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De ser un país ignorado por la comunidad internacional, Paraguay pasó a consolidarse como un imán para el capital privado en América Latina. Con apenas 6,1 millones de habitantes, este pequeño país sudamericano atrae hoy la atención de inversionistas, especialmente de la región, que buscan refugio en sus bajos impuestos y estabilidad.

Mientras la infraestructura de Paraguay aún intenta modernizarse, un aumento del 60% en las solicitudes de residencia durante 2025 impulsa el consumo interno. A este dinamismo se suma el apetito de Wall Street por los bonos paraguayos, en un contexto en el que el presidente conservador, Santiago Peña, alinea su gestión con la administración de Donald Trump.

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El presidente de Paraguay, Santiago Peña.

Apalancado en la solidez de sus exportaciones agrícolas, la expansión de la generación eléctrica y un marco macroeconómico estable, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó que Paraguay crecerá un 4,2 % en 2026. El crecimiento de la economía paraguaya, que ronda los 47.000 millones de dólares, y las reformas económicas de los últimos años ayudaron al país a obtener el grado de inversión de Moody’s Ratings en 2024 y de S&P Global el año pasado.

"Obtuvimos estas calificaciones en menos de dos años, lo que constituye un hito histórico para Paraguay", dijo el presidente del Banco Central de Paraguay, Carlos Carvallo Spalding, a El Observador USA en el marco de la Asamblea de Primavera del FMI y el Banco Mundial. "Refleja el reconocimiento de la solidez de los fundamentos macroeconómicos y la consistencia de las políticas públicas. Es el resultado de un proceso sostenido de disciplina en la conducción económica y de fortalecimiento institucional", dijo Carvallo Spalding.

Para el presidente del Banco Central, el nuevo grado de inversión se logró gracias a la baja inflación, estabilidad financiera y previsibilidad en la toma de decisiones de políticas públicas.

La relación de Paraguay con Washington

Con 47 años, el economista Santiago Peña asumió la presidencia en 2023 bajo la bandera del Partido Colorado. Desde el inicio de su gestión, realizó más de 50 viajes internacionales con el objetivo de mostrar que Paraguay esta abierto a los negocios.

Peña sostiene que su gobierno trabaja por "el renacimiento de un gigante", evocando los tiempos a mediados del siglo XIX en los que Paraguay lideraba el desarrollo tecnológico regional con su propia siderúrgica y línea de ferrocarriles, una época dorada que duró hasta la Guerra de la Triple Alianza, que dejó el país en ruinas.

Santiago Peña junto a Donald Trump.

En el siglo pasado, el país fue gobernado por una dictadura durante 35 años, una de las más largas de la región y su caída, en 1989, dio paso a una transición democrática turbulenta.

Sin embargo, la adopción de políticas fiscales y monetarias sólidas tras la crisis de 2003 parece estar dando frutos. La inflación es de un dígito y el crecimiento promedio ronda el 4% anual en las últimas dos décadas.

En el plano geopolítico, la sintonía del gobierno de Peña con la administración Trump es cada vez más estrecha. Peña respaldó abiertamente los esfuerzos de Washington por reforzar su influencia en la región y fue uno de los 12 mandatarios que integraron el "Escudo de las Américas", una iniciativa impulsada por EEUU para conformar una "coalición militar" contra los cárteles de la droga en América Latina.

"Paraguay ha sido un muy buen amigo nuestro", dijo el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, al destacar el historial de votaciones del país en la ONU y su firme respaldo a Taiwán. "No están bailando al ritmo de China", añadió.

Paraguay reconoció diplomáticamente a Taiwán en 1957 y mantuvo esa postura desde entonces. Esta posición excepcional lo convierte en el único país sudamericano sin relaciones oficiales con Pekín, lo que le impide recibir inversiones directas de China o exportarle sus principales productos agropecuarios.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña,, y su homólogo de Taiwán, Lai Ching-te, en Taipéi, Taiwán.

