadas. El año pasado, por ejemplo, se organizaron para donar ropa y pañales. A su vez, las alumnas que atraviesan un embarazo pueden asistir una vez por semana al liceo para ponerse al día.

Liceo 38 y el desafío de "ser alguien"

En el liceo 38 (La Teja) el año pasado hubo seis alumnas embarazadas, de las cuales solo una terminó el año. Una profesora del centro dijo a El Observador que, por lo general, las estudiantes que quedan embarazadas son jóvenes que ya se encuentran en riesgo de abandono. Cuando de desvinculan desde el liceo se las llama, pero no vuelven, dijo. La profesora explicó que a veces las alumnas buscan quedar embarazadas porque de esta manera "pasan a ser alguien en sus familias y en la sociedad, dado que asumen otro rol".


Otro caso

Claudia, 22 años

El primer embarazo de Claudia fue a los 16 años. Para ese entonces ya había dejado sus estudios, con apenas primer año de ciclo básico aprobado. "Dejé porque conocí a mi novio y no tenía ganas de seguir estudiando", contó a El Observador. Su madre, preocupada, le insistió que al menos hiciera algún curso. Así empezó uno de peluquería en un instituto privado, pero también abandonó porque no quería dejar a su bebé. Hoy su hija tiene cuatro años, ella está embarazada de un mes y a principios de año retomó sus estudios. "Volví a estudiar porque me dí cuenta que sin estudio es más difícil conseguir trabajo. Ahora que ya tuve la experiencia, esta vez no pienso dejar", manifestó. "Un bebé no puede atarte a no seguir tus estudios" agregó. Valoró el apoyo que siempre tuvo de su madre.















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