Louis Vuitton y Christian Dior siguen el aroma de la oportunidad

Después de 70 años, Vuitton se prepara para un regreso de alto perfil a las fragancias finas; Dior busca fortalecer su posición en ese segmento
Por Elizabeth Paton
New York Times News Services


"El perfume ha perdido su alma. Es demasiado masivo y está sometido a demasiada comercialización, carece de personalidad". Quien dijo eso fue Michael Burke, presidente y director ejecutivo de Louis Vuitton, al hablar en julio sobre por qué, después de una pausa de 70 años, la casa del lujo francesa ha estado preparándose discretamente para un regreso de alto perfil al mercado mundial de las fragancias finas. "Vemos una gran oportunidad de crecimiento en ofrecer fragancias artesanales que recuerden las formas en que se concebían y compraban. Pero eso significa hacer las cosas de la manera correcta, y la manera correcta lleva tiempo", apuntó.

También ha requerido una nueva base en Grasse, Francia. La localidad –ubicada en medio de campos de rosas, lavanda y jazmín al norte de la Riviera Francesa– es la capital del perfume del mundo. Allí, en 2013, Vuitton compró Les Fontaines Parfumées, una perfumería del siglo XVII rodeada por más de 350 especies de flores y plantas, e instaló un laboratorio de última generación. Al timón puso a Jacques Cavallier Belletrud, famoso por creaciones como L'Eau d'Issey, de Issey Miyake, y Midnight Poison, de Christian Dior.

Cartas pegadas al pecho


A Cavallier Belletrud se le dio rienda suelta: "Sin reportes, sin presupuesto". Qué esencias han surgido de estas inversiones sigue siendo altamente confidencial. La expectativa es que va a haber siete perfumes nuevos, imbuidos con notas que incluyen cuero, nardos y otros aromas florales, albergados en botellas de cristal diseñadas por Marc Newson y que serán dados a conocer en setiembre en las 473 boutiques de Vuitton en el mundo.

"Lo que estamos haciendo aquí no es solo química. Es alquimia. Mantenemos nuestras cartas pegadas al pecho", explicó Cavallier Belletrud.
Sostenía una botella de extracto de jazmín en la mano. Con un valor de más de US$ 130.000 por una botella de un litro, dijo, el contenido es varias veces más costoso que el oro.

Esencia como legado


Al otro lado del salón está una ocupada por François Demachy, el perfumista de Parfums Christian Dior, propiedad de la matriz de Louis Vuitton, LVMH. Dior también subió la apuesta de manera similar este año en lo que se refiere a fortalecer su posición en el mercado de las fragancias.

Dio a conocer su propio proyecto de renovación exitoso en Grasse, en Château de La Colle Noire, comprada por Christian Dior en 1951 y donde pasó sus últimos años antes de su muerte en 1957.
El château no está abierto al público, pero los curiosos pueden seleccionar una nueva fragancia inspirada por la propiedad, también llamada La Colle Noire y con notas de la local rosa de mai de Grasse, ahora a la venta en US$ 210 la botella. Para Frederic Bourdelier, el director legendario de Dior Parfums, este proyecto era esencial para la casa de Dior: "nos dimos cuenta de cuán importante era que comprendiéramos y capturáramos el gusto de Dior el hombre, y la marca que quería dejar en el mundo para las generaciones por venir".

El restablecimiento de estas raíces fragantes en Grasse por parte de dos marcas gigantescas en un momento en que un potente coctel de intranquilidad geopolítica, volatilidad cambiaria e incertidumbre económica han pesado en muchas partes del mercado del lujo no es sorprendente. Se espera que las ventas mundiales de los perfumes prémium alcancen los US$ 29.000 millones este año y crezcan entre 3% y 4% anualmente hasta 2020, según Euromonitor.

Pero más allá de reforzar su arsenal de productos, Vuitton también insiste en que, para la compañía, los perfumes son la pieza final del rompecabezas. Burke recordó que en los últimos 20 años, la firma extendió su alcance desde zapatos hasta accesorios, joyería y "más allá". "Y las fragancias –un aspecto fundamental del vestir, y de decir al mundo quién es uno cada día– era nuestra última frontera importante. No es una verdadera sorpresa que decidiéramos entrar en esto a lo grande".

Además, subrayó que cuando se trata de aromas, se está "en la industria de conjurar cuidadosamente, y luego encapsular, personalidades, sueños, recuerdos y emociones".
"Y hay muy pocas cosas más poderosas que eso. Si conseguimos la fórmula correcta, tendremos una relación duradera, porque nuestro usuario seguirá regresando para reabastecerse", agregó. l

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