Las contiendas claves para el Senado
El próximo 3 de noviembre estarán en juego 35 bancas, es decir, un tercio del Senado. Actualmente, el Partido Republicano tiene una mayoría de 53 a 47 en la cámara alta.
Ante este escenario, los demócratas necesitan ganar al menos cuatro escaños que ahora están en manos de los republicanos para hacerse con el control de la cámara, dado que un eventual empate a 50 bancas se resolvería a favor del oficialismo con el voto de desempate del vicepresidente JD Vance.
Aunque a principios de año se consideraba un escenario improbable, la caída en la popularidad del presidente Donald Trump, impulsada por el descontento con la guerra con Irán y el aumento del costo de vida, volvió altamente competitivas varias contiendas, incluso en estados donde el presidente ganó con facilidad en 2024.
En la práctica, la batalla por el Senado se libra en un territorio muy reducido. El Cook Political Report actualmente considera que son siete los escaños competitivos: Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Ohio y Texas.
Mientras tanto, se considera que Nuevo Hampshire y Minnesota se inclinan hacia los demócratas, mientras que Carolina del Sur se inclina hacia los republicanos.
Texas se convirtió en una de las contiendas que genera mayor expectativa a nivel nacional. Después de 30 años, los demócratas podrían ganar un escaño en el Senado en ese estado. James Talarico, de 36 años, emergió como la gran apuesta del partido. Su perfil sale de lo tradicional. Además de legislador estatal, es pastor y aspirante a ministro presbiteriano, y su agenda se centra en imponer mayores impuestos a los multimillonarios.
En estas elecciones, Talarico se enfrenta al fiscal general Ken Paxton, un referente de la línea dura del movimiento MAGA alineado con Trump. Pese a la tradición conservadora de Texas, la candidatura de Paxton se vio afectada por recurrentes cuestionamientos éticos y judiciales. Las encuestas proyectan una disputa sumamente pareja, que oscila entre un empate técnico y una ventaja de hasta seis puntos en favor de Talarico.
Un escenario similar se observa en Michigan, donde el Partido Demócrata busca retener un escaño que los republicanos no logran conquistar desde 1994. Allí, el excongresista republicano Mike Rogers se enfrenta al progresista demócrata Abdul El-Sayed.
La victoria de El-Sayed en las primarias representó un golpe para el establishment del partido. Respaldado por referentes de la izquierda como Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders, el candidato aventaja por un estrecho margen a Rogers en las encuestas. En caso de ganar, El-Sayed se convertiría en el primer senador musulmán de la historia de Estados Unidos.
En Ohio, el demócrata Sherrod Brown busca regresar al Senado después de perder su escaño en 2024. Se enfrenta a Jon Husted, quien fue designado para el Senado en sustitución de Vance. Esta contienda se convirtió en una de las más caras del país. Según AdImpact, los grupos republicanos gastarán 246 millones de dólares en anuncios, mientras que los demócratas gastarán 177 millones.
La disputa por la Cámara de Representantes
En la Cámara de Representantes, el Partido Republicano sostiene una ajustada mayoría de 218 a 214 escaños. No obstante, la historia está en su contra: desde la Segunda Guerra Mundial, el partido al frente de la Casa Blanca perdió la mayoría en la cámara baja en las elecciones de mitad de mandato.
Para recuperar el control del recinto, los demócratas necesitan arrebatar apenas cuatro escaños. Más de 46 contiendas se clasifican como competitivas, con un núcleo central de 21 carreras verdaderamente reñidas. Del resto de los distritos disputados, 12 muestran una inclinación favorable hacia los demócratas y 13 hacia los republicanos, mientras que las 389 bancas restantes se consideran aseguradas.
Más allá de las tendencias históricas desfavorables para el oficialismo, el Partido Demócrata enfrentó un obstáculo crucial en su aspiración de controlar la Cámara de Representantes: la intensa batalla por la reconfiguración de distritos. Los republicanos de Texas tomaron la delantera al impulsar un agresivo gerrymandering, desencadenando una respuesta en cadena por parte de administraciones demócratas. En total, nueve estados modificaron sus fronteras electorales; no obstante, las proyecciones indican que el saldo final terminó favoreciendo al bloque conservador.
En el caso texano, la dirigencia republicana buscaba desafiar los precedentes históricos. Si bien la meta inicial apuntaba a conquistar cinco escaños adicionales, el tramo final hacia las urnas transformó tres de esos distritos, todos en el sur del estado, en contiendas abiertas altamente reñidas.
