No es cuento chino

Sin el Mercosur, el gobierno se enfrentará al desafío más importante en política exterior de este período
Cuando Andrés Bancalari hizo este año su pregunta de rutina a los jóvenes diplomáticos del Instituto Artigas del Servicio Exterior (IASE), se encontró con una respuesta que jamás había recibido.

"¿Quiénes de ustedes ya vivieron en China y a quiénes de ustedes les gustaría irse a China como destino?", preguntó el director adjunto del Departamento de Estudio Internacionales de la Universidad ORT y docente del IASE. Hasta este año, esa consulta era seguida de silencio y pasividad. Pero esta vez cuatro brazos se levantaron.

El interés creciente en el gigante asiático por parte de los jóvenes diplomáticos uruguayos no es casual, como tampoco es obra del azar que este año el gobierno haya decidido duplicar el tamaño de la misión permanente en China.

Cualquiera podría alegar que cada uno de esos hechos se explica con el dato incontrastable de que no hay ningún estado en el mundo que hoy le compre más a Uruguay. Pero esa explicación real pierde de vista otra parte de la historia: la decisión del gobierno de atravesar la gran muralla que hasta el momento impidió al país jugar en las grandes ligas del comercio internacional.

Por ese motivo es que el presidente Tabaré Vázquez estará pisando la alfombra roja en Pekín el miércoles 12 de octubre junto a cuatro ministros de su gabinete, más de 30 empresarios y dos representantes del PIT-CNT. La delegación oficial presentará al país en varias rondas empresariales, estrechará contactos políticos de alto nivel y anunciará formalmente la próxima cumbre empresarial China-LAC (Latinoamérica y el Caribe), que se realizará en el nuevo centro de convenciones de Punta del Este.

Por encima de todo eso el gobierno buscará abrir la puerta que derivará en negociaciones para la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) y tiene indicios concluyentes de que China está en esa línea. "Tenemos la intención de hacer una asociación estratégica entre ambos países. El Uruguay se juega mucho en la firma de este TLC", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa a El Observador.

Bancalari pisó China por primera vez en 2011 y ya prepara su cuarto viaje a ese país. Durante su última travesía leyó en un diario local que durante los festejos de la "golden week" (la semana de vacaciones que el gobierno otorga por el nacimiento de la república cada octubre) se habían movilizado más de 500 millones de personas, una situación inédita en el mundo.

Todavía cuenta con impacto la impresión que ese titular del China Daily le generó y utiliza ese ejemplo para subrayar la importancia que tendría para el país ingresar en un mercado de ese tamaño. "Para Uruguay es realmente la entrada al siglo XXI. Es un punto de inflexión respecto a la inserción internacional y un antecedente de relevancia para el futuro. ¿Con qué argumentos vas a decir que no podés negociar con otros si ya tenés un TLC con la segunda economía más importante del planeta?", se preguntó el especialista uruguayo.

Su pregunta impacta de manera directa contra la principal muralla con la que se enfrentó Vázquez cuando quiso liberalizar el comercia entre Uruguay y Estados Unidos. Para el director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi, la "ideología" contraria del Frente Amplio y de la central sindical a éste tipo de tratados continuará siendo la resistencia más importante en el frente interno, mientras que para Bancalari la "ideología común" entre el gobierno de China y el Frente Amplio constituye una oportunidad inédita.

Sin el Mercosur

El camino uruguayo hacia el comercio libre con China será en solitario. "La negociación del Mercosur con China no es posible", señaló Nin Novoa, por la sencilla razón de que Paraguay aún no tiene relaciones con la República Popular de China. Por ese motivo es que el gobierno sabe que tendrá que apelar a la diplomacia para buscar flexibilidad dentro del bloque y así obtener ese permiso especial que permita negociar acuerdos a distintas velocidades.

Bartesaghi pone en tela de juicio que Uruguay pueda avanzar de forma efectiva en un TLC con China sin el visto bueno de Brasil, y advierte que Pekín no querría meterse en el barrio si detectara una negativa de Brasilia.

El presidente de Brasil, Michel Temer, y de Argentina, Mauricio Macri, manifestaron ya en reiteradas ocasiones su disposición a flexibilizar el bloque. De hecho, durante la reunión bilateral que Temer y Vázquez tuvieron en Naciones Unidas los dos presidentes hablaron sobre esa posibilidad. Sin embargo, hay quienes dudan de que eso derive en la derogación de la resolución 32/00 que impide negociar tratados bilaterales por fuera de la alianza regional.

Pero el hecho de que un haz de luz se colara en una habitación que permaneció hermética durante una década hizo que el gobierno de Xi Jinping se moviera con rapidez. Según Bancalari, el gobierno chino ya leyó que Uruguay tiene las condiciones regionales para dar el salto. "Ellos no dan pie en falso. Que esta posibilidad surgiera ahora no es casual y se da en un momento justo", afirmó el especialista, en referencia a los cambios políticos que tuvo el Mercosur durante el último año.

La pregunta entonces es cuál será la forma de ese "permiso" que el resto del bloque le facilitará al gobierno de Vázquez para que pueda negociar sus propios asuntos con libertad, tal como el gobierno de Jorge Batlle lo hizo con México entre el año 2002 y el 2004.

Entre la oportunidad y el temor

La página web del Frigorífico Tacuarembó (Marfrig) tiene una curiosidad. La información sobre sus productos no sólo está en español y en inglés, sino también en chino. Marfrig exporta a ese destino desde Uruguay carne –con y sin hueso– y menudencias desde el 2012 de forma sostenida.

