Papeles de Panamá... ¿mojados?

En este número, abordamos dos expresiones íntimamente vinculadas con el fenómeno de los Panamá Papers, recibiendo dos colaboraciones de alta calidad


Ajuste fiscal: un tema semántico

Un ejecutivo impecablemente trajeado, mirando por la ventana de un muro cortina, abrazando a un chico más joven. Rodeados de rascacielos imponentes, el padre se dirige a su hijo: "Un día, todo esto que ves estará en los Panamá Papers". Una apuesta humorística del The New Yorker, para mofarse de la situación que ha concitado más atención en las últimas semanas, y que hemos abordado en estas páginas.

En este número, abordamos dos expresiones que están íntimamente vinculadas con el fenómeno social de los Panamá Papers, recibiendo dos colaboraciones de alta calidad.

Primero, el proceso hacia la transparencia tributaria más amplia, que en su última generación supone el fin del secreto bancario ante los fiscos y el intercambio automático de información. De esto se ocupa nuestro buen amigo y experto en la materia, Gustavo Viñales, en particular de los desarrollos de la OCDE y su Common Reporting Standard (CRS), también denominado vulgarmente como GATCA por tomar inspiración en la ley FATCA de Estados Unidos.

Y, segundo, una muy interesante reflexión de Fabián Birnbaum, a quien agradecemos una vez más su colaboración con Consultor Tributario, a propósito del aumento histórico de la presión fiscal en los países occidentales. Un fenómeno relacionado con la expansión del Estado de Bienestar y la debilidad para financiarlo, lo que también hace relación con la voracidad de los países desarrollados y expresiones como FATCA, GATCA y BEPS, y algo que hoy tenemos más presente que nunca, por los recientes anuncios tributarios en nuestro país.

Un número más de Consultor Tributario, que pretende estimular el análisis crítico de nuestra realidad tributaria.


Globalización: nocaut al secreto bancario con fines tributarios

Por Gustavo Viñales Guillama (@Vinalesgustavo)

El jueves 19 de mayo pasado el Presidente del Banco Central del Uruguay, Ec. Mario Bergara, disertó sobre los Panamá Papers y la posición de Uruguay para seguir recorriendo el camino de la transparencia. Esta posición requiere adaptar la normativa interna a los nuevos estándares internacionales en materia de combate a la opacidad, y principalmente refiere a tres aspectos: la minimización del secreto bancario para dar cumplimento al intercambio automático de información financiera entre administraciones tributarias; el conocimiento del llamado beneficiario final, es decir, saber quién está detrás de las estructuras jurídicas sean sociedades o fideicomisos; e incorporar el delito fiscal cómo precedente del delito de lavado de activos.

En particular aquí me voy a centrar en la minimización del secreto bancario con fines tributarios, y no por ser este tema una novedad – ya lo decíamos en El Observador en noviembre del 2014 - sino porque los compromisos asumidos por Uruguay exigen cambios en la normativa y requieren implementación operativa en las entidades financieras y en la Dirección General Impositiva a partir de enero de 2017, y eso en términos de lo que implica es mañana. Por tanto, en breve veremos titulares de prensa en nuestro país que referirán a la eliminación del secreto bancario, para sorpresa de aquellos actores políticos y económicos que sigan sin internalizar debidamente los cambios de paradigma que se vienen procesando a nivel internacional en materia de transparencia y combate a la evasión tributaria.

Reseñemos brevemente los compromisos asumidos por nuestro país respecto de la norma internacional de intercambio automático de información financiera denominada "Standard for Automatic Exchange of Financial Account Information in Tax Matters", y su estándar global único de intercambio denominado "Common Reporting Standard - (CRS)", para comprender de mejor forma que llegará a su fin en los próximos meses en el secreto bancario, y que tipo de información financiera se intercambiará de forma automática a través del CRS.

En octubre de 2014 en Berlín, en el Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información para fines Fiscales, más de 65 países y jurisdicciones de la OCDE, del G-20 y otras jurisdicciones – entre ellos Uruguay– se comprometieron a adoptar el Estándar para el Intercambio Automático de Información Financiera en Materia Fiscal y lanzar sus primeros intercambios en setiembre de 2017; posteriormente, en agosto de 2015, el Foro Global publicó un documento de Estado de Compromisos que ubica a Uruguay entre las jurisdicciones que harán los primeros intercambios en el año 2018. Por tanto, en setiembre 2018 nuestro país realizará los primeros intercambios de información automática con más de 95 jurisdicciones que ya suscribieron el acuerdo, y que refiere a información financiera correspondiente a saldos de cuentas a diciembre del 2017 y rentas del año 2017. Para ello al 1 de enero de 2017 nuestro país necesita tener el estándar implementado en las entidades financieras y la administración tributaria.

Argentina por ejemplo, que mantuvo su compromiso inicial de comenzar el intercambio en 2017, tiene adaptada toda su normativa interna hasta la Resolución de la AFIP del 29/12/2015, por tanto, Uruguay para comenzar en 2018, deberá armonizar la normativa interna en lo que resta del 2016.

