Médico procesado por encubrir a un delincuente apela el fallo

Alega amenazas del rapiñero y el secreto profesional
Seis delincuentes planificaron un golpe que prometía un botín millonario. El pasado sábado 5, a la hora 10, la banda esperó afuera de una distribuidora de Maroñas a que llegara el camión blindado que transportaba el dinero. Los rapiñeros se bajaron entonces del auto, dispararon primero y luego tomaron del cuello a uno de los custodios de la remesa. "Así fue como el encargado de la custodia, quien había salido de la distribuidora con la recaudación, entregó la suma de $ 1.160.000", expresa la jueza Marcela Vargas en el auto de procesamiento divulgado por Subrayado.

La banda huyó en dos direcciones: el hombre que se quedó con el botín huyó a pie, herido por la respuesta de los custodios de la remesa, mientras que el resto de la banda se dio a la fuga en el auto.

El delincuente que se quedó con el dinero "fue asistido en tres oportunidades" por un médico que tiene una clínica en Punta de Rieles. La jueza procesó con prisión a tres integrantes de la banda de rapiñeros y sin prisión al médico por el delito de encubrimiento.

El médico, que estaba "en pleno conocimiento de que el herido de arma de fuego ostentaba sendas lesiones producto de un hecho ilícito, procuró su asistencia concurriendo en procura del mismo a diversos lugares que no supo reconocer, no ingresándolo en el sistema de salud público ni privado, efectuando maniobras médicas que justificó en lo leve de las heridas y recibiendo por su labor una suma de dinero que expresa llegó a su poder de forma involuntaria y desconoce monto, pese a que el indagado señala en $ 10.000, sustrayéndolo en definitiva con su conducta de la intervención de la esfera judicial o policial", expresa la jueza en el auto de procesamiento.

El abogado del médico, Rodrigo Martínez, apelará hoy el fallo y presentará, además, el recurso de reposición, por lo que la jueza titular del juzgado, Graciela Eustaquio (que fue subrogada por Vargas), deberá resolver si mantiene el procesamiento o absuelve al doctor.

"El médico actuó desde el primer momento amenazado por las personas que fueron a la clínica privada donde estaba atendiendo", dijo el abogado a El Observador. "Incluso su esposa pensó que el doctor había sido secuestrado. Al médico le dijeron que no iban a traer al herido y que él tenía que acompañarlos. Esa amenaza se mantuvo hasta el día siguiente que es cuando le hace la última curación, el domingo a primera hora de la mañana", agregó Martínez.

"En este contexto, la cuestión es determinar si tuvo alguna conducta alternativa porque, si no le prestaba la atención debida, podía estar cometiendo un delito de omisión de asistencia. Además, en el caso de efectuar la denuncia a las autoridades, estaría violando el secreto profesional del acto médico. Y por actuar a de la manera en que actuó, es decir asistiendo al herido y no violando el sigilo al que está obligado por el artículo 302 del Código Penal, termina siendo procesado por el delito de encubrimiento", advirtió el defensor.

"Para que exista encubrimiento personal, como se pretende en el caso, debe existir el dolo que el delito requiere; y esto significa que la magistrada supone que el médico tuvo la intención de sustraer al delincuente de la acción judicial o policial, cuando esto no fue así porque estaba amenazado", expresó su abogado.

Facultad respalda al doctor procesado
El Departamento de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República emitió un comunicado a raíz de este procesamiento. "Los médicos no estamos obligados a denunciar delitos, salvo que se tratara de funcionarios públicos y el delito se cometiera en su repartición o en su perjuicio", expresa el comunicado. "Estamos obligados a respetar el secreto profesional", agrega.

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