Maduro y Temer, dos presidentes abucheados por su propia gente

Venezolanos y brasileños se volcaron ayer a las calles a manifestarse contra sus gobernantes
Dos presidentes latinoamericanos vieron ayer cómo sus pueblos les daban la espalda de forma pública, en un nuevo episodio de protestas que se suma a los ya ocurridos en los últimos meses. El presidente de Brasil, Michel Temer, fue repudiado en manifestaciones en su contra, mientras que su par venezolano, Nicolás Maduro, volvió a recoger la exasperación de la gente ante una crisis política y económica que acucia al país caribeño.

Y si bien ambos también tuvieron ayer muestras de afecto y apoyo, en ninguno de los dos casos el cariño fue mayor al rechazo.

Temer encabezó ayer por primera vez el Desfile del Día de la Independencia, que los simpatizantes de la exmandataria Dilma Rousseff convirtieron en una jornada nacional de protestas. Y Maduro vio un replay, a menor escala, de la masiva manifestación de hace una semana.

Fuera Temer

La celebración de los 194 años de la Independencia de Brasil de la corona portuguesa fue aprovechada ayer por los partidarios de Rousseff para manifestar su rechazo al juicio político que siete días atrás la despojó del mandato por un irregular manejo del presupuesto.

La vacante dejada por la destitución de Rousseff fue ocupada por Temer, su antiguo vicepresidente, quien ayer asistió por primera vez a un acto de masas desde que ocupa el poder y escuchó tanto aplausos como abucheos, aunque estos últimos fueron más ruidosos.

Temer se presentó en la Explanada de los Ministerios, céntrica avenida de Brasilia en la que se realizó el desfile, acompañado por su esposa, Marcela Araújo Temer, y por razones no aclaradas en forma oficial escogió para la ocasión un automóvil blindado, que lo aisló en parte de las protestas.

El nuevo presidente dejó así atrás una tradición, según la cual en esta fecha los mandatarios brasileños desfilan en un Rolls Royce "Silver Wraith" sin capota, que dejó de fabricarse en 1958 y fue donado a Brasil por la reina Isabel II de Inglaterra en 1953.

A lo largo de los tres kilómetros que recorrió de la Explanada de los Ministerios, el paso del vehículo en que se trasladaba Temer fue aplaudido pero también abucheado por muchas de las cerca de 30.000 personas que se congregaron para asistir al desfile.

Algunos coreaban "Fuera Temer", un grito que se ha convertido en lema para los partidarios de Rousseff. Otros aplaudían y gritaban "nuestra bandera jamás será roja" y "fuera comunistas", frases que ya se habían escuchado en muchas de las manifestaciones que en los últimos meses respaldaron el juicio político contra la socialista Rousseff.

Una vez que se retiraron las autoridades y la Explanada de los Ministerios se vació de tanques y militares, unos 3.000 activistas de izquierdas ocuparon los espacios y marcharon por la avenida para exigir un adelanto de las elecciones presidenciales previstas para 2018.

Más tarde, en la inauguración de los Juegos Paralímpicos de Río 2016 también hubo manifestaciones contra Temer (ver página 5 de Referí).

Por el revocatorio

En tanto, los venezolanos residentes en el interior del país que apoyan la realización de un referéndum para revocar el mandato de Maduro salieron ayer a marchar hasta las sedes locales del Poder Electoral para pedir celeridad en este proceso en unas calles fuertemente custodiadas por militares.

La movilización en los 23 estados de Venezuela se realizó una semana después de la "Toma de Caracas", una multitudinaria manifestación en la capital del país convocada por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Esa agrupación pretende que el Consejo Nacional Electoral acelere el proceso de recolección y verificación de firmas para poder realizar la consulta popular antes del 10 de enero del año próximo, fecha en que se cumplirán cuatro años del mandato iniciado por el extinto Hugo Chávez. De acuerdo a la Constitución de ese país, si el presidente fuera revocado antes de ese día habría nuevas elecciones, mientras que de hacerse con posterioridad lo suplantaría el vicepresidente.

Por otro lado, miles de chavistas se concentraron también ayer en Caracas y en varios estados de Venezuela para mostrar su respaldo al presidente Nicolás Maduro y su rechazo a la "violencia" que, aseguran, intenta generar la oposición en el país caribeño.

En tanto, los tres expresidentes designados como mediadores para el diálogo en Venezuela entre el gobierno y la oposición, el español José Luis Rodríguez Zapatero, el dominicano Leonel Fernández y el panameño Martín Torrijos abandonaron ayer el país luego de una visita de 48 horas con agenda privada, de la que no se conocieron detalles.

Rodríguez Zapatero y Torrijos estuvieron la semana pasada en Venezuela días antes de la "Toma de Caracas" para exigir la fecha del revocatorio, aunque tampoco se conocieron los detalles de la agenda de los mediadores en esa visita.

EEUU apoya al brasileño pero no al venezolano

El vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, aseguró ayer que su gobierno seguirá trabajando con el nuevo Ejecutivo brasileño encabezado por Michel Temer, después de un proceso de transición que, a su juicio, se hizo de acuerdo con la "Constitución" del país.

"En Brasil, el pueblo, siguiendo su Constitución (...) y apegándose a los procedimientos establecidos para gestionar una transición de poder, logró hacerlo", dijo Biden en un discurso durante la conferencia anual del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

"Estados Unidos seguirá trabajando de cerca con el presidente Temer a medida que el gobierno brasileño encara sus retos urgentes", agregó.

Por el contrario, Biden no apoyó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien le advirtió que no debe "ignorar las voces" de su pueblo. El funcionario estadounidense insistió en la necesidad de fijar para este año un referéndum para revocar a Maduro y "liberar a los presos políticos".

"Estamos viendo al gobierno volver a tácticas represivas que violan su propia Constitución, y que violan la Carta Democrática Interamericana", aseguró Biden con una argumentación similar a la del secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro.

Fuente: Con base en EFE

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