¿Se debería dejar a los hijos usar el horno y los cuchillos?

El mero hecho de pensar que los niños pueden cortarse un dedo intentando cocinar disuade a los padres de compartir esta actividad; sin embargo, hay que dejarlos

Aviva Goldfarb / The Washington Post

¿Dejarían a su hijo de dos años usar un cuchillo de chef? Para muchos les puede parecer no solo peligroso, sino una locura. Así como sucede en el momento de quitarle las rueditas a la bicicleta, ver a un niño cortar su primera zanahoria puede ser aterrador. Pero si queremos que nuestros niños amen la cocina y cocinen con confianza, tenemos que poner nuestros miedos a un lado y dejarlos hacer más.

Para esto, debemos buscar maneras de que cultiven una mayor confianza en la cocina, en lugar de (sin quererlo), ahuyentarlos.

Estas son siete maneras en las que se pueden controlar los miedos paternales e inspirar a los niños a cocinar.

Dejar que los niños cocinen comida real (no solo galletitas)

Muchos tenemos buenos recuerdos de hornear con nuestros padres y queremos transmitir lo mismo a nuestros hijos. Pero para liberar al pequeño chef interno, hay que animar a los niños a hacer otro tipo de comidas que disfruten comer, como papas fritas al horno, huevos revueltos, panqueques o milanesas. Idealmente, queremos que los niños aprendan que es fácil hacer casi cualquier comida que les gusta comer.

Dejar que los niños estén a cargo

A menudo los padres toman el control en la cocina y permanecen en ese lugar demasiado tiempo. En cambio, hay que dejar que el niño dirija la actividad, dejándolo tomar decisiones. Por ejemplo, cómo aderezar (les encanta oler especias), y con qué servir un plato. Hay que dejar que hagan el trabajo: leer o pensar la receta primero. Si se actúa como el sous chef, es más probable que el niño se sienta más seguro de poder cocinar independientemente.

¿Hornos y cuchillos?

Sí, primero hay que enseñarles a los niños cómo utilizar las herramientas con seguridad, pero también tenemos que salir de nuestra zona de confort, y confiar que cocinarán con seguridad y responsablemente, para que no se aburran solo mezclando. Esto los ayudará a sentirse realizados una vez que consigan lograr algo de principio a fin. Pero antes de ceder el cuchillo, siempre se puede empezar cortando una banana con un cuchillo de untar.

Dejar que hagan un desastre

No hay que quitarle el disfrute a la cocina por quejarse cada vez que el niño tire harina en el piso o vuelque leche en la mesada. Los niños también necesitan aprender a limpiar la cocina después de cocinar. Pero primero hay que dejarlos adquirir el ritmo sin preocuparse por el enchastre.

Tomar un respiro

Si nos estresamos cada vez que nuestros hijos nos piden para cocinar juntos, y sabemos que tenemos que tener una cena pronta en 15 minutos, sin quererlo estamos enviando señales de que cocinar es algo molesto o no queremos su ayuda. Si nos encontramos reaccionando mal o corrigiéndolos constantemente cuando están en la cocina, se debe reconsiderar realizar esta actividad en un día más tranquilo o los fines de semana. Por supuesto, una vez que el niño adquiera habilidades, podrá de hecho ayudar en un día complicado.

No hablar

Si hacen preguntas por supuesto hay que responderlas, pero es importante mantenerse en silencio lo más posible y dejar que resuelvan los problemas ellos mismos. Cuando sí se habla, se debe tratar que las direcciones y las respuestas que demos sean alentadoras y positivas, para que la cocina no se transforme en una zona de guerra de críticas.

Salir de la habitación

Al principio es aterrador pensar en dejar a un niño cocinar solo. Mientras más dejemos a los niños tomar riesgos, tomar el control y abrazar sus nuevas habilidades culinarias, es más probable que su chef interior salga a jugar.

Con algunas modificaciones en nuestro comportamiento y calmando nuestros nervios padres, abuelos y familiares podrán lograr que los niños se entusiasmen con la cocina. Incluso aunque no se convierta en un MasterChef Junior, podrá hacerse una comida cuando tenga hambre.

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