En la actualidad eso representa –en términos físicos– casi el 50% de sus exportaciones, razón por la cual desde la gerencia de esa empresa se ve con mucha expectativa el paso que el gobierno quiere dar.

"Para nuestro sector cárnico es muy importante seguir buscando diferenciales que nos permitan ser competitivos. El TLC que Australia firmó le ha dado una mejora de acceso que tenemos que capturar para poder competir", dijo a El Observador Marcelo Secco, CEO de Marfrig para el cono sur. El empresario asegura que es necesario que la relación bilateral avance día a día.

Para Secco, negociar con China es un "aprendizaje continuo" y un "desafío permanente" por las diferencias culturales y de consumo, por la gran cantidad de intermediarios "que buscan operar en soluciones de ofertas a los procesadores de poco volumen" y por el monitoreo constante que deben hacer de las políticas internas de China.

Lo que muchas empresas ven como una oportunidad, es fuente de temor en otros actores. El PIT-CNT participará de ésta misión invitado por el presidente Vázquez, quien le transmitió a la central sindical que quiere retomar la línea de trabajo conjunto cuando el gobierno salga al exterior en misiones de jerarquía, dijo a El Observador el secretario de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, Fernando Gambera.

La central sindical tiene una visión crítica de este tipo de tratados que, según Gambera, es compartida por todas las organizaciones sindicales del continente.

A los sindicalistas les preocupa la "fuerza negociadora" que Uruguay pueda tener dadas las asimetrías que existen con respecto a la segunda economía global. "No creo que sea gratis el hecho de pasar de pagar un arancel a no pagar nada, y nuestra preocupación es saber qué estaremos dando a cambio", dijo Gambera.

¿Por qué Uruguay?

La política china es una mezcla de gradualismo y rapidez. Su cultura milenaria condiciona su vínculo especial con el tiempo. Para China hay tiempo y por eso tienen una mirada de "largo plazo".

"Lo primero que hacen es observar. Ven lo que funciona y lo que no funciona, y en base a eso se mueven. No podés pensar que vas a ir a China y les vas a vender enseguida", explicó Bancalari.

Los dos países ya tienen una historia en común que China respeta. Todos los presidentes uruguayos han visitado Pekín desde que Julio María Sanguinetti estableció relaciones con la República Popular en febrero de 1988, lo cual se transformó en los hechos en una política de Estado.

En ese sentido, los negociadores uruguayos deben saber que China pondera las relaciones interpersonales, el conocimiento mutuo y los vínculos que ofrecen oportunidades a largo plazo. Pero una vez que toman la determinación actúan con mucha rapidez, propio de un régimen centralizado. Y en su camino no existen las contramarchas.

"Cuando quieren moverse rápido lo hacen así. A Chile le propusieron un TLC en 2002 y en 2006 estaba firmado y cerrado. No transformás a un país pobre y rural en la segunda potencia del mundo en 35 años si no te movés rápidamente", dijo Bancalari.

Para Bartesaghi, China ejercita una estrategia de acercamiento a través de la firma de TLC. En América Latina ya tienen este tipo de relación con Chile, Colombia y Perú y habrán de querer seguir avanzando con otros países. "Lo que le queda como gran mercado es América del Sur", señaló el especialista.

El acuerdo con Uruguay bien puede funcionar como una puerta de ingreso para derribar el proteccionismo argentino y brasileño. Pero también tiene una lógica de aprovisionamiento. La ecuación es simple: Uruguay tiene capacidad para producir alimentos para 30 millones de personas. Y el Partido Comunista Chino tiene el deber de proveer seguridad alimenticia para buena parte de los 1.350 millones de sus ciudadanos. A escala China el aporte es marginal. Pero para Uruguay lo es todo.

Formar parte de un club selecto

La firma de un Tratado de Libre Comercio con China significará pasar a tener una "relación especial" con ese país, explicaron especialistas consultados por El Observador. Brindará la oportunidad de colocar productos en un mercado que siempre depende de la compra por tener el 20% de la población mundial y menos del 7% de su territorio cultivable.

Sofisticación negociadora

La cancillería china cuenta hoy con técnicos formados en Estados Unidos y Europa. Tienen una amplia experiencia negociadora y un alto grado de especialización en cada uno de los asuntos que se negocien en un TLC.

¿Cómo negocia china?

Los especialistas consultados señalaron que China no negocia con ideología sino con pragmatismo. China aprecia que su contraparte demuestre un interés genuino por sus tradiciones culturales. Los diplomáticos uruguayos tendrán que tener "paciencia" y "firmeza".

Impacto local

A pesar de los posibles efectos positivos que deriven de un TLC con China, para Bartesaghi el tratado habrá de golpear a la "industria liviana" uruguaya: plásticos, químicos y vestimenta. Sin embargo, en el "balance neto" el especialista considera que será beneficioso.

Intercambio cultural

Desde el año 2011 la Universidad ORT tiene convenios con universidades chinas. En la actualidad hay profesores uruguayos que enseñan español en dos universidades de ese país. El intercambio también posibilitó que estudiantes chinos viajen a Uruguay.

Números

US$ 2.070 millones exportó Uruguay en 2015 hacia China, lo que convirtió a ese mercado en el principal socio comercial con 23% del total vendido por el país, según datos de Uruguay XXI.

75% de la soja que exporta Uruguay se dirige a China, y esto la convierte en el principal producto de venta al país asiático, según Uruguay XXI.

2014 fue el primer año en que China desplazó a Brasil como el principal socio comercial de Uruguay. Además de soja y otras semillas, China compra carne y lana en cantidades significativas.

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