Rousseff ataca a Temer y busca evitar juicio político voto a voto

La presidenta deberá acelerar las negociaciones para lograr incrementar su apoyo en Diputados
Para Dilma Rousseff ya no hay vuelta atrás. Pese a los esfuerzos de la presidenta de Brasil por evitar que el proceso político en su contra llegue al Congreso para ser votado, la Comisión Parlamentaria decidió el lunes que existen las razones suficientes para realizarlo.

Ahora Rousseff debe optar por una estrategia acertada que le permita, voto a voto, arrojar una luz de esperanza a su mandato.

Sin embargo, Michel Temer, vicepresidente de Brasil y eventual sucesor de Rousseff, busca confirmar la mayoría necesaria de la coalición opositora para apartar a la mandataria, ya que aún no tiene asegurados los 342 votos que necesita para que se haga efectiva la acusación y esta pase al Senado.

Más allá de que la derrota en la Comisión Parlamentaria –que arrojó un resultado de 38 a 27 votos a favor del impeachment– dejó sentadas las bases para su alejamiento del poder –al menos por los seis meses que dure el juicio político–, allegados a Rousseff declararon que "el gobierno esta tranquilo" en cuanto a la votación de la Cámara de Diputados, ya que "hay confianza de que se va a vencer". El gobierno confía que la cancelación del juicio político será respaldada por "cerca de 200 diputados", más de los 172 necesarios (un tercio más uno de la cámara compuesta por 513). A su vez, la presidenta declaró también que "la verdad va a prevalecer. El golpe no va a pasar. El impeachment será bloqueado".

Según se confirmó ayer, la Cámara de Diputados realizará tres sesiones extraordinarias entre el viernes 15 y el domingo 17, en las que decidirá si hace efectiva la acusación. Los diputados deberán aprobarla por dos tercios del total para que pase a la Cámara de Senadores.

Actualmente, el impeachment contaría con 218 votos a favor, 111 en contra y 121 de indecisos, según establece Folha de S. Paulo en su portal. En caso de que las dos cámaras voten a favor del impeachment, Rousseff sería apartada de su cargo hasta que el Senado, que actúa como el juez del caso, dé su fallo definitivo, en un plazo máximo de 180 días. Y Temer la reemplazaría, esperando completar su mandato si Rousseff es destituida definitivamente, hasta 2018. Cabe destacar que, de presentarse como candidato en elecciones normales, Temer obtendría entre 1% y 2 % de los votos, según estableció hace algunas semanas una encuesta de Datafolha.

Tensiones permanentes

Las tensiones entre Dilma Rousseff y Michel Temer, compañeros de formula en las elecciones de 2014, se han ido incrementando a medida que los pasos del juicio político se han sucedido, además de sufrir un punto de quiebre tras la separación del Partido por el Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) del gobierno ocurrida semanas atrás.

Durante la jornada de debate de la Comisión Parlamentaria, un audio de Temer, líder del PMDB, agitó aún más las aguas, dado que en la grabación se lo escuchaba recitando un discurso como si la destitución de Rousseff ya hubiese sido consumada. Las acusaciones de traición y de sabotaje no hicieron más que enfrentar más a un Congreso sumamente fragmentado.

Sin embargo, las repercusiones de esta filtración, que hizo pública Folha de S. Pablo, continuaron generando entredichos, esta vez, procedentes de la propia mandataria de Brasil. Rousseff calificó ayer de "traidor" al vicepresidente y lo acusó de apoyar su destitución de manera de quedarse con un puesto al que de otra forma no podría acceder. Sin mencionar su nombre, Rousseff denunció que la filtración había sido una estrategia premeditada y no un accidente, algo que Temer había aclarado, y que él era "el jefe de la conspiración".

En un acto en el palacio de Planalto, Rousseff denunció que el audio reveló una traición hacia su investidura y "hacia la democracia, de ese jefe conspirador que tampoco tiene compromisos con el pueblo". "Vivimos tiempos extraños y preocupantes. Tiempos de golpe de Estado, de farsa y de traición", expresó. Además, también atacó al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, impulsor del proceso de destitución en su contra. "Ayer quedó claro que existen dos jefes del golpe, que actúan en conjunto y de forma premeditada", declaró la presidenta, en alusión a Cunha y Temer.

Lula en el limbo

Lula da Silva continúa en una suerte de limbo judicial. El líder popular aún espera que la corte suprema de Brasil valide su nombramiento como jefe de gabinete de Rousseff, decisión que debería ser emitida por el tribunal el 20 de abril. De todas maneras, esto no le ha impedido ser un importante negociador de cara a los próximos días. "Estos golpistas deberían acordarse que perdí varias elecciones desde 1989 y nunca me quejé. (...) Bastó con que ganáramos de 2002 a 2014 para que la élite brasileña muestre su verdadera cara", declaró en un evento en contra del impeachment realizado el pasado lunes.

Unasur preocupada por seguridad jurídica

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) reaccionó ante el avance en el proceso de impeachment de Dilma Rousseff y lo calificó de preocupante para "la seguridad jurídica" del país y la región. "Sin existir hasta el momento una prueba que la incrimine de manera personal y directa en la comisión de un delito, esta decisión se convierte en un motivo de seria preocupación para la seguridad jurídica de Brasil y de la región", estableció el organismo regional en un comunicado divulgado ayer.

"La presidenta solo puede ser procesada y destituida –revocando el mandato popular que la eligió– por faltas criminales en las cuales se compruebe su participación dolosa y activa", añadió el comunicado de la Unasur, cuya secretaría general está en Quito.

El organismo señaló además que "aceptar que un mandatario puede ser separado de su cargo por supuestas fallas en actos de carácter administrativo llevaría a la peligrosa criminalización del ejercicio del gobierno por razones de índole simplemente políticas".

La crisis política del país y la confirmación de que el juicio político comenzará a ser votado en la Cámara de Diputados ha movilizado aún más a la sociedad brasileña, que planifica movilizaciones a favor y en contra del impeachment para el próximo fin de semana.

La mayor de esas manifestaciones se llevará a acabo en la ciudad de San Pablo, algo que ha sido recurrente en los momentos en los que los brasileños han salido a la calle a protestar.
Brasilia, ciudad en la que se encuentra el Congreso brasileño y donde se hará la votación en cuestión, también prevé fuertes manifestaciones.

La policía federal ya ha comenzado a desarrollar un operativo de seguridad para garantizar que los bloques a favor y en contra del gobierno se crucen y se produzcan incidentes. Para ello ya ha establecido un perímetro vallado alrededor del edificio gubernamental.

En los últimos meses, las manifestaciones sociales han convocado millones de personas y se han sucedido con regularidad.

El ejemplo más importante sucedió hace poco menos de un mes, cuando un millón y medio de brasileños se lanzó a las calles de más de 400 ciudades para protestar a favor de la destitución de Dilma Rousseff.

Fuente: Agencias

Populares de la sección