Desastres que pueden preverse mejor

Los desastres naturales y la falta de preparación del país

El terrible tornado que asoló Dolores y las inundaciones que golpean a miles de personas, a sus viviendas y cosechas, finalmente sacaron a flote una de las medidas lógicas ante desastres naturales que el país no está adecuadamente preparado para enfrentar. Es una flaqueza fundamental la ausencia de un fondo estatal reservado específicamente para estos casos, que se evalúa remediar. Otra, sobre la que nada se anuncia, es la insuficiencia tecnológica. Álvaro García, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), señaló a El Observador que el reflotado tema del fondo está planteado desde hace cuatro meses entre el gobierno y el Congreso de Intendentes pero que, desde entonces, nada se avanzó. Aseguró que el gobierno hará "el aporte que sea necesario" para reconstruir Dolores y otros aspectos de la emergencia climática. Pero aclaró que aún se ignora cuánto se necesitará y que los recursos requeridos saldrán de partidas asignadas a otros fines en el Presupuesto.

Esto significa que un presupuesto que ya anda a los tropezones, por menor actividad y recaudación fiscal que la proyectada por el gobierno con un exceso de optimismo, tendrá una quita considerable para solventar la asistencia a los damnificados. La consecuencia será mayor presión sobre un déficit fiscal que crece y complicará la reducción del gasto público prometida por el ministro de Economía, Danilo Astori. La creación de un fondo permanente e intocable, que facilite la tarea eficaz de ayuda que cumplen el Comité de Emergencia, todos los organismos de la estructura estatal y el sector privado cuando estallan problemas, es una prioridad que debe atenderse mediante un reordenamiento realista del gasto, área en la que el gobierno anuncia más de lo que hace. Lo han hecho hace años México, Argentina y Chile, entre otros países.

No es la única carencia del país en este campo. No estamos en condiciones de anticipar tornados por falta de tecnología. Expertos han señalado que esos destructivos fenómenos atmosféricos pueden predecirse con cierta antelación de hasta media hora, dando tiempo a que la gente busque refugios, mediante radares meteorológicos, como tienen otras naciones pero no existen en Uruguay. La carencia de estos y otros avances tecnológicos es un factor que reduce la eficacia de nuestro servicio meteorológico estatal en advertir con tiempo y precisión períodos de dificultades climáticas.

Estos problemas ocurren con mayor frecuencia e intensidad. Hasta ahora el país reacciona bien ante lo acaecido pero flaquea en preverlo. Se movilizan instituciones del Estado con todos los elementos de que disponen y la sociedad civil muestra siempre una loable solidaridad, con contribuciones en dinero y elementos de todo tipo para los damnificados. Pero como lo más seguro es estar preparado, todo funcionaría mejor si el sistema estatal existente para atender catástrofes dispusiera de un fondo reservado a ese fin y del equipamiento tecnológico que permita predecir con la mayor anticipación posible períodos de lluvias, vendavales y hasta tornados. Ese fondo evitaría tener que echar mano a las apuradas a partidas presupuestales en detrimento de las áreas a que estaban asignadas. Y disponer de los elementos necesarios para detectar a tiempo las crecientes perturbaciones climáticas permitiría no solo aliviar las angustias de mucha gente sino también salvar vidas.


Populares de la sección

Acerca del autor

El Observador

El Observador