Según lo establecido en el CRS, las entidades financieras como bancos y ciertas instituciones de inversión y seguros, deberán suministrar información relativa a los datos del titular y saldos o valor de la cuenta al final del año, más los importes en concepto de rentas del año, es decir, datos en concepto de intereses, dividendos u otros tipos posibles de rentas de activos financieros. Las entidades financieras reportarán a las autoridades tributarias de cada país la información detallada respecto de sus clientes "no residentes fiscales", sean personas físicas o jurídicas, en función de las tareas de debida diligencia que dichas instituciones deberán aplicar.

Asimismo es previsible que – tal como acontece en la mayoría de los países a nivel internacional – también se establezca la obligación de información financiera automática de titulares de cuentas, para personas físicas o jurídicas "residentes fiscales" uruguayos, de manera de dejar en igualdad de condiciones a la administración tributaria de nuestro país.

La DGI deberá utilizar la información para cumplir los compromisos asumidos en materia internacional y para sus cometidos en términos de contralor del cumplimiento tributario en nuestro país.

En resumen, para cumplir los acuerdos y compromisos a nivel internacional a partir del año 2018, nuestro país debe levantar el secreto bancario con fines tributarios para el 2017 de forma que las entidades financieras le proporcionen de manera automática a la DGI la información correspondiente a saldos de cuentas e importes de rentas de personas físicas o jurídicas que sean propiedad de residentes y no residentes fiscales de nuestro país.


Impuestos: el costo de vivir en sociedad

Por Fabián Birnbaum

Mucho se ha discutido y escuchado en las últimas horas a raíz de los anuncios del gobierno por modificar ciertos impuestos con el fin de realizar un ajuste fiscal .La discusión ciudadana y el aumento de la conciencia social en el pago de impuestos son moneda corriente en un mundo con países (incluyendo el nuestro) con déficits presupuestarios, volatilidad en los ingresos y aumento de los gastos públicos.

Dentro de la anterior coyuntura, entendemos que no debemos perder de vista las razones de existencia de los tributos y de los Estados. Ambos conceptos tienen larga historia en la humanidad y están estrechamente relacionados.

Sin perjuicio de la existencia de varias definiciones a nivel legal y económico, podríamos establecer en un lenguaje sencillo que los impuestos representan el costo que pagan los ciudadanos para financiar las actividades del Estado.

En virtud de lo anterior, deberíamos cuestionarnos cuáles son las actividades que el Estado debe hacer para entender qué y cuánto se debe financiar. En ese sentido, la magnitud y el rol del Estado ideal varían en función de las posturas políticas, filosóficas y económicas. En un extremo se encuentran quienes piden un Estado fuerte, "paternalista" basado en ideas provenientes desde Karl Marx hasta John Maynard Keynes.

Por el otro extremo, se encuentran quienes sostienen que el Estado debe ser pequeño, de poca intervención. El padre de esta concepción es Adam Smith con su teoría de la "mano invisible".

La mayor parte de los Estados se encuentran en el medio de los extremos antedichos, pareciendo apoyar la idea del poeta francés Paul Valery quien sostenía: "Si el Estado es fuerte, nos aplasta.Si es débil, perecemos".

De cualquier manera, el siglo XXI fue testigo de la expansión del rol del Estado en la economía que se produjo por temas políticos, filosóficos, económicos y sociales. Las razones de esta expansión exceden el propósito del presente artículo pero es innegable la existencia de la misma tal como el propio caso de nuestro país lo ilustra a través del aumento de la recaudación tributaria:

grafica nueva consultor

Asimismo, la antedicha tendencia alcista se puede visualizar en el promedio de los países OCDE de acuerdo al siguiente gráfico:

grafica consultor

El aumento de la presión fiscal como medio para financiar el creciente gasto público es una realidad que se puede observar en todo el mundo hace 100 años. Por lo tanto esta tendencia existe independientemente de las naciones, afinidades, creencias y partidos políticos gobernantes.

Un mundo globalizado en donde los países compiten fiscalmente, con volatilidad de los mercados (y de las correspondientes recaudaciones) sumado a un aumento constante del gasto público parece ser un escenario complicado de sostener. En ese sentido también se expresa el profesor Norteamericano Reuven Avi-Yonah en su artículo: "Globalization, Tax Competition, and the Fiscal Crisis of the Welfare State".

En virtud de lo anterior, a través de estas líneas se pretende promover el debate sobre el rol del Estado debido a que la tendencia mundial antedicha parece ser insostenible en el largo plazo. En ese sentido, debe existir una discusión a todos los niveles y si fuera necesario realizar las reformas legales y constitucionales que correspondan. Por si acaso , destacamos que la presente opinión no tiene por objetivo ni apoyar ni criticar las recientes modificaciones tributarias sino promover el debate sobre un asunto que subyace la valoración de los recientes anuncios de cambios tributarios y del manejo de las finanzas publicas.

Como apasionados del fútbol, lo podemos expresar en dichos términos; debemos parar la pelota al piso...


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Acerca del autor

Carlos Loaiza

Carlos Loaiza

Carlos Loaiza Keel es abogado, Master en Tributación y Derecho Empresarial, y director del Postgrado en Tributación Internacional de la Universidad de Montevideo