Diferencias en la Iglesia sobre cómo tratar denuncias de abuso

En Montevideo investigarán de oficio todas las situaciones que se denuncien o se conozcan públicamente, pero el obispo de Melo dice que no puede avanzar si quien denunció en TV no lo hace de modo formal
La Arquidiócesis de Montevideo, que encabeza el cardenal Daniel Sturla, tiene una posición clara: investigará todos los casos de presuntos abusos sexuales de sacerdotes contra menores, ya sea que se conozcan a través de los medios de comunicación o por las denuncias que lleguen por la línea telefónica habilitada el miércoles. Eso en función del protocolo sobre ese tema, aprobado en 2013.

Sin embargo, en la Iglesia hay posiciones diferentes sobre cómo proceder ante estas situaciones, en función de la denuncia pública conocida el miércoles en el programa Santo y seña de canal 4 referida a abusos en la Diócesis de Melo.

En el informe fue presentado el testimonio de Luis Mario Acuña, un hombre que a los 8 años fue abusado sexualmente por un sacerdote italiano en Cerro Chato, cuando vivía en el entonces Instituto Nacional del Menor (Iname). Acuña denunció que en la misma época también fue abusado por un párroco de la zona.

Acuña hizo pública su denuncia en Facebook luego de enterarse de que la Intendencia de Treinta y Tres había declarado ciudadano ilustre de ese departamento al cura que lo había abusado.

Luego, Acuña fue a estudiar a Treinta y Tres, donde, según su testimonio, volvió a encontrarse con el sacerdote italiano que tenía su misión en ese departamento, y volvió a ser abusado. Posteriormente se enteró de que el cura y otro párroco de Cerro Chato también abusaron de su hermano menor.

"La Arquidiócesis de Montevideo va a actuar de oficio"

El director de Comunicación de la Arquidiócesis de Montevideo, el sacerdote Pablo Coimbra – mano derecha de Sturla– dijo que por la "gravedad" de la denuncia de Acuña, la Iglesia debe investigar "de oficio", según el protocolo de 2013. El tema está en la órbita del obispo de Melo, Heriberto Bodeant, con jurisdicción en Treinta y Tres.

"La Arquidiócesis de Montevideo va a actuar de oficio, ya sea por casos que se conozcan por los medios o por denuncias que lleguen a la línea telefónica. Si tuviéramos un caso así (en referencia al de Acuña) actuaríamos de ese modo", dijo Coimbra a El Observador.

Sin embargo, Bodeant afirmó que la situación "no es tan sencilla" y se deben tener en cuenta otros factores, por ejemplo, que dos de los tres clérigos que señala Acuña están en el exterior (uno en Italia y otro sacerdote uruguayo en Argentina) y que el último episodio que relató en su testimonio ocurrió cuando ya era mayor de edad, por lo que "no es abuso". "Yo tengo toda la disposición de investigar pero necesito que la persona que hace estas denuncias declare aquí y se presente", dijo Bodeant a El Observador.

Pero Coimbra insistió en que el protocolo "es claro" y se "debería iniciar" la investigación siguiendo los pasos que estipula el texto. "El protocolo no tiene dobleces y no dice nada sobre si el implicado está en un lugar o en otro", dijo.

Vea también: Iglesia Católica pide perdón por casos de abuso sexual

En su artículo 1º, el protocolo establece que el obispo debe investigar los casos donde "tenga noticia al menos verosímil".

"Debe entenderse por noticia verosímil: la denuncia formal, una declaración escrita, o un testimonio con fundamento, así como los indicios, que confrontados con otros fundamenten la presunción del hecho delictivo. En esa calidad podrían considerarse los rumores continuos y consistentes. En todo caso, el discernimiento final de lo que constituye una noticia le corresponde al obispo diocesano", sostiene el protocolo.

En la tarde del miércoles, poco antes de la emisión del programa Santo y seña, la Iglesia emitió un comunicado en el que pidió "perdón" a las personas que en Uruguay "han sufrido abusos por parte de algunos clérigos y religiosos".

El protocolo se usó dos veces


Hasta el momento, el protocolo fue utilizado en dos casos registrados en Montevideo. Uno de los casos se cerró con una sanción a un sacerdote, que no podrá ocupar otros cargos más que dar misa tras la denuncia de un hombre que aseguró que el religioso lo manoseó cuando tenía 15 años.
El segundo caso es el de un cura que mantuvo relaciones sexuales con una joven de 17 años de edad que varios años después se presentó para que reconociera a un niño del que finalmente no resultó ser el padre. Coimbra dijo que se trató de una relación consentida, pero que igualmente implicó una falta grave.

El sacerdote indicó que todos los casos conocidos hasta el momento "refieren a denuncias por situaciones de 10, 15, 20, 30 o hasta 50 años".

Coimbra explicó que en función del protocolo de actuación, en situaciones en las que el sacerdote implicado reconoce su proceder o las pruebas reunidas son contundentes, esos casos deben remitirse inmediatamente a la Justicia. Si eso no pasa, se inicia el proceso interno que puede derivar en una sanción y el pasaje a la órbita judicial, posibilidad que siempre está abierta para el denunciante (en caso de ser mayor) o sus padres o responsables legales si se trata de menores de edad.

A nivel judicial, estos casos presentan otro aspecto a considerar, que es la prescripción de los delitos, dado que una violación no puede juzgarse pasados 15 años y un delito de atentado violento al pudor prescribe a los 10 años.

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