Urbano Moraes: medio siglo dedicado a la música

El artista celebró su carrera y una actividad a la que considera una compañera de vida
Medio siglo dedicado a la música

La historia de su vida". Así resume Urbano Moraes su vínculo con la música, que este 2017 alcanza los 50 años. Una trayectoria que inició a los 17, tocando el bajo en The Knacks, un grupo de estilo beatle que fue el primero en hacer música eléctrica en el Teatro Solís. Continuó integrando El Kinto, uno de los grupos referentes del candombe beat en el que compartió escenarios con Eduardo Mateo, y luego desarrolló una carrera solista que lo llevó a varios rincones del mundo, a veces forzado –como su exilio en España durante los años de dictadura–, otros buscados.

Las celebraciones de este medio siglo de carrera comenzaron con un show en el Festival Medio y Medio, en el restaurante y club de jazz del mismo nombre de Punta Ballena. Y según afirmó Moraes, tendrán su punto culmine en un show con su banda habitual y la Orquesta Filarmónica, cumpliendo así un sueño de su infancia.

"Me ha acompañado siempre con un amor increíble", dijo en referencia a su actividad, en la que se inició desde niño, estudiando piano. Pero su carrera tuvo un giro cuando fue a comprar un instrumento propio para tocar con The Knacks, y al no llegar a la cifra necesaria salió del local de Palacio de la Música con un bajo Black Diamond, de fabricación nacional. Sin embargo, se enamoró de él desde un primer momento.

"Si me hubiese comprado el piano hoy estaba mucho mejor", se rió Moraes. "Me hubiera gustado dedicarme al piano", agregó. Al día de hoy es uno de sus pendientes.
Moraes actualmente mantiene diferentes proyectos, aunque considera como elemento fundamental que haya afinidad con sus compañeros –"hermanos de la música", los llama–, porque toma cada presentación como un momento que debe ser disfrutado. "Toco casi siempre con los mismos, porque vos podés tocar con mucha gente, pero no me anoto a tocar con cualquiera, porque no tomo la música como un trabajo que salís y tocas acá, allá, allá y allá, que para mí está bien y lo hace pila de gente.
Para mí los toques son todos conciertos, así sean en un boliche", afirmó.

Sin embargo, aclaró, la música no es un simple divertimento.

"Es algo que me acompaña en la vida, es una pasión y un amor. Capaz me vendría bien económicamente que lo tomara como un trabajo, pero lo tomo como una cosa personal, las composiciones son momentos de mi vida, cosas que me han pasado que de alguna forma se traslucen en música", dijo Moraes.
Elogiado por varios de sus colegas como cantante, bajista y compositor, Urbano Moraes no cree que deba ser más popular. "No tiene sentido que yo sea conocido. Para que seas conocido tenés que hacerte conocer y eso a mí nunca me interesó. Yo hace 15 años que no salgo más en televisión, me negué", afirmó. Aunque reconoció que para su concierto aniversario tendrá que enfrentarse a ese medio.

Al bajista tampoco le preocupa hacer discos. "No compongo para eso", dijo, y lo expuso como argumento para los largos períodos de tiempo que se sucedieron entre un lanzamiento y otro (su álbum más reciente, Vuela alto, es de 2010 y es su sexto trabajo solista). Si bien tiene algunos temas a medio terminar desde hace un par de años, no generan preocupación. Su proceso es más íntimo y repentino.

De hecho, previo al show de Medio y Medio decidió abandonar una de las canciones porque no se sentía cómodo interpretándola, y recordó cómo teloneando a Caetano Veloso en el Cine Plaza comenzó tocando una canción hecha para un momento difícil de la vida de su hijo, y mientras la ejecutaba se dio cuenta que hacerlo allí "no tenía sentido". El músico cree que "no alcanza con ensayar los temas y que salgan bien y prolijo, tiene que haber otra cosa, que tiene que ver con el por qué apareció esa música", afirmó. No le gusta interpretar los mismos temas varias veces, e incluso, si pudiera, no volvería a tocar sus obras dos veces, "pero la mediocridad es parte de la vida de uno", señaló.

Eso ya le pasaba desde chico, pero "con el tiempo te vas poniendo más firme", remarcó. Con The Knacks ya le sucedía, e incluso se transmitía a cuestiones como la vestimenta. "Yo fui el primer peludo de Montevideo, me hacía la ropa, los pantalones Oxford con flores, me buscaba las telas para las camisas, me mandaba a hacer las botas porque nadie vendía botas como las de los Beatles, y eso puede parecer medio frívolo, pero en toda esa película se sumaba a la hora de sacar los temas de ellos, que en eso era re serio", rememoró Moraes.

"Me da pena no haber estudiado", dijo, marcándolo como una gran deuda en su carrera. Aunque algunos pendientes, como su show con la Filarmónica, se están cumpliendo. "Nunca me da el tiempo para nada, tengo pila de cosas que quiero hacer y no puedo, pero nadie puede nunca hacer todo", reconoció el músico.
A pesar de todo esto, consideró que siempre le ha ido bien. "Económicamente nunca pasó nada, pero todo no se puede. Hago lo que me gusta, toco con los músicos que me gustan y tengo un gran respeto por la música. Me doy cuenta que lo poco que yo sé es gracias a la música, entonces es como tu vieja, le tenés respeto y amor".

No volver atrás

A Urbano Moraes le parece extraño que los músicos jóvenes apelen a la biblioteca del candombe beat y lo incorporen a su sonido. "Fue hecho en un momento que las cosas eran distintas, el país era distinto. Retomar eso me parece que no tiene sentido. Está bueno escucharlo, pero hoy en día los pibes están viviendo otras cosas", dijo el músico. Sí le parece interesante que se reediten y publiquen nuevos libros sobre figuras como Eduardo Mateo, "porque es parte de la historia y antes no se hacía, lo otro es perder el tiempo, estamos frenando la evolución, que haya algo nuevo, como en su momento El Kinto y Mateo lo eran. A Mateo no le gustaría que pase eso, que se retome y no se experimente".

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