Los niños consumen menos agua de lo recomendado

Es tendencia mundial a causa del consumo excesivo de gaseosas
De acuerdo con una investigación internacional realizada por Euromonitor International en 2015, en promedio los uruguayos bebemos 113 litros de refresco per cápita al año. Esto nos coloca en el quinto puesto a nivel mundial en consumo de bebidas azucaradas.

Beber refrescos en exceso tiene dos principales consecuencias negativas en la salud. Por un lado, la más evidente es la que se deriva del exceso de azúcar en sangre que puede generar obesidad y diabetes del tipo 2, entre otras enfermedades. Pero también hay un segundo problema generado por esto, y es que al tomar bebidas azucaradas se deja de lado la hidratación diaria necesaria. Consumir agua de manera pura permite al cuerpo la absorción de los minerales que esta tiene pero si está contaminada con azúcar se pierden esas propiedades.

Esta problemática afecta principalmente a los más chicos, quienes forman sus hábitos de consumo sobre todo de acuerdo con lo que sus padres les inculquen en su casa.

Según estudios internacionales, los niños y adolescentes son quienes más consumen refrescos y bebidas azucaradas. Entre el primer año de vida y los 13, los niños pasan de tomar un litro de líquido diario a dos. Son ocho vasos que se deben tomar durante el día. Pero apenas un vaso y medio de esos ocho son de agua de la canilla o mineralizada. Otros cuatro corresponden a bebidas azucaradas y dos y medio a bebidas sin azúcar o light.

La falta de hidratación correcta afecta el rendimiento escolar, disminuye también el rendimiento deportivo, entre otras consecuencias.

Las causas de este exceso en el consumo de bebidas azucaradas por parte de los pequeños pueden ser muchas. Una es los hábitos en su hogar o la preferencia por parte de muchas personas de no consumir agua de la canilla por el temor de su calidad. También el marketing de las gaseosas y los jugos para niños excesivamente azucarados hace que haya mucha oferta y demanda en el mercado de este tipo de productos.

Sin embargo hay también causas más difíciles de identificar a simple vista y que tienen su origen en el sedentarismo infantil. Los niños pasan cada vez más tiempo quietos lo que hace que tengan sed con menos frecuencias y que a la hora de beber algo se inclinen por un producto con sabor.