El presidente del Caucus Demócrata de la Cámara de Representantes de Texas, Gene Wu, en una reunión de la Cámara en el Capitolio estatal para debatir un nuevo plan para rediseñar los mapas electorales del estado.
AFP
Los congresistas demócratas Vicente González y Henry Cuéllar compiten ahora en jurisdicciones que Trump había conquistado por 10 puntos de ventaja en 2024. El tercer distrito, que fue rediseñado a partir de un escaño seguro para los demócratas en uno que Trump también había ganado por 10 puntos, es una contienda abierta entre el republicano Carlos De La Cruz y el demócrata Johnny García.
En todas las contiendas clave, los candidatos demócratas centraron sus campañas en el costo de vida, en un contexto donde la guerra contra Irán disparó los precios del combustible en EEUU. De acuerdo con las encuestas, la economía se consolidó como la principal preocupación del electorado.
En paralelo, los índices de aprobación de Trump registran una caída notable. Según una encuesta de Reuters/Ipsos, solo el 32% de los ciudadanos respalda su gestión.
Este escenario tuvo un fuerte impacto en Iowa, donde la congresista republicana Mariannette Miller-Meeks se enfrenta a la exlegisladora estatal Christina Bohannan. La candidata demócrata, quien ya compitió sin éxito contra Miller-Meeks en 2022 y 2024, encuentra hoy un panorama más propicio. La marcada impopularidad presidencial, sumada al efecto de los aranceles y la escalada en Medio Oriente, encareció insumos clave para la economía local como el diésel y los fertilizantes, fortaleciendo el reclamo opositor sobre la asequibilidad en este ciclo electoral.
Otro de los ejes centrales de estas midterms es la cuestión migratoria. Las duras políticas de la administración Trump, marcadas por las polémicas redadas de ICE, generaron un amplio rechazo en diversos sectores del electorado. Este malestar tuvo un impacto directo en Florida, un estado con una significativa proporción de población latina.
Allí, la congresista republicana María Elvira Salazar, quien representa a un distrito donde Trump se impuso por casi 15 puntos en 2024, buscó tomar distancia de la Casa Blanca. "Señor presidente, algunas de sus medidas en materia de inmigración han ido demasiado lejos", afirmó la legisladora en un reciente anuncio publicitario.
Si bien Salazar se mantiene como la favorita para retener su banca, sus declaraciones evidencian el esfuerzo de la dirigencia conservadora por contener al electorado hispano que respaldó a Trump en 2024, pero que mostró un creciente desencanto durante los primeros dos años de su mandato.
Las gobernaciones en disputa
En estas midterms se renuevan además 36 gobernaciones, de las que 18 están en manos de demócratas y 18 de republicanos. La tendencia histórica de las elecciones de mitad de mandato suele pasarle factura al partido en la Casa Blanca, lo que pone a prueba la hegemonía actual de los conservadores, quienes hoy lideran 27 de los 50 estados frente a los 23 en manos de la oposición demócrata.
En muchos estados, los votantes también elegirán a legisladores estatales y funcionarios locales, incluidos concejales, juntas escolares y fiscales.
Según The Cook Political Report, la carrera por las gobernaciones tiene12 contiendas altamente competitivas. Entre ellas, los comicios en Georgia, Nevada, Ohio y Wisconsin se perfilan como los más reñidos de la jornada. En tanto, las gobernaciones de Texas, Kansas y Florida muestran una inclinación favorable hacia el Partido Republicano, mientras que Alaska, Arizona, Iowa, Michigan y Oregon se inclinan hacia los demócratas.
En Ohio, el empresario y aliado de Trump, Vivek Ramaswamy, se mide en las urnas con la demócrata Amy Acton. La contienda se avizora sumamente competitiva, avivada en el tramo final por la controversia que generó un anuncio publicitario de la campaña republicana, en el que la propia madre de Acton, de la que está distanciada desde niña, la tildaba de "mentirosa".
En Texas, Greg Abbott busca un cuarto mandato consecutivo como gobernador, pero enfrenta una contienda competitiva frente a la demócrata Gina Hinojosa.
Un estado que los demócratas buscan defender es Wisconsin. Allí, el demócrata moderado David Crowley se enfrenta al congresista republicano Tom Tiffany, respaldado por Trump, y busca convertirse en el primer gobernador negro de la historia del estado.
En la contienda por la gobernación de Florida, el candidato republicano Byron Donalds se enfrenta al demócrata David Jolly en una disputa sorprendentemente reñida. Aunque Florida pasó de ser un histórico swing state a consolidarse como un bastión conservador, con el Partido Republicano al frente del ejecutivo estatal desde 1994, los demócratas creen que tienen más oportunidades en estas elecciones.