Cómo se podría bloquear Uber y hasta dónde afecta la reputación de Uruguay

Si bien es posible negar el acceso a sitios en internet, técnicos aseguran que hay maneras de vulnerar esa restricción
Los conductores de Uber comenzaron a circular por las calles de Montevideo el 19 de noviembre de 2015. Llegaron con ello las protestas de los taxistas y el desacuerdo de las autoridades. La Intendencia de Montevideo afirmó que el servicio era ilegal y comenzó a multar; el gobierno convocó a una comisión –que aún no se ha expedido–para definir qué medidas tomar y el Congreso de Intendentes pidió a la compañía que suspenda sus actividades para dialogar. Pasaron casi tres meses. Uber sigue funcionando. Todavía nadie sabe bien qué hacer con la aplicación.

"No podemos dialogar y tenemos que tomar medidas", afirmó días atrás a El Observador el presidente del Congreso de Intendentes y jefe comunal de Cerro Largo, Sergio Botana. El Congreso se dispone a analizar el jueves próximo si pide a la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Ursec) el bloqueo.

Esa posibilidad está a estudio de Ursec desde diciembre, a pedido de la Gremial Única del Taxi, aunque, si bien no se descarta, tampoco se tomó aún una posición definitiva. "La cuestión es que haya una convicción de que es lo correcto", afirmó a El Observador el presidente de Ursec, Gabriel Lombide. "Una decisión nuestra es a nivel nacional y, si bien sabemos que en Montevideo hay una posición contraria a la presencia de Uber, no nos consta que en el interior sea también la misma situación para todos los departamentos", aclaró.

Bloquear una aplicación, si bien es una opción posible, no es tarea sencilla; por otra parte, según señalaron expertos consultados por El Observador, cualquier bloqueo puede burlarse, una acción que también requiere de cierto conocimiento técnico y no está abierto a todo el público.

Jugando al gato y ratón

Técnicos consultados explicaron que para bloquear un sitio o aplicación en internet es necesario bloquear la dirección IP (Internet Protocol), o las redes de direcciones IP que utiliza ese sitio. Cada dominio (DNS -Domain Name System) alojado en internet, por ejemplo www.elobservador.com.uy, está vinculado a un número –el IP– que es la dirección en números que entiende la red, pero que sería difícil de recordar para los usuarios. Así, es necesario pedir a los proveedores de internet (Internet Service Provider - ISP), que en Uruguay serían ANTEL, Claro y Telefónica, que no permitan acceder a esa web.

Si bien esa es la forma más rápida de hacerlo, deja huecos. Por eso para que sea 100% efectiva se necesita además que los ISP pongan firewalls con inspección de contenido, explicó la directora de Montevideo Ciudad Inteligente, Cristina Zubillaga.

Todo esto es posible desde el punto de vista técnico, dijo a El Observador el especialista en seguridad de Eset Latinoamérica, Pablo Ramos, aunque depende de la capacidad que tengan los ISP. "Normalmente no se hace porque internet es difícil de regular", afirmó.

En el mismo sentido, el director de Internet Society para América Latina y el Caribe, Sebastián Bellagamba, explicó que realizar un "bloqueo de contenido en internet es dificilísimo y su éxito no está garantizado". "Internet fue diseñada como una red recipiente; se puede bloquear parcialmente pero siempre va a haber un mecanismo alternativo. Entonces, ¿vas a hacer todo ese esfuerzo para qué?", se preguntó Bellagamba. De esa manera por más que el proveedor de internet no permita acceder, por ejemplo, a la aplicación de Uber, el usuario puede encontrar otras formas de utilizarla. Por ejemplo, con una red de acceso privada.

Así sucede en otros países que han intentado bloquear aplicaciones. "Hay gobiernos totalitarios que controlan el acceso a internet y permiten acceder o no a sitios web. En esos países las personas encuentran maneras de acceder y extraer información. Para este caso, sería más o menos lo mismo. Sería tomar el control de las comunicaciones", dijo Ramos de Eset, que "no va muy de la mano con la manera de pensar del Uruguay o con las políticas de Latinoamérica".

Un caso de bloqueo de este tipo se dio recientemente en Brasil con Whatsapp, que estuvo trancada en ese país por 48 horas. En ese caso, 1,5 millones de usuarios se cambiaron para otra aplicación. Si Uruguay comenzara a limitar el acceso a determinados sitios web o aplicaciones, estaría afectando la neutralidad de la red, que es la ausencia de cualquier tipo de prioridad o barrera de acceso, afirmó Ramos. La neutralidad de la red estuvo en debate en 2011, cuando el sector Vamos Uruguay, que dirige Pedro Bordaberry, presentó un proyecto de ley en ese sentido, con el objetivo de promover la igualdad en el acceso a internet. Así buscaba prohibir "toda forma de restricción arbitraria".

En tanto, el fundador de la empresa Netgate, Álvaro Lamé, indicó que si bien para él hacer un bloqueo no es un procedimiento complejo, la página bloqueada puede "ir moviendo la aplicación a distintas redes IP". De esa forma, el proveedor debería identificar esa nueva dirección y proceder también a bloquearla, en una especie de juego interminable. Además, dijo Lamé, no se deben bloquear direcciones IP "porque sí; debe ser un caso muy justificado".

Otro de los puntos a cargar en la balanza es la reacción que puedan tener los proveedores de direcciones IP, que para el caso de Latinoamérica es Icann. "Bloquear no es un esfuerzo importante lo que hay que evaluar es si eso puede generar una acción legal internacional y quedar marcados como el país que bloqueó a Uber", sostuvo Lamé.

El presidente de Ursec aclaró que no es necesario contar con una resolución judicial para proceder al bloqueo, ya que "es una potestad regulatoria el ordenar a los operadores cómo deben proceder". De todos modos, si se llega a este extremo se pedirá un informe jurídico. Lombide comparó el funcionamiento de la aplicación con el de las redes de pederastia, y afirmó que al igual que sucede en esos casos, Uber es una "red que sirve de soporte para que se cometan infracciones", al facilitar el trabajo en negro, y la infracción de normativas departamentales.

En tanto, el presidente del Centro de Derecho Informático de la Universidad de la República, Marcelo Bauzá, afirmó lo contrario: "Para bajar una aplicación de todos los lugares físicos como virtuales tendría que haber una resolución judicial que indique que esa empresa no puede funcionar. Los que pueden mandar esas cosas son los jueces".

La economía digital

Para los técnicos consultados, más allá del bloqueo a la aplicación de Uber, la discusión se enmarca en qué posición tomará Uruguay con respecto a la economía digital. "Estamos insertos en un mundo donde la economía digital tiene un desarrollo brutal y el gobierno está haciendo un esfuerzo enorme para que sus ciudadanos estén incluidos a través de la fibra óptica, con el Plan Ceibal y el gobierno electrónico, entre otras iniciativas. Parece un poco contradictorio hacer todo eso y después decidir bloquear aplicaciones", sentenció Álvaro Lamé, fundador de la empresa Netgate.

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