La posibilidad de que los demócratas arrasen en las legislativas de Estados Unidos dejó de ser una hipótesis y pasó a ser el escenario central de los inversores. Según un informe de XP Securities, la plataforma de predicciones Kalshi asigna ya un 75% de probabilidad de que los republicanos pierdan el control del Senado en las midterms. El resultado más probable sería una Cámara alta con 53 bancas demócratas y 46 republicanas. En la Cámara de Representantes, la chance de un triunfo opositor supera el 93%, por lo que, su suerte “parece sellada”.
El cambio de expectativas es drástico. A comienzos de este año, las probabilidades demócratas en el Senado rondaban el 30%. La firma habla de “uno de los giros más impresionantes de la historia política” y se pregunta, con tono coloquial: “¿Qué demonios pasó? Bueno, pasó el Estrecho de Ormuz”.
Inflación empañó todo
Para XP, dos factores explican el viraje del electorado. El primero es el costo de vida, es decir, “los altos precios de la nafta, la electricidad y los alimentos”, que a su vez responden en gran medida a los valores récord del diésel y los fertilizantes, consecuencia de las guerras de Rusia e Irán. El segundo es el rechazo a las tácticas “excesivas” de la agencia de control migratorio, un tema especialmente sensible en Texas.
El informe subraya una paradoja: la economía estadounidense crece de manera sostenida a un ritmo cercano al 3% anualizado, pero eso ha traído “poco o ningún beneficio político” para el gobierno de Donald Trump o para el Partido Republicano.
Si los demócratas controlan ambas cámaras, advierte la firma, la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo será “aún más conflictiva”. XP anticipa que un Congreso de mayoría demócrata impulsaría iniciativas que los mercados financieros no recibirían bien. La lista incluye:
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Artículos de juicio político contra Trump.
- Una ley contra la guerra que limite la capacidad de la Casa Blanca de iniciar operaciones militares sin aval del Congreso.
- Mayores impuestos corporativos y a las ganancias de capital.
Impuesto a riqueza e inteligencia artificial, en la mira
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Un impuesto nacional a la riqueza y la reapertura del debate sobre gravar las ganancias de capital no realizadas.
- Más regulación sobre los mercados financieros, las criptomonedas, el sector salud y la banca, incluidos controles a las tasas de interés de las tarjetas de crédito.
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Un nuevo impulso a la idea de “Medicare para todos”.
Y, a juicio de los analistas, la más relevante de todas: avanzar con una “regulación agresiva de la industria de la inteligencia artificial”, una decisión que afectaría “materialmente la competitividad” del sector estadounidense frente a China.
Nada de esto, sin embargo, prosperaría. XP espera que la Casa Blanca vete “todas y cada una” de estas medidas, con la excepción del proceso de juicio político. De modo que, concluye, “‘nada’ pasará probablemente de aquí a 2028”, aunque los mercados tendrían un anticipo de lo que podría venir si los demócratas recuperaran la presidencia, en el supuesto de que gane un candidato “de extrema izquierda”.
Mercados y las midterms
En el plano financiero, el informe prevé que los rendimientos de los bonos del Tesoro caigan aún más ante un barrido demócrata. Los motivos son dos: mayores impuestos podrían implicar menores déficits a futuro, y una mayor regulación de la IA frenaría la inversión del sector y, con ella, la emisión de deuda y acciones de las grandes tecnológicas. En cambio, la firma no espera “mucha reacción” del índice dólar (DXY).
En general, XP considera que los mercados “difícilmente reaccionarán de forma agresiva” a los comicios, salvo una gran sorpresa, como que los demócratas se queden con la banca de Florida en el Senado o que los republicanos conserven la mayoría. “Los precios de los activos parecen en línea con un barrido demócrata”, sostiene.
La firma también recuerda un dato histórico: el S&P 500 estuvo más alto doce meses después de cada una de las últimas diez elecciones de medio término, desde 1982. Por eso mantiene su objetivo de 8.100 puntos para fines de 2026.
Ese pronóstico se apoya en una condición, que XP describe como su “visión de alta convicción”: que el Estrecho de Ormuz se reabra poco después de la elección, probablemente tras un nuevo entendimiento entre Washington y Teherán. Si ocurre, anticipa que una curva de futuros del petróleo “fuertemente en backwardation” pasará a marcar el rumbo del mercado, algo “muy positivo” para los activos de riesgo y de renta fija.