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La Justicia Federal avanzó de manera contundente sobre uno de los esquemas de corrupción más graves detectados en el área de políticas públicas vinculadas a la discapacidad. El juez federal Sebastián Casanello dictó el procesamiento de 19 personas -funcionarios públicos, empresarios farmacéuticos y colaboradores- por integrar una organización criminal destinada al desvío sistemático de fondos públicos en el seno de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

La resolución judicial sostiene que no se trató de irregularidades aisladas ni de meras faltas administrativas, sino de un sistema paralelo de administración del Estado, orientado a direccionar compras, inflar precios y repartir retornos ilegales, con un perjuicio millonario para las arcas públicas.

Cabe recordar que en noviembre de 2025 el fiscal federal Franco Picardi citó a indagatoria a 15 personas.

Un esquema diseñado para simular legalidad

Según el fallo dictado por Casanello al que accedió Quorum el corazón de la maniobra estuvo en la manipulación del sistema informático de compras (SIIPFIS). Bajo la conducción de la cúpula de la ANDIS, se instauró un esquema dual: procesos abiertos para aparentar transparencia y “Compulsas Especiales” cerradas, dirigidas discrecionalmente a un grupo reducido de empresas farmacéuticas.

El juez es categórico al señalar que la legalidad era solo formal. “La neutralidad y racionalidad del sistema fue simulada a través del software; la trampa estaba en la carga de la información”, sostuvo el magistrado. Audios y mensajes incorporados al expediente muestran cómo las adjudicaciones se decidían de antemano y se demoraban artificialmente para simular análisis de mercado inexistentes.

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El juez federal Sebastián Casanello, al frente de la causa ANDIS.

El “doble mostrador”: privados gestionando el Estado

Uno de los aspectos más graves del expediente es la injerencia directa de actores privados dentro del organismo estatal. La investigación acreditó que empresarios accedían a información reservada y, en algunos casos, operaban directamente dentro del sistema de la ANDIS.

El caso paradigmático es el de una empleada de un laboratorio internacional, quien recibió usuario y contraseña oficiales para ingresar al sistema estatal, auditar expedientes y “ordenar” la bandeja de tickets internos. Los intercambios de WhatsApp revelan hasta qué punto se había naturalizado que el control del organismo fuera compartido entre funcionarios y empresas.

Sobreprecios y retornos: casi seis mil millones de pesos

El análisis realizado por la Procuraduría de Investigaciones Administrativas detectó sobreprecios por $5.984.594.394,24 en una muestra de medicamentos e insumos. Empresas como Profarma y Génesis concentraron la mayor parte de las adjudicaciones en las compulsas en las que participaron.

Las conversaciones interceptadas muestran cómo se acordaba inflar los precios —en algunos casos hasta un 90%— para luego distribuir los retornos. Estos pagos quedaron documentados en cuadernos secuestrados durante allanamientos, donde se registraban montos, fechas y destinatarios.

Dinero en mano, viajes y beneficios personales

La investigación reconstruyó la ruta del dinero ilícito, que incluyó cuevas financieras, compra de inmuebles, vehículos de alta gama, remodelaciones en domicilios particulares y grandes sumas de dinero en efectivo -dólares y euros- halladas en cajas de seguridad y viviendas de los imputados.

Las escuchas también revelan la logística de los sobornos: entregas “en mano” por tratarse de funcionarios públicos, financiamiento de viajes oficiales y pago de muebles y obras para viviendas privadas, solventadas por empresas vinculadas al entramado investigado.

Quiénes fueron procesados

El juez Casanello procesó a 19 personas, sin prisión preventiva, pero con embargos multimillonarios y prohibición de salida del país.

La Cúpula de la Organización (Jefes y Organizadores)

Estos cuatro imputados fueron procesados como autores de los delitos de negociaciones incompatibles, defraudación por administración fraudulenta agravada, cohecho (activo o pasivo según el caso) y asociación ilícita en calidad de jefes u organizadores.

Funcionarios públicos de la ANDIS (ejecutores)

Procesados como miembros de la asociación ilícita, autores de cohecho pasivo, administración fraudulenta y negociaciones incompatibles.

Empresarios y actores privados (partícipes necesarios)

Procesados por ser parte de la asociación ilícita, cohecho activo y fraude al Estado, facilitando las estructuras empresariales para el desvío de fondos.

El entorno y prestanombres (colaboradores)

Procesados como miembros de la asociación ilícita y partícipes necesarios en las maniobras de lavado, facturación apócrifa o traslado de dinero.

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El ex director General de la ANDIS, Diego Spagnuolo, uno de los 19 procesados.

Poder político como horizonte

El fallo incorpora, además, un elemento de alta sensibilidad política. La resolución judicial menciona explícitamente a la secretaria General del Gobierno Karina Milei en el contexto de los chats recuperados de los teléfonos de los acusados, donde se la identifica como una figura clave de poder a la que la organización criminal buscaba acceder.

Los puntos específicos donde aparece son:

En resumen, los acusados la mencionan como la persona que toma las decisiones finales (“define todo”) y establecen como objetivo estratégico de la organización criminal lograr acceso a ella para consolidar su poder dentro de la ANDIS.

Una causa en expansión: esto es solo el comienzo

Según fuentes judiciales consultadas por Quorum, los procesamientos dictados constituyen únicamente la primera etapa de la investigación. El expediente continuará avanzando sobre los llamados “márgenes difusos” del entramado: zonas donde confluyen operadores informales, vínculos políticos y responsabilidades empresariales aún no plenamente delimitadas.

En ese marco, el juez ordenó una nueva batería de declaraciones indagatorias, que alcanzará a Fabián Parlakian, Matías Palotti Bertola, Patricio Denholm, Alan Poccovi, Sergio Daniel Mastropietro y Patricio Oscar Acosta.

Además, la investigación dará un salto cualitativo al avanzar sobre las estructuras societarias utilizadas como vehículos del fraude. Casanello citó a indagatoria a las personas jurídicas de Droguería Profarma S.A., Droguería Génesis S.A., Droguería New Farma S.A. y Droguería Floresta S.A., con el objetivo de analizar la responsabilidad penal empresaria y desarticular no solo las conductas individuales, sino también los andamiajes económicos que sostuvieron la maniobra.

La causa, coinciden las fuentes, está lejos de cerrarse. Lo que ya quedó expuesto es un esquema de corrupción estructural que convirtió una política pública esencial -destinada a personas con discapacidad- en un negocio multimillonario, y que amenaza con seguir revelando conexiones, responsabilidades y niveles de captura del Estado aún más profundos.