Quiénes invierten en Paraguay

Pese al estrecho vínculo político, el capital privado estadounidense todavía no desembarca en Paraguay a gran escala y Asunción todavía no tiene vuelos directos con Estados Unidos.

En su lugar, es Brasil el que lidera la inversión extranjera directa en el país, elevando su cuota a casi el 15% hacia fines de 2024, frente a menos del 12% registrado cuatro años antes, según datos del Banco Central del Paraguay. Este dinamismo se apoya en gran medida en el régimen de maquilas, cuyos incentivos fiscales se convirtieron en un imán para los empresarios de la región. Las inversiones están siendo canalizadas hacia fábricas y bienes raíces.

La llegada de capitales va acompañada de un notable flujo migratorio. Las autoridades paraguayas recibieron cerca de 50.000 solicitudes de residencia en 2025. Aunque los ciudadanos brasileños representaron aproximadamente la mitad de los trámites, la nómina incluye a un importante número de argentinos, alemanes, bolivianos y españoles que, al radicarse en el país, están inyectando vitalidad al consumo interno.

Ciudad del Este, Paraguay.

Los desafíos que todavía enfrenta

Pese al auge financiero, el modelo paraguayo convive con severos contrapesos. El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International ubica al país como el segundo peor calificado de la región, superado únicamente por Venezuela.

En el plano interno, el histórico dominio del Partido Colorado, que solo perdió una elección presidencial desde el fin de la dictadura de Alfredo Stroessner, continúa marcando la pauta institucional. La destitución de una senadora de la oposición en 2024 y la sanción de una ley para fiscalizar a las ONG encendieron alarmas sobre la salud del sistema democrático.

Pese a estos cuestionamientos, el panorama para el oficialismo se oxigenó en el plano internacional tras la decisión de Estados Unidos de remover de su lista negra de sanciones financieras al expresidente Horacio Cartes, predecesor de Peña y hombre clave en la estructura de poder.

Además de las dificultades políticas, según datos oficiales, más del 60% de los trabajadores paraguayos se desempeñan en el sector informal. Aunque la pobreza experimentó una notable caída desde comienzos de siglo, cerca de una quinta parte de la población se mantiene aún por debajo de la línea de pobreza.

El desarrollo de la infraestructura sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del país. El esquema de bajos impuestos, clave para la atracción de inversiones, limita la capacidad de recaudación del Estado, acotando el presupuesto destinado a educación, salud y obras públicas. Esta deficiencia es visible en la propia capital, donde calles, veredas y sistemas de drenaje muestran un marcado deterioro, incluso en los barrios más acomodados.

Por otro lado, pese al buen desempeño económico, Fitch Ratings, la única de las grandes agencias que mantiene a Paraguay en grado especulativo (BB+ con perspectiva positiva), no muestra prisa en otorgarle el grado de inversión.

La calificadora condicionó la mejora de la nota al avance de grandes megaproyectos, como la planta de celulosa Paracel, valorada en varios miles de millones de dólares. Por otra parte, Paraguay ya dio respuesta a una de las principales inquietudes de Fitch con la aprobación de una reforma al sistema de pensiones del sector público, orientada a fortalecer las finanzas estatales y sostener el crecimiento.

Lo que viene

El atractivo de Paraguay comienza a resonar con fuerza más allá de América Latina. Según contó el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández, en una reciente gira con inversores internacionales, los analistas mostraron un nivel de familiaridad tal con el país que le pidieron saltearse la presentación introductoria e ir directo a las preguntas.

Tras haber captado unos 500 millones de dólares en 2024 con su primer bono global en guaraníes, Asunción dio un golpe sobre la mesa al emitir un récord de 1.000 millones de dólares en deuda denominada en moneda local. El hito contrasta radicalmente con lo sucedido hace una década, cuando la primera colocación por ese monto tuvo que realizarse en dólares.

En el mercado secundario, el respaldo de Wall Street se refleja en las cifras: los bonos en dólares de Paraguay generaron un rendimiento cercano al 12% en los últimos doce meses, frente al 14,2 % promediado por el conjunto de la deuda soberana latinoamericana, según datos de Bloomberg.

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